El hasta ahora observador permanente de la Santa Sede llega a España como nuevo nuncio el 1 de diciembre

Bernardito Auza pide la creación de un Estado palestino en su despedida de la ONU

Bernardito Auza pide la creación de un Estado palestino en su despedida de la ONU
El arzobispo filipino Bernardito Auza. EP

La falta de aplicación de las resoluciones sobre la cuestión palestina afecta a la credibilidad de la ONU. Así lo ha advertido en su despedida el hasta ahora observador permanente de la Santa Sede, Bernardito Auza, que el 1 de diciembre de 2019 llega a España como nuevo nuncio apostólico. Para el Vaticano, dijo, sigue vigente «el objetivo de un estado palestino, que viva en paz y seguridad junto al estado de Israel, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas».

En el marco de un debate del Consejo de Seguridad sobre Oriente Medio, Auza defendió la solución de los «dos Estados» como única vía posible para una «paz duradera». También reclamó un estatuto especial, protegido por el derecho internacional, para la ciudad de Jerusalén, ciudad santa para judíos, musulmanes y cristianos.

Hoy, sin embargo, la paz en Tierra Santa se ve amenazada por la política israelí de asentamientos de colonos, unida a la demolición de viviendas de propietarios palestinos. También influye negativamente la división entre los palestinos. El arzobispo de origen filipino consideró que «la reanudación del diálogo» entre ambas facciones –Al Fatah y Hamas– debe ser «una prioridad absoluta».

Otro de los escenarios de Oriente Medio que preocupan al observador permanente de la Santa Sede es Yemen, donde «la situación humanitaria sigue siendo desastrosa», especialmente para los niños y la población más vulnerable. Septiembre, recordó, fue el mes más mortífero de 2019, con un promedio de 13 muertes por día como consecuencia directa de la guerra, a la que se añaden otras por hambre y enfermedades. Es «esencial», aseveró, que se detenga «el flujo de armas a la región» –Irán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes, en particular, tienen una participación activa en el conflicto– y que se aplique el alto el fuego que ha reclamado el Consejo de Seguridad.

Con respecto a Siria, si bien reconoció que se han producido avances, Auza manifestó su «gran preocupación» por la situación en el noreste del país, con la invasión turca dirigida contra facciones kurdas. El representante del papa pidió «pleno respeto» de los derechos  humanos, incluida la preservación de la «identidad étnica», amenazada por el desplazamiento de miles de kurdos, que han huido del ejército turco. Citando a Bergoglio, el diplomático de la Santa Sede pidió también que se facilite la llegada de ayuda humanitaria «segura, sostenida y sin obstáculos».

También hubo palabras del observador permanente sobre la persecución a los cristianos en la región, tema al que ha aludido en numerosas ocasiones en la ONU en los últimos cinco años. Su nombramiento, de hecho, se produjo en julio de 2014, apenas unos días después de que el Estado Islámico proclamara en Siria el califato y lanzara un ofensiva en Irak.

Así, Bernardito Auza volvió a pedir protección para las comunidades cristianas, en los últimos años a menudo «obligadas a abandonar» sus hogares para evitar ser masacrados.

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