Antonio Aradillas

Vírgenes prostituidas

"A la Virgen se la profana de múltiples formas. La 'política', es la más escandalosa"

Vírgenes prostituidas
Antonio Aradillas

¿La Tarraconense está de acuerdo con la doctrina, ejemplos, alegatos y alegaciones del "niñato" obispo de Solsona, impulsor de ilegales y patrioteros independentismos, "en el nombre de Dios"?

(Antonio Aradillas).- La palabra «Virgen», tanto con advocación mariana, consagrada y aún laica, tendría que pronunciarse y escribirse gramaticalmente, en los tiempos machistas que corren, con letras mayúsculas. Con referencias explícitas a la Santísima Virgen María, Madre de Dios, y Madre nuestra, en esta reflexión opto por «mayusculinizar» sus caracteres ortográficos, con la mayor solemnidad posible.

Y las conclusiones a las que se llega en relación con la Virgen y la profanación -prostitución por parte de muchos, con apellidos, títulos y advocaciones «sagradas», en esta ocasión pongo el acento en estas:

De entre los motes que limitan y hasta proscriben el honor que le es debido por su condición de Madre de Dios, están de más, los de «alcaldesa a perpetuidad», «presidenta de honor», «reina», «señora», «torre de marfil», «casa de oro», «rosa mística», y otras lindezas sociales, o para- litúrgicas, al dictado de devociones y exageraciones inocuas, indecisas, falsas y espurias, adscritas aún con la mejor – o menos mala- de las intenciones.

«Vecina de Nazaret», «esposa del carpintero llamado José», «tía de Juan el Bautista», «cuñada de Zacarías», «madre de Jesús», «ama de casa», «hija de Joaquín y de Ana»…, son, y seguirán siendo, sus títulos y advocaciones preclaras, al margen o sobre otras, todas ellas apócrifas e ininteligibles.

Pero donde y cuando la profanación alcanza y rebasa los límites del deshonor es en situaciones, lugares y aplicaciones fundamentalmente políticas, tal y como acontece, por citar un ejemplo de lamentable actualidad, en el caso concreto de Montserrat.

Precisamente a la portadora de leyendas e historias sagradamente evangélicas, pletóricas todas ellas de humildad, humanidad , honestidad y servicio a los pobres, y a la contemplación, les han sido adscritas cantidades viciosas de intenciones política, en desacuerdo flagrante con su condición de madre de todos, «santo y seña» de común unión humana y cristiana.

 



La demostración de tan escalofriante aserto obligaría a cualquiera a concluir que, de su manto, ejemplos, manos, ojos y mediación ante Dios, manejados estos valores en beneficio de unos y en perjuicio de otros, cuantos títulos marianos, por piadosos que se creyeran, perderían automáticamente su condición religiosa.

Sí, precisamente en Montserrat y en sus alrededores sagrados, se gestó y meció su cuna, uno de los partidos políticos con apellidos y referencias «católicas», apostólicas y romanas, definidos ya hoy sus miembros más ortodoxos, con cuantas connotaciones judiciales se precisan para su descalificación y condena, por corrupción.

Hacer a la Virgen partícipe en tal orto y «bautismo», recabar de ella sus bendiciones y así presentarla y exhibirla ante el pueblo – sociedad civil e Iglesia-, recabando los votos del vecindario y afines, democráticamente y además con indulgencias, con suma dificultad podría resistir el examen de devoción mariana más elemental del catecismo equipado con toda clase de «Nihil obstat» y licencias eclesiásticas favorables.

El problema se agrava, y la profanación sube de tono, cuando se clericaliza de tan sustantiva manera, haciendo intervenir a los monjes, abades-priores y hermanos
– legos o no- , quienes, si no acapararon puestos y cargos de dirección en los cuadros partidistas políticos, con consejos «en el nombre de Dios» y por ser del agrado, y a favor de los intereses de la Virgen, intervinieron decisivamente en la redacción de las papeletas, colocación en los sobre y en la dirección a las urnas

Basado en estos principios monásticos «gregorianos» tan favorecedores de la devoción a la Virgen, resulta explicable que el actual presidente de la Generalitat, se retirara monásticamente, aunque con declaraciones y fotos, durante un par de días a la sagrada montaña de Montserrat a compartir sus problemas patrios y de los de conciencia, con el padre abad y asesores, aprovechando la estancia para ayunar y así compartir la falta de pan, demandada por la huelga de hambre declarada por compatriotas de la opción política.

Así las cosas, ¿Cuál es el comportamiento que, en estas lides y adoctrinamientos «religiosos» define a los componentes de la jerarquía eclesiástica de la Conferencia Episcopal Tarraconense, a sus abades -con o sin mitras- y a los miembros del pueblo de Dios, en general?. ¿Están de acuerdo con la doctrina, ejemplos, alegatos y alegaciones del Reverendísimo Mons. el «niñato» -«persona joven, sin experiencia, presumido y presuntuoso»- obispo de Solsona, impulsor de ilegales y patrioteros independentismos, «en el nombre de Dios» y en el de la Virgen Santísima Nuestra Señora de de Montserrat?.

A la Virgen, con mayúsculas o minúsculas, se la proscribe, prostituye y profana, de múltiples formas. La «política» y partidista, es la más escandalosa y perversa.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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