DETRÁS DEL ESCÁNDALO HAY UNA INDICIOS DE UNA TRAMA SEXUAL SIN PRECEDENTES

Miguel Ángel Barco: el cura que desató un complot de poder episcopal en España

Barco es el aderezo fuerte en el plato presentado por Arana al Papa para eliminar a Ureña

Miguel Ángel Barco: el cura que desató un complot de poder episcopal en España

Chivo expiatorio. Esta es la expresión que define bien el caso de Miguel Ángel Barco en una trama de corrupción por el poder entre prelados en España. El Papa Francisco animó a la exnotaria a denunciar al obispo de Zaragoza y Arana debía prestar su ayuda. Germán Arana, asesor en la sombra del Papa Francisco, llegó a querer moralmente en una carta al substituto en Zaragoza de Don Manuel Ureña (dimitido 12 diciembre 2014), Vicente Jiménez (instalado 24 diciembre 2014), actualmente al mando de la diócesis de Zaragoza aunque ya presentada su dimisión por edad (75).

Para poder gobernar Vicente Jiménez hizo una purga de la conocida como “trama maña”, no fuera que quisieran acabar también con él. Por primera vez y de la mano de Periodista Digital salen a la luz documentos hasta ahora mantenidos en secreto de Arana y monseñor Elías Yanes (predecesor y opositor de Ureña) al Papa y la coacción moral de Arana a Don Vicente y que el ciudadano debe conocer por conspiratorias. Lo que queda, es eliminar cabos sueltos. Miguel Ángel Barco es el cabo suelto. Y el cabo se les resiste.

Ya habían salido en 2014 de la mano de El Periódico de Aragón los WhatsApp de Omella a sus informantes en la “trama maña” alentándoles en el espionaje al obispo Ureña. Así, en su WhatsApp Omella escribía a Roberto Ferrer, todavía vicario judicial del Tribunal Interdiocesano de 1ª Instancia de Zaragoza con Ureña, que:

«Ya sé que no paráis en la recogida de datos. Ánimo. Va todo, por lo que veo, por buen camino. Seguid así. Ojalá logremos sanearlo todo. Un abrazo». Corría el 24 de octubre del 2014 por la mañana, 6 semanas antes de que el Papa fulminara a Ureña. Insistiría Omella a Roberto Ferrer a los dos días: «Ok. Estoy en el Escorial con Manos Unidas. Regreso en el Ave (sic) a Zaragoza esta tarde. Allí tengo el coche para ir a Logroño [Omella era todavía el prelado de esa diócesis]. Me puedes llamar cuando quieras. El tema es morrocotudo. Me alegra lo que estáis haciendo. Conviene hacerlo pronto. Ya comentaremos. Un abrazo».

“Tenemos un obispo [Vicente Jiménez] sin corazón, injusto en sus decisiones, negador de los derechos fundamentales de la persona, y acomplejado», replicaba Roberto Ferrer a Omella el 20 de junio del 2015 a raíz del despido de la notaria Amador por parte del nuevo obispo Vicente Jiménez, ya instalado 7 meses antes. Llevaban ya más de 9 meses con estos mensajes que Omella no duda en calificar de ocultos: “Estamos en una misión que podría describirse como casi secreta” (…). Y a la ya exnotaria escribía que “Animé siempre a Roberto [Ferrer, ya exvicario judicial] a ir a juicio por despido del trabajo [despido de Amador]. Me dijo que así lo habíais hecho. Lo que le pedí siempre fue que no se mezclase el despido con el tema de D. Manuel Ureña. Eso era otro tema y.… muy delicado, por eso se hizo todo de manera discreta, por no decir secreta».

