A sus 75 años, el arzobispo ha enviado su carta de renuncia al Papa Francisco

Monseñor Jiménez lamenta la beligerancia del Ayuntamiento y del Gobierno de Aragón

"Hay que buscar más lo que nos une que lo que nos divide, buscar el bien común y no el bien partidista"

Monseñor Jiménez lamenta la beligerancia del Ayuntamiento y del Gobierno de Aragón
Monseñor Vicente Jiménez, arzobispo de Zaragoza

El prelado ha agregado que en España "hay un tendencia laicista anticatólica", cuando la Iglesia 'favoreció la transición' e hizo una 'labor de pacificación, de reconciliación, de mirar hacia adelante'

El arzobispo de Zaragoza, monseñor Vicente Jiménez, ha lamentado la «beligerancia» del Ayuntamiento de la ciudad, así como del Gobierno de Aragón hacia la Iglesia católica en cuestiones como las inmatriculaciones y la reducción de horario de la asignatura de Religión.

Así lo ha manifestado en declaraciones a Europa Press, cuando acaba de cumplir cuatro años como arzobispo y ha enviado su carta de renuncia al Papa Francisco, tras cumplir este lunes, 28 de enero, 75 años de edad, según lo marca la normativa de la Iglesia católica.

En el caso de la asignatura de Religión, el prelado ha comentado que le ha «dolido» la reducción del horario porque es una materia que «hace bien a los chicos y a las familias».

Esta legislatura, el Departamento de Educación del Ejecutivo autonómico ha reducido de 90 a 45 minutos semanales el horario de esta asignatura en Infantil y Primaria, igual que lo ha hecho en Secundaria y plantea suprimir esta materia en segundo de Bachillerato.

Monseñor Vicente Jiménez ha esgrimido que en una sociedad donde «faltan valores», una asignatura como esta contribuye a inculcarlos y a formar «buenos ciudadanos», ha dicho, para rememorar las palabras de San Juan Bosco: «La fe hace buenos ciudadanos y honrados cristianos».

A su entender, dejar esta materia en 45 minutos semanales «es prácticamente reducirla a la nada», una cuestión en la que el Gobierno de Aragón «ha sido muy beligerante» porque el mismo acudió con otros obispos a hablar con la consejera de Educación, Cultura y Deporte, Mayte Pérez, «y no nos trató bien».

El arzobispo ha precisado que mientras no se cambie la legislación vigente, esta materia ha de impartirse de forma «equiparable» al resto de asignaturas fundamentales, algo avalado por el artículo 27 de la Constitución española y por los acuerdos Iglesia-Estado y que no se logra con esos 45 minutos, ha apostillado.

Ha añadido que un gobierno «no puede legislatura unilateralmente» y por eso desde el arzobispado han ido a los tribunales, si bien el Tribunal Supremo ha dicho que con 45 minutos es suficiente.

En cuanto a la escuela concertada, ha opinado que desde el Gobierno «no dejan a los padres ejercer el derecho de elección de centro», para detectar en su conjunto «una especie de sectarismo» hacia la Iglesia.

Inmatriculaciones

Monseñor Vicente Jiménez se ha referido también al rechazo manifestado en el Ayuntamiento de Zaragoza por las inmatriculaciones de templos católicos en la ciudad a favor de la Iglesia, un asunto en el que ha apreciado «un tema más político e ideológico de clientela de cara a las elecciones» ya que, en general, «están bien hechas».

Ha subrayado que la Iglesia «no ha inmatriculado nada que no le constara que era de su propiedad» y si en algo no se ha procedido adecuadamente, lo reconoce, como así ha sido con la Iglesia de San Juan de los Panetes, que se creyó que era del arzobispado y se inscribió en el Registro como tal. Sin embargo, tras conocerse que después de la desamortización de Mendizábal, en 1836, pasó al Estado, se ha reconocido el error, si bien el Estado ha dicho que lo siga usando la Iglesia y que ésta se haga responsable de su mantenimiento, para lo que se ha suscrito un convenio.

