El 19 de noviembre de éste año 2018 comienzan las celebraciones oficiales

El Prado celebra sus 200 años

Alberga los más importantes y renombrados cuadros de temática religiosa

El Prado celebra sus 200 años
El Museo Nacional del Prado cumple 200 años

La pinacoteca del Museo Nacional abría sus puertas al público el 19 de noviembre de 1819 siendo su primer visitante precisamente Goya. Tenía entonces 311 pinturas que hoy son ya 7931 de las que se exponen unas 1.200

(Saturnino Rodriguez).- La historia de los 200 años del Museo del Prado que celebramos oficialmente van acompañados de los más importantes y renombrados cuadros de temática religiosa de su pinacoteca, que coloca al Museo en el quinto puesto a nivel internacional.

Del programa de actividades para celebrar este 200 cumpleaños sobresalen las 17 exposiciones temporales dedicadas a Velázquez y Goya, los dos puntales en el Museo. A Velázquez se consagrarla titulada´»Confluencias: Velázquez, Rembrandt, Vermeer y los siglos de Oro español y holandés» con importantes préstamos del Riksmuseum de Amsterdam (junio).

A Goya se dedicará la mayor muestra de dibujos hasta la fecha bajo el título «Sólo la voluntad me sobra. Dibujos de Goya» (desde el 19 de noviembre). En primavera una gigante exposición de Alberto Giacometti y otra «Fra Angelico y lo inicios del Renacimiento en Florencia», «Sofononisbas Anguisolla-Laviana Fontana. Dos modelos de mujeres artistas» (en octubre 2019). La primera muestra del Bicentenario comenzará el mismo 19 de noviembre será «El Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria»

El 19 de noviembre de éste año 2018 comienzan las celebraciones oficiales de los 200 años de historia del Museo del Prado que terminarán el 19 de noviembre de 2019.

La historia del Museo que aquí resumimos irá acompañada de los importantes y renombrados cuadros de temática religiosa de su gran colección, que coloca al Museo en el quinto puesto a nivel internacional. El bicentenario coincide también con el 150º de la nacionalización de las «colecciones reales» decretada en 1869 y el 80º de las obras recuperadas heroicamente en la Guerra Civil

El edificio que alberga el Museo del Prado fue concebido inicialmente por José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca y Primer Secretario de Estado del rey Carlos III, como Real Gabinete de Historia Natural, en la planta alta, que nunca llegó a ocupar y la Academia de Ciencias, en el piso bajo y con un salón de juntas en la parte central. Todo ello en el marco de una serie de instituciones de carácter científico pensadas según la nueva mentalidad de la Ilustración para la reurbanización del paseo llamado «Salón del Prado».

El proyecto final fue aprobado por Carlos III en 1786 y encomendado a uno de sus arquitectos predilectos, Juan de Villanueva, ganador del concurso para realizar el edificio y autor también del vecino Real Jardín Botánico y del Real Observatorio Astronómico, con los que formaba un conjunto conocido como la «Colina de las Ciencias».

El conocido como Edificio Villanueva del Museo del Prado es la principal de las sedes de este museo español y la primera cronológicamente, lleva el nombre del arquitecto Villanueva donde se encuentran buena parte de las obras de la pinacoteca. Tras del arquitecto Juan de Villanueva y a lo largo de los 200 años de historia del Museo que celebramos, está documentada la intervención en él de más de veinte arquitectos en los años 1853, 1882, 1885, 1914-1921, 1943-1946, 1954-1956 y 2001-2007.

