Violencia intercomunitaria

Los obispos de Costa de Marfil piden que se evite una nueva guerra

Los obispos de Costa de Marfil piden que se evite una nueva guerra

Voz de alarma. Se acercan elecciones en Costa de Marfil, las armas blancas o de fuego circulan por el país sin haber finalizado el desarme previsto y «un clima de miedo generalizado reina entre la población», avisan los obispos católicos del país.

«Existe un clima de temor generalizado entre la población relacionado con la realidad de los recurrentes conflictos intercomunitarios, los problemas de inseguridad, la posesión de tierras, la ocupación ilegal de bosques, las minas de oro ilegales y los problemas relacionados con la identidad del país», detallan.

En un comunicado, la Conferencia Episcopal de Costa de Marfil pide al Gobierno «que continúe y complete el proceso de desarme, porque las armas siguen circulando en el país y no es un secreto para nadie».

«En efecto –lamentan los prelados africanos– en todos los conflictos intercomunitarios, las armas blancas y las armas de guerra se utilizan de manera regular y profesional».

Ante esta situación, aseveran, «una vez más, y en nombre del derecho a la vida, ¡les pedimos que eviten otra guerra!»

El presidente Alassane Ouattara prometió abandonar el poder una vez termine su segundo mandato en 2020.

Costa de Marfil es una excolonia francesa de unos 22 millones de habitantes, que sufrió una dura guerra civil entre 2002 y 2008, con unos 4.000 muertos y más de 700.000 desplazados.

Es un país pobre, pero más próspero que sus vecinos y un 20% de su población son trabajadores llegados de Liberia, Burkina Faso y Guinea. La mitad de la población no está alfabetizada.

Según un censo de 2014, un 43% de la población es musulmana, un 17% católica y un 12% protestante. Los animistas serían algo menos del 4%, aunque probablemente también lo son muchos de los que en el censo declaran no tener religión (un 19%).

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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