Dos curas violaron durante años a niños sordos con la ayuda de una monja

Comienza el juicio por la mayor denuncia de abusos en la Iglesia argentina

Comienza el juicio por la mayor denuncia de abusos en la Iglesia argentina
El sacerdote italiano Nicola Corradi. EP

Se trata de uno de los casos más escabrosos de pederastia en la Iglesia. Este lunes 5 de agosto de 2019 comienza el juicio en Argentina contra dos sacerdotes que dirigían un internado para sordos y a los que se acusa de abusar sexualmente de más de 20 niños y adolescentes que estaban a su cuidado.

Dos monjas también fueron detenidas, acusadas de haber sido partícipes necesarias en los abusos. Contra una pesa también el cargo de haber cometido abusos.

Lo que hace especialmente desgarrador lo ocurrido en el Instituto Antonio Provolo para Sordos, en la provincia de Mendoza, no es solo que las víctimas eran niños, incluyendo a pequeños de hasta 4 años, sino que también por su discapacidad no podían comunicar lo que les estaba sucediendo. Y debido a que muchos venían de familias humildes, no tenían otra opción más que dormir en el instituto.

Pero hay un dato más que ahonda el horror y que le ha dado trascendencia internacional a este juicio. El principal acusado, el sacerdote italiano Nicola Corradi, de 83 años, ya había sido culpado de cometer abusos en la sede central del Instituto Provolo, en Verona, Italia, mucho tiempo antes de llegar a Argentina.

Esas denuncias, que tienen más de una década, llegaron incluso hasta las manos del propio papa Francisco. Sin embargo, el Vaticano no hizo nada, según denuncian las víctimas.

Fueron las autoridades argentinas las que ordenaron el cierre del Instituto en la ciudad mendocina de Luján de Cuyo en 2016 y detuvieron a Corradi, al sacerdote Horacio Corbacho, de 59 años, y a otros 12 sospechosos (entre ellos las monjas Kosaka Kumiko y Asunción Martínez).

La justicia argentina también investiga una serie de abusos cometidos en otro Instituto Provolo, el de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, que Corradi dirigió entre 1970 y 1997.

Tanto las víctimas italianas del Instituto Provolo como las de las dos sedes argentinas sostienen que la Iglesia católica sabía que Corradi era un pedófilo y no obstante lo pusieron a cargo de niñas y niños sordos en Argentina.

En 2017 el obispo de Verona, Guiseppe Zenti, se desentendió de los hechos, afirmando que la curia no tenía poder sobre el Instituto Provolo porque es manejado por una congregación «autónoma».

Esa congregación es la Compañía de María para la Educación de los Sordomudos o Sociedad de María, fundada en 1840 por el sacerdote italiano Antonio Provolo, que, según Zenti, depende directamente del Vaticano. Hasta ahora la Santa Sede no ha hablado públicamente sobre el caso.

El caso afecta de cerca al exarzorbispo de Buenos Aires, que fue elegido cabeza de la Iglesia católica en 2013.

En 2014, la Asociación Sordos Antonio Provolo de Verona, que agrupa a las víctimas italianas, realizó un vídeo donde dio a conocer el nombre de los presuntos abusadores de esa institución, incluyendo a los tres que para entonces estaban ya en Argentina.

Y unos meses más tarde, uno de los miembros de la asociación, Giuseppe Consiglio, logró organizar un encuentro personal con Francisco y le entregó en mano una carta con la lista de los acusados.

Sin embargo, el papa no ordenó una investigación preliminar sobre las denuncias de abuso en el Instituto Provolo de Mendoza hasta el 2017, un año después de que los sacerdotes fueran arrestados y ese internado fuera cerrado por las autoridades argentinas debido al gran número de testimonios sobre los horrores que estaban ocurriendo allí.

El caso había llegado hasta la Justicia gracias a la intervención de una legisladora mendocina, la senadora Daniela García. Durante un acto público sobre derechos del niño, en noviembre de 2016, Luis Batistelli, presidente del Movimiento de Sordos de Mendoza, le contó, con ayuda de un intérpete, lo que ocurría en el Provolo.

García alertó a la gobernación y al procurador, quien puso un fiscal a cargo de la investigación. La Justicia entrevistó a decenas de presuntas víctimas –en muchos casos con la ayuda de intérpretes–, detuvo a 14 personas y ordenó el cierre del instituto. Los testimonios que se recogieron dieron cuenta de más de una década de abusos contra los menores.

Las autoridades mendocinas también empezaron a recibir testimonios de vejaciones ocurridas en la sede de La Plata del Instituto Provolo, lo que dio pie a la apertura de una segunda investigación allí.

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Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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