El Papa anima a la exnotaria a denunciar al obispo de Zaragoza

El Papa Francisco entró en la campaña contra el obispo Vicente Jiménez en 2015. Y esto queda así de claro en un correo electrónico de Arana a Ferrer en contestación a un mensaje emocional de éste a aquel a 4 de julio de 2015: “Querido Roberto: El informe al Papa se ha producido antes de lo que pensaba. Me ha llamado, por otro asunto, a las 10:00 am, y he aprovechado para contarle el asunto. Tiene una gran memoria. Y cuando le he hablado de la oficial jurídico del tribunal metropolitano, me responde: Pero si es la que me informó! Le he contado el despido improcedente. Le ha causado una gran pena. Y me ha agradecido la ayuda que os pueda prestar”. Por las fechas vemos que ya Omella (WhatsApp a Ferrer de 20 de junio de 2014) había tomado iniciativa en el apoyo de la denuncia a un hermano obispo, Don Vicente Jiménez, no siendo Omella todavía arzobispo ni cardenal de Barcelona, sino obispo de Logroño-La Calzada. Arana indica que el Papa se enteró por él a 4 de julio de 2015 en este correo electrónico.

Es muy chocante el talante de Omella: que en la conversación que resumimos por información obtenida en conversación con el abogado de Miguel Ángel Barco con Omella en Barcelona dijera que él no tenía un equipo investigador para saber si Miguel Ángel Barco continuaba celebrando misa, pero “! como sepa!”. Y había animado al abogado de Miguel Ángel Barco a ir a Zaragoza a informarse, que no quería quedar mal con su hermano Vicente Jiménez”.

Y continúa Arana en su correo a Ferrer:

“Él [el Papa]no considera prudente actuar directamente en este momento, porque no pararía de intervenir en los asuntos de las diócesis. Pero estaba enteramente de acuerdo que se proceda según justicia a presentar denuncia sobre despido improcedente”.

El correo electrónico sigue, y Arana desvela en él sin pensar que saldría a la luz, cómo el Papa vigila y pide informes también ahora del nuevo obispo, lo que mostraría que toda la trama fue una operación quirúrgica coordinada:

“Yo también tengo una gran alegría en el alma por haberme encontrado contigo [con Roberto Ferrer]. Me quedé con mucha paz en el alma. Me ha pedido [el Papa] opinión sobre la actuación de D. Vicente más allá de este episodio [dimisión de Ureña]. Le he dicho que a pesar de este desaguisado no podemos perder la esperanza de que se vaya moviendo [el nuevo obispo Vicente Jiménez] por la línea buena. De hecho ha dado pasos en la buena dirección (…)”.

A su vez el ya exvicario judicial Ferrer lo reenvía a Antonio Mas, sacerdote en la diócesis de Zaragoza y colaborador menor en la “trama”, que como Ferrer también dimitió de su puesto en solidaridad con el despido de la notaria Amador. Más quedó impresionado.

Miguel Ángel Barco es el aderezo fuerte en el plato presentado por Arana al Papa para eliminar a Ureña: el chivo expiatorio

En esta “trama maña” German Arana había escrito una carta al Papa ya en 2014, refiriéndose al comienzo de la trama en 2008, todavía no participando Ferrer, Amador y Más (se unieron ellos por su relación con Omella en 2014):

“Su Santidad Francisco, Ciudad del Vaticano, Muy querido Santo Padre, con inmenso dolor, movido por un imperativo moral indeclinable, (…) deseo informarle acerca de la grave situación en que se encuentra la archidiócesis de Zaragoza por el desorden de vida y ministerio de su Arzobispo Mons. Manuel Ureña Pastor”.

Al arzobispo Ureña le correspondería en 2009 ir como Primado a Toledo, sede cardenalicia. Así se lo había anunciado el nuncio Monteiro de Castro al comunicarle su elección como arzobispo de Zaragoza: Continúa Arana:

“Al menos aquella iniciativa sirvió para cercenar el camino de D. Manuel hacia la Sede Primada de Toledo. (…)  La Santa Sede le avisó de sus malas prácticas en la recepción de candidatos, pero hizo caso omiso de la misma continuando con la recepción y ordenación de candidatos indeseables, haciendo algunos de ellos sufrir enormemente a las comunidades por sus desórdenes sexuales y su malversación de los fondos de las parroquias.

