Porras, Barreto y Braz de Aviz: un trío de confianza para proteger el foro panamazónico de los ataques

El papa configura una triple presidencia para guiar el Sínodo de la Amazonía

El papa configura una triple presidencia para guiar el Sínodo de la Amazonía
Reunión de los obispos en el Vaticano. EP

No va a ser un Sínodo fácil. De ahí que el papa Francisco haya encomendado la presidencia a tres personas de su máxima confianza.

La Santa Sede acaba de dar a conocer el nombre de los presidentes delegados de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, que se celebrará en la Ciudad del Vaticano del 6 al 27 del próximo mes de octubre.

Así, se ha designado al administrador apostólico de Caracas, el cardenal Baltazar Porras Cardozo; al vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), Pedro Ricardo Barreto Jimeno;  y João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada.

Porras, Barreto y Braz de Aviz estarán llamados a coordinar un foro en el que se han puesto muchas expectativas.

Por un lado, el Sínodo de la Amazonía busca reforzar el papel de la Iglesia en tanto que defensor de uno de los pulmones del planeta frente a las amenazas que suponen para estos espacios naturales y las personas que los habitan tanto las empresas multinacionales que los explotan como los Estados que permiten la deforestación.

Esta implicación como actor activo en materia de incidencia sociopolítica no es bien acogida por algunas de las potencias más poderosas, pero tampoco por algunos círculos eclesiales que siguen viendo en este compromiso por la ecología integral una sombra de la teología de la liberación.

El Instrumentum laboris plantea propuestas tales como consolidarse como voz de denuncia ante la violación de derechos humanos por la destrucción extractivista o enarbolar una agenda de justicia con otros movimientos sociales.

De puertas para adentro, el documento de preparación del Sínodo defiende una Iglesia inculturada frente al colonialismo que pasa por reconocer la espiritualidad indígena y adaptar la liturgia. Estos guiños no son bien vistos por parte de la Curia romana. Pero, sobre todo, lo que despierta más resquemores es que oficialmente se haya abierto el debate sobre papel de los laicos en las comunidades del Amazonas.

Esto implica, tal y como recoge el documento preparatorio, adentrarse a dialogar sobre la ordenación de «personas ancianas con una familia estable».  A la vista está que se trata de un tema de frontera, sobre todo, al constatar la acogida dada al Instrumentum laboris por cardenales como Burke y Brandmüller.

Todas estas aristas estarán presentes tanto en las reuniones asamblearias que se celebren en el aula sinodal, así como en la reunión de los grupos de trabajo.

De ahí la importancia de quienes están llamados a coordinar el mes intenso de trabajo que se avecina, para velar que se trabaja desde la libertad y sin coacciones de ningún tipo.

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Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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