El escritor colombiano denuncia que los pastores están trabajando activamente a favor de la corrupción

Gamboa afirma que las iglesias evangélicas ‘son un problema de seguridad nacional’

Gamboa afirma que las iglesias evangélicas 'son un problema de seguridad nacional'
Cristianos evangélicos. EP

No hay un Sherlock Holmes que pueda resolver los crímenes que ocurren en Colombia. No sólo porque son numerosos, sino porque su lógica de investigador anglosajón sería fallida ante una serie de realidades inconcebibles que llegan a tener tintes de ficción.

En un país donde la violencia cotidiana produce indignaciones selectivas y que expiran con rapidez, que duran las pocas horas que hay entre un hecho espantoso y otro que lo es más aún, donde no se cree en el Estado y la corrupción se solaza a sus anchas; en un país donde cada vez la gente se convence más de que ‘Será larga la noche’, Santiago Gamboa presenta su última novela.

En este thriller –con personajes edificados desde realidades que se niegan– vivir la cotidianidad en ciertos territorios del país es, en sí mismo, un acto heroico.

Sus protagonistas, sin capas ni uniformes, son periodistas y fiscales que tratan de buscar la justicia y sublevarse ante la naturalización de la impunidad. Entienden que hay poderes imbatibles que liberan de cualquier castigo al dominador y sentencian a los más débiles en la cadena; saben que el más vulnerable está condenado a la desidia.

El detonante de la historia es un enfrentamiento violento presenciado por un niño, hecho que, de entrada, recuerda al lector que en Colombia la violencia se le otorga a todos y ni siquiera los menores pueden sustraerse de ella.

Los asesinatos cunden y hay que resolver cada caso con las escasas herramientas que ofrece el sistema; los investigadores tienen poco más que su olfato y su astucia, adquiridos a los golpes, por ensayo y error, sobre la marcha y con poca teoría.

La historia estalla por causa de un crimen que corre el riesgo de ser olvidado y desaparecer, como desaparece la gente, como se olvidan los muertos.

Gamboa no busca llevar al lector a reflexiones profundas y, sin embargo, lejos de la condescendencia o las lecciones forzadas, escribe un libro que hoy, más que nunca, se hace necesario.

El conocido autor muestra la Colombia del «posconflicto», con un proceso de paz en marcha pero aún sin terminar de consolidarse y un país que, además de la vieja violencia, enfrenta nuevos retos, como la creciente influencia y poder de las iglesias evangélicas en la vida política.

En una entrevista concedida recientemente a la BBC, Santiago Gamboa denuncia que «en los países de lo que antes se llamaba el Tercer Mundo, el problema de las iglesias evangélicas y su suplantación del Estado en ciertas regiones a cambio de fidelidad política es brutal».

Al ser preguntado directamente por las iglesias evangélicas, el escritor colombiano asegura que «son un problema de seguridad nacional porque están poniendo en jaque la democracia, están trabajando activamente a favor de la corrupción».

«Acabamos de ver en las elecciones colombianas de alcaldes y gobernadores cómo las iglesias evangélicas en muchísimas regiones vendían directamente los votos de sus feligreses a los caciques políticos locales», detalla.

A pesar de su crítica tan dura, los pastores que aparecen en ‘Será larga la noche’ no son caricaturas, están muy bien trabajados. Gamboa muestra la fuerza y el carisma que tienen.

Ampliamente distribuida en Latinoamérica, la novela será lanzada en España el 14 de noviembre de 2019.

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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