“(…) el Sr. Obispo de Barbastro (…) me envió un diácono de la diócesis de Zaragoza, natural de Barbastro. (…) Un diácono abusado sexualmente y sometido a continuas vejaciones por su párroco, D. Miguel Ángel Barco López. Informado el Arzobispo, se limita a querer “tapar” el asunto (…) Al tiempo que defendía sin pudor al párroco [Miguel Ángel Barco], sin tomar ninguna medida contra él.

“El perfil sacerdotal de D. Miguel Ángel Barco, párroco de Épila, es siniestro. Seminarista catalán que formaba parte de un movimiento de promoción de la liturgia preconciliar, liderado por Mons. Mariné, un hombre oscuro y desequilibrado. (…) Sacerdotes celosos y de buen criterio con los que he conversado en Alcalá de Henares lo describen como un mitómano, afeminado, coleccionista de ornamentos antiguos, prepotente. Se convierte en el hombre de confianza de D, Manuel (…) Un párroco de Alcalá me comenta que infló deliberadamente las cuentas de la construcción de su parroquia, a cambio presumiblemente de intereses devengados para sí. Deja embarazada a una chica de 17 años que da a luz una hija. [en el primer artículo mostrábamos que no era así, por la presentación de pruebas de paternidad del padre real – Arana no se ha retractado] Estalla el escándalo y Don Manuel se lo lleva a Zaragoza donde había sido trasladado como obispo, le hace párroco de un pueblo importante: Épila. Goza de tal manera de su confianza que tiene llave de la habitación del arzobispo y pasa allí las noches con frecuencia.

“Lo inverosímil es el íter formativo del diácono examinado por mí: Daniel Peruga Martí, seminarista procedente del “Bidasoa” de Pamplona, es expulsado de dicho seminario con malos informes. Un chico de tendencias homosexuales, con grandes debilidades psicológicas, es ordenado diácono contra el parecer de los superiores, (…) y delega en este indeseable párroco la responsabilidad de su formación”.

A pesar de todo ello se basan en el testimonio que le piden al exdiácono Peruga para las acusaciones y secularización de Miguel Ángel Barco, que convenían para echar a Ureña. Y ello puesto que Arana es conocedor del peligro que para Francisco entraña tener homosexuales entre los formadores de seminarios. Sobre el escándalo causado por el mal asesoramiento de Francisco proporcionado por Arana mismo, en las diez páginas entregadas a mitad de mayo por Francisco a los obispos chilenos como pistas para el «discernimiento» Francisco reprendió a esos obispos y superiores religiosos que confían los seminarios y los noviciados, con el respectivo reclutamiento, “a sacerdotes sospechados de homosexualidad activa”. Un reproche parecido le dirigió pocos días después – a puertas cerradas – también a los obispos italianos reunidos en Rímini, reunidos en asamblea plenaria. «Estamos llenos de homosexuales”, se lamentó

Arana prosigue en su carta:

“(…) Me limitaré a cuestiones generales que se desprenden de las horas de confidencias que he recibido de sacerdotes bien intencionados y rectos de las diócesis de Alcalá y Zaragoza. Me han llegado voces también de Cartagena-Murcia pero mi ministerio me ha impedido viajar hasta allí con ese propósito. De tales confidencias he alcanzado las siguientes convicciones morales:  Todas las personas de su entorno amical de D. Manuel [Ureña] son ambiguas, seminaristas o jóvenes sacerdotes homosexuales o heterosexuales activos, personas desequilibradas que viven con una máscara de religiosidad vacía, aficionados a la buena vida y (…); Es bien conocida su costumbre de hacerse amigos a base de invitaciones, banquetes y sobres abultados (…), espléndidas propinas. Así se ha granjeado una tupida red de amigos que quizá traten de protegerlo cuando las cosas se tuerzan para él; (…) Se ha rodeado de mequetrefes que le secundan en sus arbitrariedades; (…) algunos de sus allegados, con pesadas   de escándalos, pasan la noche en su residencia. Van y vienen de noche con llave de su habitación. Puedo testimoniar que un sacerdote de Alcalá me contó que escuchó directamente de labios de una enfermera que esta había asistido a una operación quirúrgica para reparar un desgarro anal de D. Manuel, fruto presumiblemente de una penetración. También escuché de una religiosa que recibió una confidencia semejante de un operador sanitario. Tanto la religiosa y el sacerdote no son personas difamadoras sino dignas de todo crédito. El recibí como confidencias altamente reservadas”.

