"Tengo miedo, porque el Obispo me puede fastidiar si alzo la voz en su contra"

Carta de un cura de Cádiz: «Este obispo ha conseguido sembrar desconfianza entre nosotros»

"Este obispo se ha ido cargando todo desde que llegó. Ya no somos una diócesis con diálogo, participación"

Carta de un cura de Cádiz: "Este obispo ha conseguido sembrar desconfianza entre nosotros"
Monseñor Zornoza

(José M. Vidal).-¿Cómo es posible que, en la Iglesia católica, un sacerdote confiese abiertamente tener miedo de su obispo? ¿Cómo es posible que el obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, tenga atemorizado a gran parte de su propio clero?

¿Cómo es posible que el Nuncio Fratini y la Congregación de Obispos, presidida por el cardenal Ouellet, no tomen cartas en el asunto? ¿Cómo es posible que este clima de miedo siga reinando en una diócesis española en tiempos del Papa Francisco, que no quiere que los obispos sean ‘amos’ sino ‘siervos’? Lean la carta de un cura, dirigida al canónigo Rafael Vez, el único que se ha atrevido a levantar la voz, y, quizás, les provoque más pfreguntas.

Estimado Rafael: En primer lugar, siento enviarte estas líneas a través de una tercera persona, pero es un dato más de lo que estamos viviendo. No me fío de nadie. Este obispo ha conseguido sembrar desconfianza entre nosotros. El compañero cura que te entregará esto es de mi confianza y le he pedido que guarde mi anonimato. Pero sé que tú también te fías de él y que recibirás esto con confianza.

Gracias por tu coraje y valentía para denunciar lo que estamos pasando. Estoy de acuerdo con todo lo que dices y con las personas que te están apoyando. En la misa de hoy leía lo que le preguntaban a Juan Bautista, y hoy es cuando he reaccionado, porque llevo tiempo pensando qué puedo hacer.

Me parece que lo que estoy viviendo es lo mismo que le pasa a muchos compañeros. Tengo miedo, porque el Obispo me puede fastidiar si alzo la voz en su contra. Todos sabemos que te la guarda si no le caes bien o haces algo que no le gusta. Y este es mi medio de vida. Quiero que se me entienda bien, soy muy feliz siendo sacerdote, estoy feliz en mi parroquia, con mi gente sencilla, intentando vivir cada el evangelio. Y no quiero saber nada de otras cosas, pero ha llegado el momento en el que mi conciencia me dice que tengo que hacer algo.


Es muy poco, porque no tengo tu valentía, pero por lo menos te quiero decir que pienso como tú, que estoy harto de la prepotencia de los que nos gobiernan y de su estilo inquisidor. Los seglares de mi parroquia me preguntan qué está pasando y ya no puedo justificar más. Llevo tiempo diciéndome que ya se irá, que vendrán otros tiempos y que mientras lo que toca es la indiferencia, aguantar y encerrarme en mi gente y en mi parroquia.

Este obispo se ha ido cargando todo desde que llegó. Ya no somos una diócesis con diálogo, participación. El Consejo Pastoral Diocesano no existe, los consejos arciprestales pastorales han sido anulados, lo mismo que las Cáritas arciprestales. El Consejo del Presbiterio, que sería el instrumento donde estas cosas se tendrían que hablar ha quedado en nada.

Al final la mayoría de los curas hemos optado por encerrarnos en nuestro pequeño mundo y dejar pasar todo. Quizá estas líneas motiven a otros compañeros a adherirse a tu postura.

Un abrazo fraterno y adelante.


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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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