El obispo de San Sebastián asegura que no se venderán propiedades

Munilla aduce criterios de «sostenibilidad» para transformar en hoteles el patrimonio de la diócesis

Para el prelado, la idea es "generar recursos para posibilitar la financiación de la Iglesia"

Munilla aduce criterios de "sostenibilidad" para transformar en hoteles el patrimonio de la diócesis
Concentración contra Munilla

No sería prudente que hiciésemos frente a nuestras necesidades económicas recurriendo de forma generalizada a la venta de nuestro patrimonio

(Jesús Bastante).- Después de la protesta de varios centenares de fieles a las puertas -cerradas- de la catedral del Buen Pastor, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, se defiende.

Y lo hace a través de la revista diocesana Berri On, donde se publica un artículo donde justifica su decisión de transformar propiedades de la diócesis en hoteles siguiendo criterios de «sostenibilidad de cara al futuro».

De hecho, el obispo niega que se vayan a vender propiedades: «No sería prudente que hiciésemos frente a nuestras necesidades económicas recurriendo de forma generalizada a la venta de nuestro patrimonio», apunta Munilla, que aclara que «es importante pensar en los que vendrán después; y por ello, es preferible recurrir a rentar una parte de nuestro patrimonio, con el objetivo de generar anualmente unos recursos sostenibles para posibilitar la autofinanciación de la Iglesia».

Aunque esos recursos se destinen a la especulación hotelera, y no a los más pobres, y se haya hecho, según denuncian los manifestantes, de manera «autoritaria». y sin consultar.

 

 

 

 

El obispo asume en Berri On tres principios para ‘bendecir’ este entramado, calificado de «negocio hotelero» por sus críticos: el primero, la «autofinanciación de la Iglesia». Para la diócesis, «el sostenimiento de la Iglesia con nuestros recursos propios es un deber ineludible para los católicos. Si bien es cierto que anteriormente pudimos recibir algunas ayudas públicas, en este momento debemos hacer nuestros cálculos de futuro desde la perspectiva de la autofinanciación».

En segundo lugar, «solidaridad con los que lo tienen más difícil«. Así, Munilla insiste en que el plan «supone una redistribución de los recursos desde las zonas más pudientes de la Diócesis (centro de San Sebastián), en favor del sostenimiento del patrimonio de otros lugares de la Diócesis que lo tienen más difícil». Finalmente, concluye, el criterio es «el de la sostenibilidad».

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído