La Conferencia Episcopal Española opta por mantenerse al margen ante el 10-N

Los obispos valentinos piden que los políticos defiendan el ‘matrimonio natural’ y la vida

Los obispos valentinos piden que los políticos defiendan el 'matrimonio natural' y la vida
Los cardenales Ricardo Blázquez (Valladolid) y Antonio Cañizares (Valencia). EP

Ante las elecciones generales del 10-N, los obispos de la Provincia Eclesiástica Valentina (Ibiza, Menorca, Mallorca, Segorbe-Castellón, Orihuela-Alicante y Valencia) han reconocido que oran a Dios «para que gobernantes y políticos promuevan siempre el bien común y la justicia para todos, y no se dejen llevar por el interés particular o partidario; para que sean defensores del matrimonio natural como comunidad de vida y amor conyugal, lugar natural del nacimiento de nuevas vidas, y de la familia, fundamentada en el matrimonio natural, célula básica de la sociedad; y para que respeten y garanticen el derecho originario y prioritario que asiste a los padres para educar a sus hijos según sus convicciones más profundas».

Mientras la Conferencia Episcopal Española (CEE), desde que el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, es presidente (2014) ha optado por mantenerse en un segundo plano ante todos los comicios que se han celebrado en nuestro país, ahora los obispos de esta provincia eclesiástica han tenido a bien publicar una nota firmada por los nueve prelados: Antonio Cañizares, cardenal arzobispo de Valencia; Casimiro López, obispo de Segorbe-Castellón; Jesús Murgui, obispo de Orihuela-Alicante; Sebastià Taltavull, obispo de Mallorca; Vicente Juan, obispo de Ibiza; Francisco Conesa, obispo de Menorca; y los tres auxiliares de Valencia, Javier Salinas, Esteban Escudero y Arturo Ros.

En el texto, indican también que rezan para que los políticos «protejan siempre el don más precioso que tenemos sobre la tierra que es la vida humana en todas sus fases, cuya dignidad y valor deben ser reconocidos y escrupulosamente garantizados, y para que fomenten el cuidado de la naturaleza, don de Dios para el hombre».

Del mismo modo, piden a Dios para que «quienes rigen los destinos de nuestro pueblo sean artífices de la paz, la convivencia, la concordia y el progreso de todos los españoles así como de la acogida e integración de los que por diversas razones viven entre nosotros procedentes de otros pueblos en busca de una vida mejor y más segura».

Por otro lado, otro de sus ruegos responde a la libertad religiosa. Y es que piden a los gobernantes que «garanticen y defiendan la libertad religiosa individual y de las Iglesias y confesiones religiosas, que permita a las personas poder ejercitar y vivir su fe en privado y en público sin coacción y menosprecio y a la Iglesia católica poder ejercer su misión de anunciar el Evangelio y servir a Dios dando a conocer a todos al Señor y Dios de la historia que da la salvación y la vida, que transforma los corazones haciendo mejores ciudadanos defensores y constructores de una humanidad más fraterna».

Los prelados reconocen el valor del trabajo y la dedicación de los políticos, «necesarios e imprescindibles para nuestra sociedad». Por ello, «suplicamos a Dios para que pongan todo su empeño en cuidar los destinos de las personas, de las familias, los grupos y toda la nación sobre los que están llamados a ejercer su autoridad al servicio de una sociedad verdaderamente democrática y libre», concluyen.

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