El Papa aprovecha la renuncia de Sodano para aplicar contratos temporales a los puestos de confianza

El cargo de decano del colegio cardenalicio deja de ser vitalicio

El cargo de decano del colegio cardenalicio deja de ser vitalicio
Franciso saluda al cardenal Angelo Sodano. POOL

El relevo del purpurado italiano Angelo Sodano como decano del colegio cardenalicio al cabo de catorce años de mandato (2005-2019) no solo deja atrás una etapa polémica sino que marca un cambio de era, ya que Francisco ha limitado el mandato a cinco años y ha pedido a los cardenales-obispos «que elijan (de entre ellos) a alguien que se ocupe a tiempo completo de ese cargo tan importante».

El Pontífice argentino quiere llevar el saneamiento de la Curia roma hasta el último rincón del Vaticano y evitar que nadie pueda aferrarse a su sillón. Así lo ha puesto de manifiesto a través de una Carta Apostólica en forma de «motu proprio».

La figura del decano de los cardenales es más que significativa dentro del organigrama de la Santa Sede en cuanto que es el responsable de celebrar las misas exequiales cuando fallece el Papa, así como la eucaristía «pro eligendo Pontifice» que se convoca antes del cónclave. Además, es el responsable de comunicar la noticia sobre la muerte del Papa al cuerpo diplomático, a la Santa Sede y a los diferentes jefes de Estado y de Gobierno. No hay que olvidar que el propio Benedicto XVI fue también decano del colegio cardenalicio con Juan Pablo II.

Francisco ha tomado su decisión, toda vez que el cardenal Angelo Sodano ha presentado su renuncia después de casi quince años en el cargo. De hecho, en el texto, el Papa agradece «sinceramente el alto servicio prestado» por el que fuera también secretario de Estado de la Santa Sede con el Pontífice polaco.

En el «motu proprio», el Papa justifica la reforma tanto por el aumento del número de cardenales en la Iglesia como por «los compromisos cada vez mayores que pesan sobre la personal del cardenal decano». Eso sí, Francisco confirma que el sistema de elección se mantendrá como hasta ahora. Se elige por y entre los cardenales del orden episcopal (titulares de las diócesis suburbicarias de Roma) y añade el título de cardenal-obispo de Ostia al que ya tuviera anteriormente.

Además recuerda en la carta apostólica cómo «a lo largo de los siglos, los pontífices romanos han adaptado a las necesidades de su época la composición del Colegio de Cardenales, llamado específicamente para prever la elección del Pastor Supremo de la Iglesia y ayudarlo a tratar los asuntos más importantes en el cuidado diario de la Iglesia universal».

Así, en el documento subraya cómo Pablo VI amplió la composición del número de Colegio de Cardenales y cómo el propio Francisco aprobó en junio de 2018 la ampliación del número de cardenales-obispos.

El colegio cardenalicio, jerárquico en grado extremo, está formado por tres «órdenes»: el de cardenales diáconos, presbíteros y obispos.

El purpurado más antiguo del orden de los diáconos, el «cardenal protodiácono», anuncia el nombre del nuevo papa desde el balcón de la basílica de San Pedro. La gran mayoría de los cardenales forman parte del orden de los diáconos o de los presbíteros.

A principios de 2018 los cardenales obispos eran solo tres patriarcas de rito oriental –por su cargo– y seis purpurados: Angelo Sodano, Roger Etchegaray, Giovanni Battista Re, Francis Arinze, Tarcisio Bertone y José Saraiva Martins.

En junio de ese año, Bergoglio añadió al orden de obispos cuatro cardenales de la Curia: Pietro Parolin, Leonardo Sandri, Marc Ouellet, y Fernando Filoni.

Para desempeñar un trabajo «a tiempo completo», los candidatos más indicados podrían ser el portugués José Saraiva Martins, pero que tiene ya 87 años, o el italiano Tarcisio Bertone, que está a punto de cumplir 85.

De los cuatro añadidos en junio de 2018, el único con tiempo disponible es el italiano Fernando Filoni, de 73 años, hasta hace poco prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y ahora Gran Maestro de la Orden del Santo Sepulcro.

El nuevo decano del colegio cardenalicio pasará ahora a ser un colaborador importante del Papa, como lo ha sido el «consejo de cardenales», formado por Francisco en abril de 2013, y que en la actualidad cuenta con seis miembros en representación de todos los continentes y la Curia vaticana.

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