Cristianos de Guipúzcoa acusa al obispo de San Sebastián de estar descomponiendo la unión diocesana

Un sector nacionalista crítico denuncia que la labor de Munilla es «próxima al integrismo»

Un sector nacionalista crítico denuncia que la labor de Munilla es "próxima al integrismo"
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. EP

Nueva andanada de los beligerantes nacionalistas vascos que militan en la Iglesia. Un sector crítico con el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha acusado al prelado de estar «descomponiendo la unión diocesana» por desarrollar una labor de «marcada orientación ideológica conservadora, próxima al integrismo».

Estas personas, sacerdotes y laicos, que están adscritas al colectivo Gipuzkoako Kristauak (Cristianos de Guipúzcoa), participaron este sábado –14 de diciembre de 2019– en una misa en la basílica de Aránzazu, en la que pusieron de manifiesto el «sufrimiento» que esta situación les está causando.

En las peticiones leídas durante la ceremonia religiosa, aseguraron que están viviendo «una situación de dolor y sufrimiento. Humillación de ‘no existir’, ni como personas ni como cristianos» porque los actuales responsables de la diócesis «no cuentan para nada con los laicos y sacerdotes».

«Nuestra diócesis, a consecuencia de sus objetivos financieros, puede caer en el mercantilismo, olvidando a los necesitados», dijeron también en esta misa celebrada en el santuario de Nuestra Señora de Aránzazu.

Entre los críticos, se encuentran los presbíteros Patxi Aizpitarte y Félix Azurmendi, vicarios generales durante el mandato del obispo Juan María Uriarte, antecesor de Munilla, quienes dieron testimonio de su experiencia en estos últimos diez años.

El primero consideró que en esta etapa, desde la toma de posesión de José Ignacio Munilla el 9 de enero de 2010, el trabajo anterior de las parroquias y comunidades cristianas se ha visto «truncado» por una tendencia «marcadamente ideologizada, conservadora e integrista».

Azurmendi aseguró, por su parte, que el «esfuerzo» realizado para «transformar la acción pastoral, escuchando los signos de los tiempos» ha sido «absolutamente ignorado y abandonado».

El antiguo vicario general de la diócesis dijo que «ello ha provocado mucho sufrimiento y consecuencias pastorales irreparables», como «el desarrollo de un nuevo clericalismo de talante autoritario».

Al presbítero de la localidad de Lezo, que también intervino, le hace «daño» ver que «se vuelve a un modelo preconciliar con capa de modernidad».

Esta nueva expresión de desacuerdo y malestar con el actual obispo de San Sebastián ha tenido lugar tres semanas después de que se hiciera público que 303 laicos y «agentes de pastoral» guipuzcoanos habían firmado un manifiesto en el que acusaban a Munilla de ser «causa de división y sufrimiento» en la diócesis, así como de «imponer una iglesia involucionista» contraria al Vaticano II.

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