Rubén Pérez se encontraba en estado crítico tras la explosión de un edificio parroquial en Madrid

Son ya 4 los muertos por la explosión de gas en un edificio de Madrid: también un sacerdote de 36 años

ESTABAN REVISANDO LAS CALDERAS DE LA CALEFACCIÓN

Son ya 4 los muertos por la explosión de gas en un edificio de Madrid: también un sacerdote de 36 años
El sacerdote Ruben Pérez. PD

Ha muerto Ruben Pérez por las tremendas heridas y las hemorragias. En la madrugada de este 21 de enero de 2021.

El sacerdote  de 36 años de edad ha fallecido en el hospital de La Paz como consecuencia de las graves heridas sufridas durante la explosión producida por una fuga de gas en un edificio parroquial de la Iglesia Virgen de la Paloma, ubicado en el número 98 de la madrileña calle Toledo.

En el momento de la detonación, el sacerdote, perteneciente al Camino Neocatecumenal, se encontraba junto a David Santos, un joven electricista de 34 años y padre de cuatro hijos, que también perdió la vida.

Ambos estaban revisando un desperfecto en una caldera de este edificio propiedad de la parroquia en la que funcionaba una casa sacerdotal, un local de Cáritas y varios salones parroquiales.

Las otras personas que también perdieron la vida se tratarían de dos viandantes que paseaban por la calle Toledo en el momento en el que la fachada de las cuatro plantas superiores del edificio saltaron por los aires.

Rubén Pérez Ayala se formó en el seminario Redemptoris Mater de Madrid. «He tenido la experiencia a lo largo de este tiempo de seminario de que la felicidad no está en vivirlo todo para uno mismo, sino en donarse a los demás», aseguraba en una entrevista sobre su vocación en la web del Arzobispado el año anterior.

El padre Rubén era madrileño y se había ordenado sacerdote a finales del mes de junio del año pasado en la catedral de la Almudena, muy cerca de donde se produjo este miércoles la explosión de gas. Un día después, celebró su primera misa en la parroquia de la Virgen de La Paloma. «Estoy contento de esto que hace el Señor conmigo», dijo entonces. Sus feligreses destacaban este miércoles, además de su bonhomía, su sentido del humor. «Rubén es muy campechano. Muy cercano. Muy agudo», aseguraron.

Rubén era el segundo de cinco hermanos. El que le seguía, Pablo Pérez, también es sacerdote.

A última hora del miércoles y ante la gravedad de las heridas que sufría su hermano, Pablo le había dado la unción de los enfermos.

El edificio, situado en el número 98 de la calle Toledo de Madrid, explotó minutos antes de las 15.00 horas de este miércoles, dejando hasta el momento cuatro víctimas mortales.

Las cuatro últimas plantas del edificio quedaron destrozadas. La deflagración, posiblemente de gas, provocó daños materiales muy importantes en este bloque de cuatro plantas, al parecer perteneciente al Arzobispado de Madrid, situado cerca una residencia de ancianos, un colegio y una iglesia.

Los policías acordonaron la céntrica calle de la capital, que se encontraba llena de cristales de un hotel cercano y otros procedentes del propio edificio.

Los profesionales trasladaron a los ancianos del geriátrico y vecinos de los edificios aledaños, que todavía no habían podido regresar a sus casas este miércoles por la noche.

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