El destino final de esta construcción no estaría claro hasta que Fernando VII, nieto de Carlos III impulsado por su esposa la reina María Isabel de Braganza, tomó la decisión de destinar este edificio a la creación de un Real Museo de Pinturas y Esculturas. El Real Museo, que pasaría pronto a denominarse Museo Nacional de Pintura y Escultura y posteriormente Museo Nacional del Prado. Tras el destronamiento en 1868 de Isabel II, el museo pasó a formar parte de los «bienes de la Nación»​ (ley 18 diciembre 1869)

Se ha dicho con bastante razón que la historia del Museo del Prado es en gran medida un reflejo de la situación política española que como vamos a ver pasó a denominarse Museo de la Trinidad. En el año 1561 Felipe II trasladó la Corte a Madrid que se convertía en Capital de España. El propio rey escogió un terreno donde construir el convento e iglesia de la Orden Trinitaria en lo que hoy es la Plaza de Jacinto Benavente.

Con la invasión francesa (Guerra Independencia 1804-1814) se exclaustra el convento que vuelve a devolver el rey Fernando VII, pero con la «desamortización de Mendizábal» fue de nuevo requisado en 1847 se cerró la iglesia y fue convertida en el Museo Nacional de Pinturas, que precisamente por la sede que tuvo fue conocido como Museo de la Trinidad y que finalmente en 1897 sería abandonado y demolido.

Uno de los personajes que más destacaron por el expolio de obras fue el mariscal Soult, quien a su paso ordenaba a las iglesias y comunidades que «le regalaran» los mejores cuadros.

No muy atrás se quedaron los general Mathieu de Faviers, Lapereyre, D´Armagnac, Desollè y Sebastiani. Se calcula que sólo de los conventos e iglesias de Sevilla se llevaron más de 180 cuadros de primeros maestros españoles, entre los que destaca la rapiña que hicieron de los Murillos, que eran más cotizados que los de otros artistas.

La llegada de las tropas francesas a España y la Guerra de la Independencia dejaron su huella en el Museo; se destinó a fines militares (cuartel de caballería) y cayó prácticamente en un estado de ruina; las planchas de plomo de los tejados fueron fundidas para la fabricación de balas. Fernando VIL y sobre todo su segunda esposa Isabel Teresa de Braganza, iniciaron a partir de 1818, la recuperación del edificio, sobre la base de nuevos diseños del propio Villanueva, sustituido a su muerte por su discípulo Antonio López Aguado

La Invasión napoleónica (1808-1814) fue un terrible desastre para el patrimonio histórico-artístico español, del que no se libró la Colección Real. En su huida, José Bonaparte (que ya previamente había expoliado las joyas de la Corona Española) se llevó un numeroso conjunto de pinturas, más de doscientas, de pequeño y mediano formato, fácilmente transportables, escogidas entre las de mayor calidad de la Colección. Dicho cargamento fue interceptado por las tropas del duque de Wellington tras la Batalla de Vitoria.

Durante la invasión francesa y guerra de Independencia (1808-1814) el convento de La Trinidad fue exclaustrado y se instaló en él la Biblioteca Nacional (entonces denominada aún Real Biblioteca Pública o Real Librería Pública).

Posteriormente Fernando VII devolvió el convento a los frailes, pero con la desamortización de Mendizábal fue de nuevo exclaustrado. El inmueble fue utilizado entonces para albergar el Museo Nacional de Pintura y Escultura, que precisamente por la sede que tuvo fue conocido como Museo de la Trinidad.

Más tarde se instaló en él además el Ministerio de Fomento, hasta que finalmente, dado el mal estado del edificio, fue abandonado y en 1897 demolido. Hoy estos cuadros forman el núcleo principal de la colección del militar y político duque de Wellington en la residencia y Museo Aspley House. Hay obras de Velazquez (4), Murillo, Zurbarán Ribera, Rubens, Rafael, Tiziano, Corregio, etc…

El 19 de noviembre de 1819 se inauguró discretamente el Museo Real de Pinturas, denominación inicial de la institución. Se culminó así un proyecto esbozado ya en tiempos de Carlos IV. Tras el destronamiento en 1868 de Isabel II, el museo pasó a formar parte de los «bienes de la Nación».

