'Creemos en la igualdad y en la dignidad de las personas', lema de la 60 campaña de Manos Unidas

«Cuesta asimilar que el número de hambrientos haya aumentado por segundo año consecutivo»

821 millones de personas, la suma total de los habitantes de Europa y Estados Unidos, pasan hambre en el mundo

"Cuesta asimilar que el número de hambrientos haya aumentado por segundo año consecutivo"
'Creemos en la igualdad y en la dignidad de las personas', lema de la 60 campaña de Manos Unidas RD

Por todas estas mujeres, por las que no son ni independientes, por las que no se sienten seguras y por aquellas cuya voz ni se oye, por mucho que griten, vamos a trabajar especialmetne este año

(Jesús Bastante).- 821 millones de personas. Una macabra comparativa: la suma total de los habitantes de Europa y Estados Unidos pasa hambre en el mundo. «Una cifra brutal, que cuesta asimilar, comprender y digerir«, según denunció la presidenta de Manos Unidas, Clara Pardo, durante la presentación de su 60 Campaña contra el Hambre. En un año especialmente duro, pues por segundo año consecutivo aumenta el número de hambrientos en el mundo.

Un problema «tan brutal, que podría formar parte del frío mundo de las estadísticas si no fuera porque, detrás de cada uno de estos números hay una persona, que sufre, siente, sueña y vive como cualquiera de nosotros» destacó Pardo. Porque «nadie puede acostumbrarse a tener hambre. Y nadie puede, porque eso sería aún más doloroso, hacerse a la idea de que el mundo muestre su total indiferencia ante esa hambre».

 

 

 

 

Frente a ello, la nueva campaña de Manos Unidas, ‘Creemos en la igualdad y en la dignidad de las personas’, que pretende, según su presidenta, «no perder la esperanza», porque «sabemos que las guerras se ganan batalla a batalla y nuestro trabajo de estos años nos lo confirma». 60 años, desde el final de nuestra Guerra Civil, ganando el pulso al hambre.

Una lucha contra el hambre, y contra sus causas, como la marginación, el descarte, la violencia… que tienen a la mujer en una de sus principales víctimas. Por ello, la campaña de este año trabajará especialmente en el campo de la mujer.

«La igualdad de género no es algo de ahora, hace muchos años que se reivindica», subrayó Pardo, denunciando cómo en pleno 2019 «millones de mujeres de todo el mundo siguen siendo víctimas de discriminación por múltiples motivos», desde la prohibición al acceso a la tierra a la trata, la esclavitud, los matrimonios forzados, o cualquier violencia de género.

 

 

 

 

«Por todas estas mujeres, por las que no son ni independientes, por las que no se sienten seguras y por aquellas cuya voz ni se oye, por mucho que griten, vamos a trabajar especialmetne este año», destacó la presidenta de Manos Unidas. Porque la plena igualdad contribuirá a un mayor desarrollo, a la transformación de las sociedades, las familias, la comunidades…

Y hacerlo con hechos: en los últimos diez años, cerca de 2.500 proyectos, por importe de 122 millones de euros, que han permitido acceder a la formación a casi 2,5 millones de niños y niñas, de hombres y mujeres. 113 millones de euros para poner en marcha a 1.100 proyectos de carácter agropecuario, que mejoran la vida de 2,6 millones de personas. Otros 1.200 proyectos sanitarios, que han contribuido a sanar a 16 millones de hombres y mujeres en todo el mundo.

Una lucha que también aboga por «el derecho a una vida digna, y trabajamos para erradicar la trata de mujeres y la esclavitud», así como «el derecho a vivir en paz». Por ello, Manos Unidas, también colabora en 155 proyectos de apoyo a las poblaciones migrantes en Sudán del Sur, Uganda, Líbano, Jordania, Etiopía, Marruecos, Haití o Colombia. También, desde hace unos meses, en Venezuela.

Porque, finalizó Clara Pardo, «ni Manos Unidas ni otra ONG del mundo» tiene la responsabilidad de asegurar la dignidad y la igualdad efectiva de todos los seres humanos. «Pero mientras los estados no lo hagan, continuaremos haciéndolo nosotros, apoyados por los miles de personas que, a lo largo de estas décadas, han sido capaces de mirar más allá de nuestras fronteras y de sentirse apelados por el sufrimiento de quienes no han tenido la fortuna de nacer en países privilegiados como el nuestro».

 

 

 

 

Junto a la presidenta de Manos Unidas, dieron su testimonio las dos invitadas de la campaña de este año. De un lado, la leonesa María Jesús Pérez, de las franciscanas estigmatinas, que trabaja en las barriadas más pobres de Quito, a través de ‘Maquita Chushunchic‘, la contraparte de la ONGD española en Ecuador, que desarrolla proyectos de Comercio Justo, con un doble impulso al sector agrícola y a la promoción de las mujeres.

«La mujer sufre una doble marginación, una triple si eres indígena o negra», destacó la religiosa, quien denunció una trama de violencia sexual en muchos colegios de la zona, a la que se ha puesto coto gracias a la acción de mujeres valientes.

 

 

 

 

Por su parte, Martha Beatriz Roldán, indígena quechúa del Chimborazo, también en Ecuador, un áspero desierto a 3.500 metros de altura. En su primera salida de su país, esa mujer, descendiente de esclavos y proveniente de una familia marcada por el machismo y la exclusión, consiguió formarse y terminar sus estudios con honores académicos.

Y colaborar con ‘Maquita-Manos Unidas‘ para conseguir acceso y distribución justa al agua, cultivo de tierras y una lucha por la igualdad, pese a la incredulidad y la oposición inicial de algunos de los líderes comunales. «Ponemos nuestro esfuerzo, pagamos una cuota por nuestro beneficio, que ya lo tenemos. Ya tenemos ese líquido vital, el agua. Queremos ser solventes como organización de regantes», subrayó.

Un ejemplo más de que acabar con el hambre, y con la desigualdad, sigue siendo posible. Y urgente. Gracias a Manos Unidas, desde hace ya sesenta años, sigue siendo todavía.

 


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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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