Agustín Ortega

Espiritualidad, amor y justicia desde San Alberto Hurtado

"Este jesuita chileno es todo un testimonio de fraternidad solidaria con los obreros, trabajadores y pobres"

Espiritualidad, amor y justicia desde San Alberto Hurtado
Agustín Ortega

San Alberto nos muestra que el sentido de la vida real y la felicidad auténtica se va logrando en la santidad, con la entrega de la existencia en el amor y pobreza fraterna

(Agustín Ortega).- Este artículo nace de mi último viaje académico y semana inolvidable en el querido Santiago-Chile. Una bella y profunda experiencia de fe, espiritual, humana y docente con mis clases en diversas universidades chilenas y católicas.

Una de estas vivencias más hondas y hermosas fue estar en el santuario San Alberto Hurtado, donde está su tumba. Este jesuita chileno es todo un testimonio de santidad, fe y espiritualidad, de fraternidad solidaria y justicia social con los obreros, trabajadores y pobres de la tierra. Un pionero y modelo tan actual, permanente e imprescindible de la mística, del pensamiento y del compromiso social por la justicia. Una experiencia que nos lleva a la oración y petición: Dios, que acojamos tu Gracia para que, como San Alberto, sigamos fielmente a Jesús en la realización de tu Reino de vida, amor, paz y justicia con los pobres; «¿qué haría Cristo en mi lugar?, repite San Alberto como clave.

Nuestro querido santo vive una auténtica espiritualidad católica e ignaciana, buscando y hallando a Dios en todas las cosas, con la contemplación en la acción solidaria por la justicia con los pobres. Es un hombre para los demás, en esa búsqueda del bien «más» (magis) universal y la mayor gloria de Dios.

San Alberto vive esa mística real, estando espiritualmente unido a Dios y a la humanidad, en la espiritualidad de la Gracia de Dios que experimenta su Amor y le lleva a amar a los otros con la promoción de la justicia con los pobres. Esa unidad inseparable entre la vida de oración, sacramental con la eucaristía y el servicio a los demás con el compromiso solidario por la justicia. Es la santidad verdadera con la unión indisoluble entre el amor a Dios, al prójimo (todo ser humano) y la lucha por la justicia con el pobre como sujeto que promueve la liberación integral de todo mal, pecado e injusticia.

Y es que San Alberto fue un apasionado y enamorado de Jesucristo, donde se revela el rostro del Dios Amor y de la Justicia con los pobres. Él experiencia, de forma profunda, la alegría del Evangelio que nos trae el Reino del Dios Padre, con entrañas Maternas, que nos hace hijos y (por tanto) hermanos, que constituye nuestra sagrada e inviolable vida y dignidad como personas e imagen de Dios. Haciéndonos libres en el servicio del amor y la justicia liberadora.

San Alberto nos muestra que el sentido de la vida real y la felicidad auténtica se va logrando en la santidad, con la entrega de la existencia en el amor y pobreza fraterna. En la comunión de vida, de bienes y acción por la justicia con los pobres, liberándonos del egoísmo e individualismo posesivo con sus ídolos de la riqueza-ser rico, del poder y la violencia. Él es paradigma del ser persona por encima del tener y la codicia, de una mística de los ojos abiertos que vive desde el Dios de la misericordia que, en el corazón, asume el sufrimiento, la miseria e injusticia que padece el otro, donde encontramos a Cristo. Es una espiritualidad de encarnación que encuentra a Dios en el mundo y en el otro, en el pobre y crucificado de la historia que es sacramento (presencia) real de Cristo pobre y en muerto en cruz.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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