Se trataría de un gesto de cara a la galería para arañar votos a Unidas Podemos y a Más País

Trampitas del PSOE sobre la bocina: así incluye ‘in extremis’ la denuncia de los Acuerdos Iglesia-Estado en su programa

Trampitas del PSOE sobre la bocina: así incluye 'in extremis' la denuncia de los Acuerdos Iglesia-Estado en su programa
El candidato Pedro Sánchez. EP

A los socialistas no les interesa enfrentarse con los obispos. Pero el PSOE denunciará los Acuerdos Iglesia-Estado si gana las elecciones. Desde hace años, unos comicios tras otros, esta proclama se ha convertido en un mantra socialista que había desaparecido del programa electoral para las elecciones del pasado abril, pero ha irrumpido entre las promesas de Ferraz ante la repetición electoral el próximo 10 de noviembre de 2019.

Se trata de una incorporación de última hora que llegaría con matices respecto a las fórmulas utilizadas otras veces. Y es que el programa recoge que «impulsaremos un nuevo acuerdo bilateral entre ambos Estados, basado en el principio de laicidad, para mantener unas relaciones de cooperación moderna con la Iglesia católica». Incluso se subraya que esta reforma se realizaría «en cumplimiento del precepto constitucional que establece la aconfesionalidad del Estado y la libertad religiosa».

Así, sería una denuncia light y «de cara a la galería». Por un lado, rebajando el tono de tensión pues el uso del término «denuncia» se limitaría al estricto concepto jurídico, sin ánimo de provocar un enfrentamiento con la Iglesia. Pero, sobre todo, un mensaje de puertas afuera, en la batería de medidas electoralistas con la que Pedro Sánchez buscaría rascar votos a Unidas Podemos y a Más País, lo que requiere coquetear con un discurso anticlerical.

De esta manera, y una vez pasadas las elecciones, Moncloa mantendría una línea de trabajo de realpolitik como hasta la fecha, con una nueva Ley de Libertad de Conciencia debatida en el Congreso, previo diálogo con la Conferencia Episcopal, sin que fuera necesaria la intervención directa de la Santa Sede y, sobre todo, sin tener que modificar unos acuerdos internacionales.

No en vano, el viaje a Roma de la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, para asistir al sexto consistorio cardenalicio del papa Francisco, lo confirma. Sobre todo, teniendo en cuenta que Calvo no solo apreció la fluida colaboración con la Iglesia en el tema de la exhumación de Franco, sino que llegó a realizar una confesión a los cardenales con los que compartió mesa en la Embajada de España ante la Santa Sede. «No vamos a tocar los Acuerdos», aseguró.

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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