"No podemos continuar en la incertidumbre"

Iglesia hondureña pide solución «justa y pacífica» de la crisis

Comunicado de la Conferencia episcopal, presidida por el cardenal Maradiaga

El pueblo de Honduras tiene puestas muchas esperanzas en este diálogo nacional

(RD/Efe).-La Iglesia católica de Honduras pidió ayer que la crisis política que vive el país por el golpe de Estado del 28 de junio tenga «una solución justa, pacífica y acordada», y advirtió de que «cualquier tipo de violencia» perjudicará el diálogo entre las partes iniciado ayer.

«No podemos continuar en la incertidumbre, la tensión personal y social y en el deterioro económico. Es urgente una solución justa, pacífica y acordada que asegure la convivencia pacífica y una auténtica vida democrática», señaló un comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras, presidida por el cardenal Óscar Rodríguez.

Los obispos «manifestamos nuestro apoyo» al diálogo entre representantes del presidente de facto, Roberto Micheletti, y del gobernante depuesto, Manuel Zelaya, indicó la nota.

Enfatizó que «en este clima de diálogo, que debe ser respetuoso y comprensivo, cualquier forma de violencia, de palabra o de obra, sería perjudicial y atentaría contra las actitudes que lo favorecen, y llevaría a la pérdida de credibilidad de quien la provoque».

«Hemos experimentado en carne propia, en la Iglesia y en la sociedad, los sufrimientos, divisiones y violencia que esta prolongada crisis ha traído consigo. Hemos vivido la preocupación y el temor de que se buscase la solución por caminos de violencia», añadió el comunicado.

La Iglesia católica hondureña pidió «a los directamente implicados en el diálogo y a quienes ellos representan que, superando las tendencias particularistas, cada uno se esfuerce en buscar la verdad y perseguir con tenacidad el bien común«.

«El pueblo de Honduras tiene puestas muchas esperanzas en este diálogo nacional, las cuales no pueden quedar frustradas, pues nos llevaría a una decepción grande y a una creciente tensión personal y social», advirtieron los obispos hondureños.

El diálogo, apuntó la Conferencia Episcopal, «no se reduce a una técnica de solución de conflictos, sino que tiene una dimensión ética, pues su ejercicio implica actitudes morales y está al servicio de lo que es bueno, justo y verdadero para nuestro pueblo».

«En consecuencia, los que se sientan a la mesa del diálogo tienen una grave responsabilidad ante Dios y ante la sociedad, que no deben olvidar ni subestimar», agregó.

Los obispos dijeron ser «conscientes de que un acuerdo político no es la solución total a los graves problemas que aquejan a Honduras, pero por lo menos situaría al país en las condiciones institucionales aptas para afrontarlos».

Ello debe alcanzarse «en el marco de un plan conjunto, con la participación de todos, según el criterio de subsidiariedad y con un nuevo estilo de gestión política que ponga el bien común como el principal imperativo para la construcción de nuestra sociedad», añadió la Conferencia Episcopal de Honduras.

 

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