Ha advertido de que si todos estos bienes pasaran a ser públicos, su conservación «costaría posiblemente más» ya que la Iglesia «siempre ha tenido gente voluntaria y está al servicio del pueblo», y ha comentado que igual que hay que pagar para entrar a museos públicos, también se puede comprender que se haga para acceder a un museo de la Iglesia, que también tiene sus gastos de mantenimiento y de seguridad.

En su opinión, la postura del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza es que la cuestión de las inmatriculaciones «pase al pueblo» por «populismo» y que «se despoje a la Iglesia» de sus bienes, y ha añadido que son posturas «anticatólicas porque con las otras religiones no se meten». También ha esgrimido que la Iglesia tiene muchas posesiones porque cuenta con cientos de parroquias, ermitas y fincas.

Escándalo farisaico

El arzobispo de Zaragoza ha calificado de «escándalo farisaico» el que se produjo por la colocación de un manto de la Falange a la imagen de la Virgen del Pilar el pasado 19 de noviembre. Según ha explicado, la persona que lo colocó «puso el manto con buena fe y ni cayó en la cuenta de que era la connotación de la Falange», para agregar que «en puridad la Falange es un partido que está reconocido».

Frente a las críticas recibidas de instituciones como el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón, ha precisado que estas, sin embargo, no se han pronunciado ante los «ultrajes» que ha recibido la Virgen del Pilar y el consistorio no aceptó las firmas que se recogieron cuando el actor Willy Toledo «injurió» a la Virgen del Pilar.

A su entender, un alcalde «tiene que estar al servicio de todos», para comentar que «el pueblo tiene olfato» y una cosa es lo que dicen los políticos y otra, lo que piensan los ciudadanos.

El prelado ha agregado que en España «hay un tendencia laicista anticatólica», cuando la Iglesia «favoreció la transición» e hizo una «labor de pacificación, de reconciliación, de mirar hacia adelante».

Sobre la inhumación de los restos del dictador Francisco Franco, ha apuntado que es una cuestión que concierne al Gobierno central y a la familia. «Ni la Iglesia mandó que lo enterraran en el Valle de los Caídos, ni ha mandado que lo saquen», ha sentenciado.

Monseñor Vicente Jiménez ha pedido, asimismo, no volver a repetir enfrentamientos. «Dejemos los odios, vamos a querernos como hermanos; cuando no se ven las cosas con serenidad, se ven con perjuicios, se ven con ideologías, y te echan mochuelos que no son tuyos», ha sostenido.

Elecciones

El arzobispo de Zaragoza ha reconocido que la vida política es «noble» porque supone trabajar para los demás, pero también «difícil» ya que «puede caerse en tentaciones de populismo, poder, corrupción y entonces ya no sirves al pueblo, te sirves del pueblo».

«Hay que buscar más lo que nos une que lo que nos divide, buscar el bien común y no el bien partidista y que no se haga con aires de revancha o de odio o de vuelta atrás», después de que la sociedad española ha hecho un «camino bueno» desde la Transición, «de reconciliación y por ahí debemos ir; no abrir viejas heridas».

Ha explicado que la Iglesia no se pronuncia sobre ningún partido y deja libertad a cada fiel «para que vote al que considere se ajusta más a la Doctrina Social de la Iglesia», pero ha aclarado que «no encajan» en el ideario cristiano aquellos que no favorecen la vida, no respetan los derechos humanos y discriminan al hombre o a la mujer.

De algunas formaciones emergentes ha dicho que pueden tener «cosas buenas», pero ha alertado de los mensajes xenófobos y de quien pretende «no tratar bien a los inmigrantes porque, aunque algunos no tengan papeles, son personas, son hijos de Dios y la Iglesia tiene que ser acogedora» con ellos.

También ha anunciado que el próximo mes publicará una carta titulada ‘Las bienaventuranzas del político’, inspirada en el cardenal Francois-Xavier Nguyen Van Thuan, cuyo proceso de beatificación está abierto.

RD/agencias

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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