El desaparecido Museo Nacional de Pintura y Escultura, llamado habitualmente Museo de la Trinidad por haber tenido su sede en el antiguo convento madrileño de la Trinidad Calzada, fue un Museo Nacional español creado a raíz de la Desamortización eclesiástica de Mendizábal (1835-1837) con obras de conventos y monasterios suprimidos en Madrid y otras provincias de la zona centro. Su existencia abarcó de 1837 a 1872, año en que fue disuelto y sus fondos adscritos al Museo del Prado.

Estuvieron almacenadas en la Academia de Bellas Artes durante tres años, hasta que se decidió fundar el Museo Nacional de Pinturas, también conocido como Museo de la Trinidad por hallarse situado en el Convento de la Trinidad Calzada. Tras unas obras la iglesia y arquerías del claustro se dividieron en dos plantas y el Museo Nacional de Pinturas abrió sus puertas el 24 de julio de 1838.

Desde el año 1835 la Academia de Bellas Artes de San Fernando, al igual que las demás academias provinciales, había tomado parte en el inventario de los objetos de ciencia y arte de los conventos suprimidos.

La Real Orden de 31 dic.1837 que disponía la creación de un Museo Nacional de Pintura que reuniese las numerosas obras procedentes de los conventos desamortizados de las provincias de Madrid, Toledo, Ávila, Valladolid, Burgos, Zamora, Segovia y Salamanca, en su mayoría eran cuadros de altar de temática religiosa de gran formato, aunque y también había lienzos pequeños de tipo devocional y algunas tallas.

Un Decreto del Gobierno de la regencia (25 nov. 1870 y otro de 22 marzo 1872) extinguieron el Museo, siendo sus fondos adscritos al Prado, que asumió igualmente la designación como Museo Nacional de Pintura y Escultura que hasta ese momento había tenido el de la Trinidad.

Del Museo de la Trinidad llegaron importantes pinturas como «La Fuente de la Gracia» de la Escuela de Jan Van Eyck y el «Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán» de Pedro Berruguete

El convento de los Trinitarios Calzados o convento de la Trinidad Calzada diseñado inicialmente por Felipe II junto con el de las Victorias y el de San Felipe en el centro de Madrid, era uno de los conventos existentes en el centro de Madrid y que ocupaba el espacio que hoy ocupa el Teatro Calderón en la plaza de Jacinto Benavente.

Exclaustrado tras la Invasión francesa fue nuevamente entregado a los frailes por Fernando VII y nuevamente exclaustrado con la «desamortización de Mendizábal» que lo convirtió en Museo Nacional de Pintura y Escultura, que fue conocido como Museo de la la Trinidad por haber sido convento e iglesia del mismo nombre y finalmente abandonado y demolido en 1897

Tras la Revolución de 1868, llamada «La Gloriosa» que supuso el destronamiento y exilio de la reina Isabel II y el inicio del período denominado «Sexenio Democrático», se consideró la fusión con el Prado, una vez que éste dejó de ser Museo Real para pasar a ser igualmente Museo Nacional.

En 1872 se suprimió el Museo de la Trinidad, creado a partir de obras de arte requisadas en virtud de la Ley de «Desamortización de Mendizábal» (1836) y sus fondos fueron traspasados al Prado. Tras esta fusión, el Prado fue renombrado Museo Nacional de Pintura y Escultura, designación que hasta entonces había tenido el Museo de la Trinidad.

Esta denominación se mantuvo hasta 1920, año en que por Real Decreto (14 mayo) recibió oficialmente la actual de Museo Nacional del Prado, que era como se lo conocía habitualmente ya con anterioridad,​ por haberse construido el edificio en terrenos del antiguo Prado de los Jerónimos.

En las décadas posteriores se fueron integrando al Prado otras colecciones, entre las que destaca especialmente el Museo de Arte Moderno en 1971. Durante el siglo XIX y buena parte del XX el Prado vivió una situación de cierta precariedad, pues el Estado le destinó un apoyo y unos recursos insuficientes.

