Bergoglio no camufla su desprecio a los católicos españoles

El papa Francisco vuelve a despreciar a España: ‘Iré, si sigo vivo’

El papa Francisco vuelve a despreciar a España: 'Iré, si sigo vivo'
El papa Francisco. EP

Cada vez que le han preguntado al papa Francisco que cuándo piensa visitar España, el pontífice argentino ha contestado con una patada al tiesto, cosa impropia en la meticulosa diplomacia vaticana.

Tanto Juan Carlos I como Felipe VI en sendas audiencias con Francisco en el Vaticano también le han realizado la invitación verbal a visitar el país.

Ciertamente, no deben existir en el mundo muchos países que hayan apoyado más que España a la jerarquía eclesiástica a lo largo de los siglos, y, desde luego, ningún otro país ha contribuido a la evangelización de los pueblos como lo hizo España, tras el Descubrimiento de América.

Como en el refrán, tanta cercanía, tanta amistad, acaba malentendiéndose; donde hay confianza, da asco. Por eso mismo, Bergoglio dice cosas de España que no se atrevería a decirle a ningún otro país del mundo. Pero es una cuestión de respeto.

Durante el vuelo de regreso de su visita a Mozambique, Madagascar y Mauricio, el papa ha sido preguntado de nuevo sobre la posibilidad de viajar en 2021 a España con ocasión del Año Santo Compostelano y los 500 años de la conversión de San Ignacio de Loyola.

Francisco ha afirmado que aunque tiene intención de viajar a España «la prioridad en Europa la tienen los países pequeños». «Iré a España, espero, si sigo vivo. Pero la prioridad en Europa son los países pequeños. Esta es la prioridad, y después los más grandes», ha aseverado.

La negativa sigue siendo firme, con disculpas tan gruesas como la manifestada por el propio papa en el avión que lo llevaba a Marruecos, ante medio centenar de periodistas. «Iré cuando haya paz», dijo entonces.

Pero no ha sido esa la única patada del pontífice argentino a los españoles. Aseguró también que «había llorado» al ver las cuchillas concertinas que España ha colocado en las vallas que separan a Ceuta y Melilla del territorio de Marruecos, olvidando, desde su injusticia ofensiva, que España es el país que más inmigrantes rescata en el Mediterráneo.

Esos desprecios se añaden a otros, muchos de ellos cuidadosamente ocultados por la Iglesia y el Estado, como el apoyo claro de Bergoglio a la Iglesia catalana, claramente alineada con el separatismo más feroz. O la entrevista en exclusiva a la cadena española que más se significa por sus ataques inmisericordes a la Iglesia y los católicos.

Cabe recordar que Juan Pablo II visitó España en cinco ocasiones y Benedicto XVI en tres, de ahí que extrañe, y mucho, que Francisco no haya decidido viajar todavía a España.

Cuál puede ser la razón por la que el papa le esté dando la espalda a España y no quiera visitarla, a pesar de que ya ha estado en medio mundo; entre otros países, los tres vecinos de España: Francia, Portugal y Marruecos.

Algunos expertos vaticanistas sostienen que las razones que alejan al pontífice argentino de España son internas, de la propia Iglesia, porque no consigue entenderse con la jerarquía eclesiástica española. Al parecer, algunos obispos no le obedecen en su determinación de implantar en la Iglesia católica un nuevo estilo y una nueva era.

Si es eso, desde luego, sería el motivo más inexplicable de todos y el que mostraría el carácter pusilánime de Bergoglio, incapaz de imponerse ante los suyos, frente a los que acaba claudicando, como demostraría esa decisión de no visitar España hasta que consiga dominar a toda la jerarquía. Además, como bien sabrá el papa Francisco, no está bien eso de hacer pagar a justos por pecadores…

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Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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