Agustín Rosa Torino también podría ser investigado por lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico

El Vaticano cierra una comunidad religiosa fundada por un cura acusado de abusos

El Vaticano cierra una comunidad religiosa fundada por un cura acusado de abusos
Agustín Rosa Torino, fundador del instituto religioso Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista. EP

Escándalo mayúsculo. La Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano ha decretado la supresión del instituto religioso de derecho diocesano Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista cuya sede principal está en Salta (Argentina).

El decreto con fecha 18 de junio de 2019 consigna que, el 11 de mayo de 2015, el nuncio apostólico en Argentina solicitó la intervención tras recibir «serias denuncias» sobre diversos aspectos de la vida del instituto religioso.

El instituto religioso Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista fue fundado en 1996 por el padre Agustín Rosa Torino. En diciembre de 2016 se conocieron dos denuncias contra Rosa Torino por presuntos abusos sexuales cometidos en 2005 y 2013. También se denunció al padre Nicolás Parma, otro miembro de la comunidad.

El pasado 6 de agosto de 2019 los medios informaron que Rosa Torino también podría ser investigado por delitos de lavado de activos y narcotráfico. Según diferentes testimonios de ex miembros, la orden religiosa recibió dinero del cartel de Sinaloa que lideraba ‘El Chapo’ Guzmán.

«Ex religiosos confirmaron que el cura Agustín Rosa los obligaba a transportar dólares desde México a la Argentina, ya que el capo narco iba a pagar la reparación del techo de un convento», denunció la periodista Miriam Lewin.

Uno de los ex integrantes que vivió en México, donde esta comunidad cuenta con varias sedes, aseguró que miembros del cartel de Sinaloa les pedían a Rosa Torino y sus curas que bendijera los operativos importantes.

«Yo viajé a la Argentina llevando 30.000 dólares y juré que nunca más lo iba a hacer. Otros hermanos llevaban dinero escondido adentro de una imagen de la Virgen de Guadalupe, en los bolsillos, en la ropa interior. Siempre estaban trayendo plata», contó.

El instituto, que tiene presencia en Argentina, México, Chile y España, lo componen sacerdotes, diáconos permanentes y consagrados no clérigos que emiten votos públicos perpetuos y practican con exclusividad la vida contemplativa, monástica o eremítica.

Tras la petición del nuncio en 2015, el Vaticano examinó todos los informes, la conducta del fundador y la de numerosos miembros. Asimismo, evaluó las dificultades encontradas para la formación humana y espiritual de los miembros y ha tenido en cuenta la situación institucional fuertemente comprometida. Finalmente, examinó con cuidado las posibles soluciones y la necesidad de proceder con urgencia para proteger el bien de las personas y evitar más daño a la comunidad eclesial y a la vida consagrada.

Al cabo de este itinerario, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, de acuerdo con el can. 584 del Código de Derecho Canónico, dictó el decreto que dispone la supresión del Instituto religioso de derecho diocesano Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista.

El documento añade que, dada la delicadeza y complejidad del caso, con el fin de que todo se haga con justicia y caridad, para implementar la decisión tomada, designó como delegado pontificio a Carlos Alfonso Azpiroz Costa, arzobispo de Bahía Blanca, con todas las facultades necesarias y apropiadas para el desempeño de la tarea recibida de acuerdo con lo que prescriben las normas canónicas.

Estas disposiciones fueron aprobadas de forma específica por el papa Francisco el mismo 18 de junio de 2019.

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Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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