También Elías Yanes escribió al papa y Periodista Digital ha tenido acceso a la carta preparada para Elías Yanes en la misma línea (leer aquí).

Germán Arana intenta controlar con coacciones a Vicente Jiménez ya habiendo sido dimitido Ureña

Por si esto fuera poco, a finales de mayo de 2016 Germán Arana escribe a Don Vicente Jiménez en lo que la fuente de Periodista Digital entiende es una coacción a Don Vicente Jiménez por el despido de Amador, aunque no sabe qué hacía poco más de una semana (el 23 de mayo de 2016) se había llegado a una conciliación entre el arzobispo D Vicente Jiménez y la exnotaria:

“A S.E.R. mons. vicente jiménez zamora, arzobispo de zaragoza. Querido Don Vicente, Me ha llamado Don Roberto Ferrer comentándome con mucho dolor el despido acelerado de Doña María del Carmen Amador. (…) en conciencia me veo obligado a exponerle algunos hechos de los que he sido testigo directo, sin otro propósito que ayudarle en la pesada responsabilidad que la Iglesia ha puesto sobre sus hombros de buen pastor”.

Arana deja expuesto imprudentemente al Papa Francisco al hacer público que sus razones para fulminar violentamente a Ureña no fueron de salud, como admitió el Papa públicamente. “La altura de miras, inteligencia, sentido de la justicia y amor a la Iglesia con la que Dña. María del Carmen Amador supo moverse, con el apoyo de su superior inmediato, el juez eclesiástico D. Roberto Ferrer, (…) fueron claves para concluir con el proceso de información sobre la actividad del Arzobispo Ureña. Proceso que concluyó, como Ud. sabe con la gravísima provisión del Santo Padre de pedirle su inmediata dimisión. La decisión del Santo Padre no se basó exclusivamente en ese episodio, por grave que este fue”.

A pesar de calificar al exdiácono cesado de ser depravado, se basaron en su testimonio (del diácono) de diez folios para pisotear durante los últimos 5 años y hasta hoy y sigue, a Miguel Ángel Barco:

“Se trató en efecto de un chantaje respectivo del diácono al obispo, y del obispo al diácono. El primero por la codicia y la venganza de un joven desquiciado, sin principios morales y religiosos, promovido de una manera absolutamente irresponsable al ministerio ordenado por el arzobispo y sus adláteres. El segundo chantaje, del arzobispo al diácono para comprar el silencio de un testigo indeseable sabedor de la corrupción de su superior”.

Sigue la carta de Arana:

(…) Me pregunto si es congrua y justa una decisión (…) Pude propiciar en su momento una investigación de la Congregación para la Educación Católica [en la carta anterior al Papa, se cuida de reconocer que fue Elías Yanes a quien convenció de hacerlo] (…). El cáncer del seminario se ha extendido a un presbiterio joven, poco motivado e inconsistente, con unos cuantos homosexuales activos, que han sido sistemáticamente protegidos. (…) Yo mismo he llegado a la conclusión de que la petición que me hizo el Santo Padre [Benedicto XVI en 2008] de ayudar espiritualmente a D. Manuel Ureña no va a dar ningún resultado. No hay visos en él de verdadero arrepentimiento. Es una personalidad esquizofrénica, religiosamente vacía y sin principios morales. Sigue cometiendo imprudencias y dando pábulo a aquellos a los que aún puede controlar. Es lamentablemente muy posible que toda la corrupción finalmente se haga pública (…)”.

