Los líderes católicos lamentan la política de inmigración israelí

La Iglesia pide a Israel que no deporte a las trabajadoras filipinas y a sus hijos

La Iglesia pide a Israel que no deporte a las trabajadoras filipinas y a sus hijos
Una trabajadora filipina con su hijo nacido en Israel. EP

Crisis humanitaria. La Iglesia católica en Tierra Santa pidió a Israel que reconsidere la deportación de trabajadoras inmigrantes filipinas y cuestionó la política por la que pierden su empleo y residencia si se quedan embarazadas.

«Actualmente, las trabajadoras extranjeras están forzadas a elegir entre continuar con su empleo o completar sus derechos de maternidad», declararon los jefes de la Iglesia en un comunicado.

Los líderes católicos se mostraron preocupados por la reciente decisión de la Autoridad de Población y Migración del Ministerio de Interior israelí de deportar a un centenar de mujeres inmigrantes filipinas, habitualmente empleadas del hogar, y a sus hijos, nacidos en Israel.

«Las mujeres filipinas vinieron aquí porque la sociedad israelí las necesita. La mayoría trabaja en funciones esenciales y en difíciles condiciones: cuidar de ancianos o enfermos crónicos, ayuda doméstica y limpieza, durante largos horarios», aseguraron los jefes de la Iglesia.

Además, remarcaron que los hijos de estas trabajadores nacieron en Israel y están educados en colegios israelíes, «aprenden y juegan en hebreo, aman al Estado de Israel y su lugar y su futuro está aquí».

«Algunos de ellos ni siquiera pueden tener la ciudadanía de sus padres», alertaron, y pidieron «misericordia» para que tengan la posibilidad de vivir en la tierra en la que han nacido.

La petición fue firmada por el administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa; el arzobispo greco melquita de Acre, Yousef Matta; el arzobispo maronita de Haifa y Tierra Santa, Moussa el-Hage y el custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, entre otros.

Para el Estado, son «ciudadanos extranjeros que han estado viviendo en Israel durante mucho tiempo en violación de la ley y sin estatus», ya que su estatus no fue renovado.

Aunque la mayoría provienen de Filipinas, hay también familias de otros países de Asia, Europa del Este y Latinoamérica, principalmente de Colombia.

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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