En 1995, un acuerdo parlamentario suscrito por los dos principales partidos de las Cortes, PP y PSOE, puso al museo a salvo de los vaivenes políticos y proporcionó la calma necesaria para un proceso de modernización, que incluía cambios jurídicos además de la ampliación.

Tras un controvertido concurso de ideas, fue adjudicada al arquitecto Rafael Moneo, bien conocido por sus trabajos en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida y el Museo Thyssen-Bornemisza, entre otros

El núcleo original de las colecciones del Museo del Prado procede de la monarquía española. Los reyes de España fueron coleccionistas de arte durante siglos, y repartieron sus adquisiciones y encargos por las numerosas residencias que acumularon en toda la península ibérica: el Alcázar de Madrid, el Palacio de El Pardo, la Torre de la Parada, el Buen Retiro, La Granja de San Ildefonso, Aranjuez, Palacio de la Zarzuela, así como los monasterios de Yuste y El Escorial.

Comenzaron los Reyes Católicos y continuaron los reyes Austrias, y los Borbones: Felipe II, Carlos I, María de Hungría, Felipe III y Felipe IV

La pinacoteca del Museo Nacional abría sus puertas al público el 19 de noviembre de 1819 siendo su primer visitante precisamente Goya. Tenía entonces 311 pinturas que hoy son ya 7931 de las que se exponen unas 1.200 a las que se suman 998 esculturas, 3.476 objetos de arte decorativos y unos 1.800Dibujos, grabados y fotografías. Sus fondos son más de 30.000 obras. Es la primera manifestación cultural del país con 2.824.404 visitante sen el 2017 y un presupuesto de 50 millones de euros.

Una gran parte de las obras maestras del Museo del Prado fueron evacuadas durante la Guerra Civil (1936-1939), ante el temor de que los bombardeos del bando franquista destruyesen el edificio y su contenido.​

Sufrieron un largo periplo a lo largo de diversos lugares del levante español (Valencia, Cataluña) hasta llegar en tren a Ginebra, donde protagonizaron una exposición que generó interés internacional. Al finalizar la contienda se reintegraron al museo tras casi tres años de ausencia.

Junto con el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Nacional del Prado forma el llamado Triángulo del Arte, meca de numerosos turistas de todo el mundo. Esta área se enriquece con otras instituciones cercanas: el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Nacional de Artes Decorativas, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y otros pequeños museos.

El Museo Nacional del Prado, en Madrid (España), es uno de los más importantes del mundo, ​ así como uno de los más visitados (el decimoctavo en 2013 entre los museos de arte). ​Singularmente rico en cuadros de maestros europeos de los siglos XVI al XIX, según el historiador del arte e hispanista Jonathan Brown «pocos se atreverían a poner en duda que es el museo más importante del mundo en pintura europea.

Su principal atractivo radica en la amplia presencia de Velázquez, el Greco, Goya (el artista más extensamente representado en el museo),​Tiziano, Rubens y el Bosco, de los que posee las mejores y más extensas colecciones que existen a nivel mundial,9​10​ a lo que hay que sumar destacados conjuntos de autores tan importantes como Murillo, Ribera, Zurbarán, Fra Angelico, Rafael, Veronese, Tintoretto, Patinir, Van Dyck o Poussin, por citar solo algunos de los más relevantes

El inventario de bienes artísticos comprendía, a febrero de 2017, más de 35 000 objetos, desglosados en 8045 pinturas, 10 219 dibujos, 6159 estampas y 34 matrices de estampación, 971 esculturas (además de 154 fragmentos), 1189 piezas de artes decorativas.

Al igual que otros grandes museos europeos, como el Louvre de París y los Uffizi de Florencia, el Prado debe su origen a la afición coleccionista de las dinastías gobernantes a lo largo de varios siglos

A partir de aquí los cuadros religiosos del Museo del Prado que acompañaban la historia del mismo se muestran con el único texto del título y su autor.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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