Acusan al obispo de ejercer presiones sobre el cura para poder dar continuidad a sus planes urbanísticos

Los fieles cierran un templo de San Sebastián en protesta por el cambio de párroco

Los fieles cierran un templo de San Sebastián en protesta por el cambio de párroco
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. EP

Los fieles muestran su disconformidad. Que una mañana de domingo transcurra sin misa en una parroquia, a causa de un acto de protesta de los feligreses, no es algo habitual. El pasado 15 de septiembre de 2019, los actuales párrocos de la Sagrada Familia de San Sebastián (del entorno del obispo José Ignacio Munilla), se encontraron con la verja de acceso al templo cerrada con un candado y con una nota de protesta de la comunidad parroquial en la que expresaba su malestar por lo que definieron como «humillaciones y faltas de respeto».

Unai Manterola e Iñigo Mitxelena, que han sustituido al párroco anterior, José Martín Artola, se encontraron con el candado y un escrito explicativo por el que quienes lo habían colocado dejaban clara su oposición al cambio obligado por el obispado.

Y es que, además, según se señala en la nota, la lista de agravios incluye la comunicación de un día para otro de la decisión de trasladar al apreciado sacerdote y una falta de transparencia en torno a su destino ya que, se advierte, se anunció que sería trasladado a la parroquia de la Sagrada Familia de Irún como párroco cuando, finalmente, será coadjutor.

La orden para que Artola abandonara la parroquia del donostiarra barrio de Amara llegó después de que criticara, con el apoyo de otros feligreses, las operaciones inmobiliarias que el obispado tenía previsto llevar a cabo en dicho solar.

Tras conocerse la decisión de moverlo de la Sagrada Familia, el propio Artola se dirigió al vicario general, Juan María Olaetxea, subrayando que su marcha no era voluntaria sino fruto de «la presión y verdadero acoso y derribo al que me habéis sometido para sacarme como sea de esta parroquia».

El consejo parroquial de la Sagrada Familia (que reiteradamente se ha posicionado a favor del anterior párroco y en contra de las pretensiones del obispado) denunció el pasado mes de agosto que el obispo de San Sebastián había ejercido presiones sobre Artola con el fin de controlar la parroquia y poder dar continuidad, sin obstáculos ni críticas, a sus planes urbanísticos.

En la carpeta de Munilla estaría, al parecer, una operación inmobiliaria que incluiría la construcción de pisos y que conllevaría la venta de la iglesia, propuesta que en todo momento ha obtenido la frontal oposición del consejo parroquial, que tildó de «absolutista» la actitud del prelado por intentar hacer negocio con el templo, siendo ajeno a lo que «debe de ser la misión real de una parroquia» y sin tomar en cuenta el sentir general de la comunidad.

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Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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