Desestiman el recurso de una familia que argumentaba vulneración del derecho a la libertad ideológica

Religión seguirá siendo obligatoria en Galicia, si se eligen determinadas materias optativas

Religión seguirá siendo obligatoria en Galicia, si se eligen determinadas materias optativas
Alumnos de bachillerato. EP

Controversia. En Galicia, los alumnos de 1º de Bachillerato deben cursar seis horas semanales distribuidas en tres asignaturas a escoger entre las materias específicas (de obligada oferta en todos los centros) y las de libre configuración autonómicas que, en función de su capacidad y demanda, se impartan en su instituto.

Todas las materias de libre configuración, como Robótica o Antropología, tienen una carga lectiva de dos horas semanales, si bien, las específicas varían desde una sola hora semanal, en el caso único de Religión, hasta un máximo de 4, lo que –en lo que constituye una queja recurrente en los centros– conduce a que los estudiantes que quieran cursar alguna de las materias de libre configuración autonómicas deban recurrir a la Religión como pieza inevitable para cuadrar sus seis horas semanales.

Un juzgado de Santiago ha desestimado el recurso formulado por una familia de la capital gallega al considerar que la supuesta vulneración del derecho a la educación, en relación a los derechos a la libertad ideológica y la igualdad, que argumentaban los padres del alumno no es tal toda vez, apunta el magistrado, que el estudiante en cuestión podría haber recurrido a otras combinaciones hasta completar las tres materias requeridas, no siendo Religión el único elemento en juego.

La familia, arropada por la Plataforma Galega en Defensa do Ensino Público y respaldada por la asesoría jurídica del sindicato CIG-Ensino, denunciaba la imposibilidad de cursar Robótica en su centro escolar sin acudir también a Religión, pero el juez del Contencioso Administrativo Número 2 de Santiago, asume la tesis de la Consejería de Educación (la parte demandada) y sostiene que «había otras opciones que no llevaban aparejada la elección de la materia de Religión», puntualizando que «es el centro educativo el que fija, dentro de determinados parámetros, la lista de materias que puede y debe ofrecer».

Como resultado, concluye el magistrado, «fue la propia elección del alumno la que determinó la situación». Y es que, expone, para alcanzar el total de horas semanales entre materias específicas y de libre configuración, «el alumno decidió escoger una materia específica de opción de tres horas y una de libre configuración de dos horas, Robótica», por lo que necesitaba cursar una materia más de una hora semanal para cubrir el total de seis horas semanales requerido.

«Ocurre –prosigue en su exposición– que es la materia de Religión la que tiene tal carga lectiva, pero el alumno y sus padres, de entender que no era de su preferencia esta materia tenían otras alternativas para alcanzar las seis horas semanales», si bien, añade, de acuerdo a la casuística del centro, esta alternativa «no les permitía cursar Robótica».

Si bien reconoce «la seriedad de la argumentación» de la parte recurrente, el magistrado desestima así un recurso que buscaba la nulidad de la matrícula del alumno demandante y la modificación del decreto de 2015 que establece la programación de los estudios de ESO y Bachillerato en Galicia, reclamando la nulidad de la inclusión de Religión como materia específica de 1º de Bachillerato. Y es que, concluye, «la controversia formulada no deriva directamente de ese precepto, sino de la concreta oferta educativa» del IES en cuestión.

El sindicato CIG-Ensino lamenta que el juez «asuma como natural que se tenga que prescindir obligatoriamente de cursar Robótica si no se quiere cursar Religión».

La denuncia, recuerda, sostenía que «el alumnado con convicciones religiosas católicas podrá cursar todas las materias del currículo escolar, mientras que el alumnado que quiera ver respetadas sus convicciones verá restringida su capacidad de elección, disponiendo de una oferta curricular menor».

El sindicato rechaza que la responsabilidad de la situación se haga recaer en el margen de cada centro para configurar su oferta, «sin tener en cuenta que la norma que regula el currículo de 1º de Bachillerato emana de la Lomce y que la Consellería de Educación también tendría potestad para modificar esta cuestión».

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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