POLÉMICA

Santa Justa y Santa Rufina pregonarán el Orgullo Gay en Sevilla

Santa Justa y Santa Rufina pregonarán el Orgullo Gay en Sevilla
Los actores Eba Rubio y David Sigüenza. EP

Provocación. Una vez más, los católicos han alzado la voz al recurrir los pregoneros del Orgullo Gay a un recurso simplón. Se vestirán de Santa Justa y Santa Rufina, dos mártires sevillanas con gran predicamento en la ciudad, que fueron patronas y que forman parte, por ejemplo de la procesión del Corpus, para anunciar el evento lúdico.

Como era de esperar, muchos fieles, cansados de continuas vejaciones, han alzado la voz en las redes sociales para denunciar un nuevo ataque a su fe.

Sevilla es la ciudad española más impregnada por sentimientos religiosos desde el punto de vista cultural y costumbrista, por lo que esta elección polémica y para muchos ofensiva, tiene una mayor caja de resonancia.

Los actores David Sigüenza y Eba Rubio estarían buscando notoriedad para la comedia que están presentando por distintas ciudades españolas, «En Sevilla hay que vivir»,  donde interpretan a estas dos mártires inmersas en una trama hilarante.

Santa justa y Santa Rufina fueron dos hermanas nacidas en la romana Híspalis (hoy Sevilla) en la segunda mitad del siglo III. Sus padres eran cristianos clandestinos y ellas dedicaban su tiempo a ayudar a los desfavorecidos y difundir el Evangelio.

Dado que las hermanas se negaron a colaborar con un donativo para las fiestas en honor a Venus por coherencia con su fe, fueron encarceladas y conminadas a la abjuración de su credo so pena de tortura.

Como siguieron manteniendo su fe tras ser sometidas al potro y los garfios de hierro, fueron recluidas sin éxito. El prefecto de Sevilla, Diogeniano, decidió entonces obligarlas a caminar descalzas hasta Sierra Morena. Logrado el objetivo sin desfallecer, fueron condenadas a cárcel perpetua hasta la muerte.

La primera en morir fue Justa, que fue arrojada a un pozo. El gobernador decidió que Rufina pereciera entre las fauces de un león en el anfiteatro, a la vista de todos, pero el felino, al acercarse, comenzó a lamerle las heridas. Diogeniano mandó degollar y quemar a Rufina.

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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