Un ministerio pastoral marcado por la misericordia

El Papa celebra sus 50 años de sacerdocio

El Papa celebra sus 50 años de sacerdocio
Jorge Mario Bergoglio recibió su ordenación sacerdotal el 13 de diciembre de 1969. EP

Aniversario. El papa Francisco celebra este viernes –13 de diciembre de 2019– sus 50 años de sacerdocio. Para tal conmemoración, el director editorial adjunto del Vaticano, Sergio Centofanti, dedica una semblanza a su vocación en la página informativa del Vaticano. En el artículo destaca la conversión que el Pontífice sintió tras una confesión cuando «tuvo una profunda experiencia de la misericordia de Dios. Fue una alegría inmensa que lo lleva a tomar una decisión «para siempre»: ser sacerdote».

Centofani también incide en lo que para Francisco debe ser un sacerdote: un buen Pastor, un hombre de misericordia y de compasión, cercano a su gente y servidor de todos.

Además, el Papa considera que el sacerdote debe ser un hombre de oración y de Eucaristía, que debe desarrollar su vida en el confesionario. «Es la unión con Dios que hace vencer las innumerables tentaciones del mal. El diablo existe, no es un mito –recuerda a menudo– es astuto, mentiroso, engañador. El Pontífice de origen argentino «invita a mirar a María, a rezar el Rosario cada día, sobre todo en este periodo, para proteger a la Iglesia de los ataques del diablo que quiere traer división», señala el artículo.

El 13 de diciembre de 1969, solo cuatro días antes de cumplir 33 años de edad, el jesuita Jorge Mario Bergoglio, ahora convertido en el Papa Francisco, fue ordenado sacerdote por el Arzobispo Emérito de Córdoba (Argentina), Ramón José Castellano.

Aquel 13 de diciembre, hace 50 años, fue sábado, vísperas del tercer domingo de Adviento. En la liturgia de la Iglesia este día es conocido como el Domingo de Gaudete o Domingo de la Alegría, para muchos el sello del pontificado del papa Francisco junto con la misericordia.

A la ceremonia, junto a su madre asistió toda su familia, menos el padre, que había muerto de forma prematura 10 años antes. La abuela Rosa, que era quien le había enseñado a rezar le escribió una carta que el Pontífice aún hoy conserva cuidadosamente dentro de su breviario.

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