La iglesia de San Antón acogió ayer una misa homenaje al jesuita, fundador de "Horizontes Abiertos"

Padre Ángel: «Jaime Garralda nos recordó que Dios es luz, inmensidad, libertad, sabiduría, justicia, santidad»

El fundador de Mensajeros de la Paz reconoció el trabajo del jesuita por los presos, prostitutas y marginados

Padre Ángel: "Jaime Garralda nos recordó que Dios es luz, inmensidad, libertad, sabiduría, justicia, santidad"
La iglesia de San Antón acogió ayer una misa homenaje al jesuita, fundador de "Horizontes Abiertos" Mensajeros de la Paz

Fue un hombre tenaz, luchador y lleno de esperanza y, sobre todo, de amor. De un amor incondicional hacia las personas que sufren, hacia los descartados del sistema. A ellos ha entregado su vida

La iglesia de San Antón acogió ayer una misa homenaje al padre Jaime Garralda, sj., un sacerdote que dedicó su vida a los demás. La misa, organizada por Mensajeros de la Paz y la Fundación del Padre Garralda, sirvió para reconocer el trabajo del religioso en favor de presos, prostitutas y marginados.

En su homilía, el padre Ángel afirmó haber tenido la suerte de «compartir con él la opción por los más vulnerables, los más desfavorecidos». «Fue un hombre tenaz, luchador y lleno de esperanza y, sobre todo, de amor. De un amor incondicional hacia las personas que sufren, hacia los descartados del sistema. A ellos ha entregado su vida», recalcó.

De su gran obra, «Horizontes abiertos», el presidente de Mensajeros de la Paz recordó cómo Garralda decía que «la marginación es la peor de las enfermedades, la que más duele. En la cárcel he aprendido que el marginado es aquel a quien no se mira a los ojos. Y el preso sabe que, si no le miras a los ojos, es que le desprecias».

 

 

«Decía ‘Justicia y no caridad'», resaltó, porque «la justicia es lo más importante en nuestra vida, es el grito más profundo y más deseado de toda la humanidad. La caridad, no como la empleamos, decía que nos hemos cargado la palabra más bonita y más importante que nos dejó Jesucristo. La caridad como amor sin retorno, entrega sin pedir nada a cambio, sin condiciones».

«Jaime Garralda nos recordó que Dios es luz, inmensidad, libertad, sabiduría, justicia, santidad», culminó el padre Ángel, quien quiso «mandar un mensaje en esta iglesia de la misericordia, del amor, que os sigáis queriendo mucho, amar, amaos mucho, y que cada noche antes de ir a la cama les digáis a vuestros seres queridos que les queréis».

Tras la misa, María Matos, de la Fundación, expresó su agradecimiento por haber podido compartir tanto tiempo con el padre Garralda.

 

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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