El sacerdote insiste en que no detener la ceremonia religiosa fue la mejor decisión

Un hombre muere en plena misa mientras el cura se niega a interrumpir la celebración

Un hombre muere en plena misa mientras el cura se niega a interrumpir la celebración
Un cura. PD

Una decisión polémica. La Iglesia Matriz de Esposende, a 50 kilómetros de Oporto (Portugal), vivió una insólita situación el pasado 22 de noviembre de 2019, que desconcertó a los fieles que asistían a misa. Según testigos presenciales, un hombre de 68 años –llamado Manuel Losa— comenzó a sentirse mal mientras se desarrollaba la ceremonia religiosa, por lo que se requirió la presencia de los servicios municipales de Emergencias.

Los efectivos se personaron inmediatamente y, durante más de media hora, trataron en vano de reanimar a la persona en cuestión, que acabó falleciendo. Sorprendentemente el sacerdote no interrumpió la misa en ningún momento, ni siquiera cuando vio que los fieles miraban para atrás con el fin de interesarse por lo que estaba pasando.

Delfim Fernandes ejerce no solo como cura de esa parroquia, sino que es el arcipreste de Esposende, y en consecuencia las críticas de los ciudadanos aumentan porque esperaban otra mesura por su parte. No entienden cómo es posible que prosiguiera como si nada hubiera sucedido y algunos hasta le increparon a la salida.

El sacerdote, sin embargo, se reafirma en su postura, como demuestran las palabras que pronunció con posterioridad ante la insistencia de las quejas y la llegada de varios medios de comunicación locales: «No interrumpir la ceremonia fue la mejor decisión. Pedí a la gente que mantuviera la calma, que uno de nuestros hermanos estaba sufriendo al fondo de la iglesia, pues le había dado un ataque o algo, pero que estaba siendo atendido».

«Les pedí que no se alterasen, que continuábamos con la ceremonia, rezando para que el hombre no sufriera tanto», añadió Fernandes.

«La eucaristía no debe interrumpirse. La vida es esto: es celebrar una eucaristía, es celebrar la vida, es celebrar nuestra fe. Proseguí porque ya se le estaba prestando la ayuda necesaria. Por eso, reitero que continuar fue la mejor decisión», aseveró.

Con todo, las personas del lugar no terminaron de quedar satisfechas con las explicaciones del responsable de la parroquia y no tardaron en recurrir a desahogarse en las redes sociales para expresar su parecer al respecto.

Se da la circunstancia de que una mujer médico y una enfermera se hallaban en misa en esos momentos. Ambas se sumaron al intento de reanimación de Manuel Losa, pero su colaboración resultó infructuosa.

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Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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