Podría entenderse esta continuación como un intento de establecer un dominio sobre el nuevo obispo de Zaragoza:

“Su nombramiento como Arzobispo, querido D. Vicente, nada tiene que ver con el plácido coronamiento de una meritoria carrera. Fue decisión directa y personal del Santo Padre, fuera enteramente de los cauces ordinarios, para restaurar una Iglesia profundamente herida (…). De una manera discreta he tratado de fomentar esta comunión y la adhesión a su persona con todos los que he podido hablar. Incluso hace apenas tres días con el Sr. Nuncio a quien le ponderé su manejo de una situación sumamente difícil que requiere tiempo y buen hacer para irse encarrilando. Y también lo he hecho, no le quepa duda, con Roberto y Antonio [Mas] (…)”.

Aquí sigue con una calumnia contra el vicerrector del seminario, asociado al Opus Dei en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz de la Prelatura. Basándose en unos famosos anónimos instigados por la misma “trama” critica Arana la elección del vicerrector del Seminario J A Calvo. No hay que olvidar que el rector actual, Fernando Arregui Moreno es íntimo amigo de Omella, y parte de la cúpula de poder de la archidiócesis según explican las fuentes de la curia española a Periodista Digital. Omella se aloja con él cuando se desplaza a Zaragoza. Sabido es en Zaragoza la inquina de Yanes sobre el Opus Dei:

“Por imperativo de honestidad, ya que me muevo en un círculo amplio de formadores en este país le digo que el Vicerrector del Seminario que Ud. ha nombrado, no tiene buena fama. Varios testimonios fiables lo vinculan al lobby homosexual. Desconozco si eso es cierto. Si lo fuera, significaría un gran daño para un seminario con tan triste historia reciente. Querido Don Vicente, Ud. sabe que le tengo en una profunda estima (…) En virtud de ese amor que le tengo (…) “.

Y lo que puede ser una coacción sutil: “Es posible que en ámbitos canónicos de prestigio me pidan información sobre la Sra. Amador. Si tiene Ud. información que pueda suponer una imprudencia recomendarla, ya me lo hará saber para no meter la pata. El viernes pasado, mientras Ud. hablaba con Roberto Ferrer, yo estaba rezando por ambos en su querida ermita de San Saturio “donde el Duero traza su curva de ballesta. Paré allí camino de una ordenación de un seminarista mío en Logroño (…). Cuanto más viejo soy, más me cuesta gobernar. ¡Qué la Virgen del Pilar nos valga! (…)” (aquí la carta completa en pdf). Omella era el celebrante de la ordenación del seminarista Arana, en la catedral de Logroño, como todavía obispo titular antes de su marcha a Barcelona que le llevaría al cardenalato.

Arana podría ser nombrado nuevo Nuncio Apostólico en España a 1 de julio de 2019

Así como mostramos en el segundo artículo que Omella después del maltrato a Miguel Ángel Barco habla de la misericordia que hay que aplicar al Derecho Canónico, Francisco anunció el viernes 13 de marzo de 2015 en la Basílica de San Pedro, durante la Jornada penitencial, la celebración de un jubileo de la Misericordia, un año santo extraordinario.  Muchos no ven a qué misericordia pueda estarse refiriendo.

Germán Arana podría ahora ser el nuevo Nuncio del Papa en España. Habiéndose contemplado por la prensa sensacionalista la posibilidad de un laico o laica como embajador de Francisco (nuncio) en España, la sorpresa que causa esta novedosa medida haría que el nombramiento de Arana callera dentro de la lógica de lo razonable como una buena solución. Arana de Nuncio sería consultado por todas las decisiones. El alcance del escándalo de la recomendación por parte de Arana del Obispo de  Osorno, y del poder de Arana sobre las decisiones del Papa puede leerse en este tremendo artículo del portal italiano Settimo Cielo reproducido en español por el portal modernista CatalunyareligioCat. Pasaríamos a hablar en lugar de “todos los hombres del Papa en España” a “el hombre del Papa en España”.

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J Pintor Rey (Periodista Digital)

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