Sus servicios religiosos son auténticos conciertos de rock

Hillsong, la iglesia ‘hipster’ que atrae a la juventud actual

Hillsong, la iglesia 'hipster' que atrae a la juventud actual
Todos los asistentes cantan y bailan al ritmo de las canciones de Hillsong. EP

Con más de cien mil devotos que cada semana acuden a sus distintas sedes en 21 países, la iglesia pentecostal Hillsong desarrolla sus servicios religiosos como auténticos conciertos de rock, con espectáculos de luces, pantallas gigantes y donde no faltan los sermones motivacionales.

Fundada en 1983 por el matrimonio australiano de Brian y Bobbie Houston, esta iglesia se separó de las Asambleas de Dios. Mezcla el cristianismo con la cultura hipster, el centro de la fe milenial de la juventud actual.

Su principal fuente de ingresos es su propio sello discográfico, Hillsong Music Australia, que en dos décadas ha editado más de 40 álbumes en varios idiomas y ha vendido más de 16 millones de ejemplares. Actualmente tiene más de 10 millones de seguidores en las redes sociales y en YouTube cuenta con más de 200 mil suscriptores.

Su propia banda, Hillsong Young and Free, creada en el 2012 en Australia, recorre las sedes de este culto. Su mayor éxito Oceans (Where Feet May Fail) tiene más de 142 millones de transmisiones en Spotify.

Uno de sus principales ganchos para atraer a sus fieles es la participación de  celebridades, artistas, cantantes y deportistas como Nick Jonas, Justin Bieber, Selena Gomez, Kendall Jenner, Kevin Durant, Bono, Vanessa Hudgens, entre otros.

Sus bases teológicas no difieren del resto de las iglesias pentecostales. Sus seguidores creen y practican la invocación del Espíritu Santo, el cual, según sus creencias, además de purificar las almas, dispensa todo tipo de dones y regalos espirituales: entre ellos el don de lenguas.

En Nueva York, la Hillsong Church atrae cada domingo a miles de jóvenes que llenan las sesiones a un lado del Madison Square Garden. El resto de la semana lo dedican al conocimiento de la Biblia, bautizos y acciones solidarias con la comunidad como la entrega de ropa y comida hasta viviendas de interés social.

La estética de Hillsong, por supuesto, es su gran arma. Sobre el escenario, los músicos y cantantes están cuidadosamente seleccionados, como un grupo de superhéroes o aventureros en una película: el melenudo alternativo de gafas hipster, el tipo duro de sombrero inocentón, la chica guapa de hombros tapados, el chico guapo que gusta a todas…

A ninguno le falta mérito: cantan bien, bailan incansables, dan espectáculo, mueven al jolgorio y a la oración.

Lo que Hillsong hace es sociológicamente un concierto-oración, aunque el público protestante lo considera una adoración, más aún, un culto del máximo nivel.

En los últimos años la central de Hillsong ha hecho sus propias traducciones al español, para llegar al mercado hispanoamericano. Cada año venden cientos de miles de discos y DVDs. Gracias a YouTube, algunos jóvenes católicos han empezado a conocerlos.

Hillsong hace buenas letras, mejores que otros grupos pentecostales, porque se centran más en el texto bíblico. Sus melodías son sencillas, siempre se pueden cantar, pero a la vez tienden a lo sublime, lo glorioso, lo emocionante. Y usan poco texto, para facilitar la memorización, la interiorización y la emoción.

La agrupación australiana ha logrado consolidarse como una de las bandas de rock religiosas más populares llegando a ser ganadores del American Music Awards en la categoría Favorite Artist – Contemporary Inspirational y ganadores del Billboard Music Awards en la categoría Top Christian Artist en el 2016.

Hillsong se identifica a sí misma como una iglesia cristiana «contemporánea», con la «misión de establecer el reino de Dios en la Tierra».

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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