El acuerdo traerá beneficios mutuos y dar lugar a nuevas iniciativas de colaboración entre Iglesia y Estado
Patricio Downes (RD).- La aprobación legislativa del acuerdo entre Brasil y la Santa Sede es un hecho histórico, según señaló este lunes el cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de San Pablo. «Desde la proclamación de la República en 1889 no había un instrumento jurídico de esta envergadura, que mostrase con claridad cuál es el estatuto jurídico, en Brasil, de esta institución llamada Iglesia Católica Apostólica Romana», señaló el arzobispo.
En un artículo que publica la CNBB en la red, el cardenal sostuvo que espera que la nueva ley entre en vigencia pronto, no bien sea publicada en el boletín oficial del estado brasileño.
Tras recordar que la aprobación ocurrió el 7 de este mes de octubre, Día de Nuestra Señora del Rosario, Scherer destacó la ratificación del status de la Santa Sede, en este acuerdo que ahora es ley.
Agregó que el acuerdo traerá beneficios mutuos y dar lugar a nuevas iniciativas de colaboración entre Iglesia y Estado, señalando que mientras en la Cámara de Diputados el proceso de aprobación fue lento, difícil y tenso en el Senado, el procedimiento fue suave, rápido y unánime».
«Es cierto que la legislación brasileña hay varias leyes dispersas, que se refieren a la Iglesia Católica, así como a otras iglesias y religiones, pero todo eso necesitaba ser recogido y organizado en un cuerpo jurídoco orgánico, incluso para facilitar su comprensión y aplicación», señaló.
Entre las «aplicaciones inmediatas» de la sanción de la ley que aprueba el acuerdo, enumeró el reconocimiento por parte del estado de las instituciones eclesiales previstas en el Derecho Canónico, tales como la Conferencia Episcopal, las diócesis, parroquias y congregaciones religiosas.
«Del mismo modo, las ‘personas jurídicas eclesiásticas’ volcadas a la asistencia social, como a las obras sociales, tendrán derecho a las exenciones, inmunidades y beneficios a que tienen derecho a las entidades análogas en la legislación brasileña», señaló el cardenal.
También incluyó entre tales beneficios a «el patrimonio histórico,
artístico y cultural de la Iglesia Católica es considerado ‘patrimonio cultural brasileño’ y tendrá derecho a la protección y salvaguarda del Estado».
«Los lugares de culto, los símbolos, las liturgias, las simbologías, imágenes y los objetos culturales de la Iglesia Católica estarán protegidos contra violaciones y cualquier forma de falta de respeto. Y los títulos académicos y cualificaciones, en el nivel de grado y posgrado, conseguidos en universidades de la Iglesia, podrán ser reconocidos en Brasil».
«Es afirmada la importancia de la enseñanza religiosa, en vista de una formación integral de la persona; y se torna posible la enseñanza religiosa católica en escuelas públicas de enseñanza fundamental; con una matrícula facultativa» o voluntaria, señaló monseñor Scherer.
Agregó finalmente que es importante que los términos de este
importante acuerdo jurídico internacional, que «regula las relaciones de la Iglesia Católica con el Estado brasileño, o la sociedad brasileña, sea bien conocido».
«Sería una gran pena si el acuerdo quedase en letra muerta o una materia guardada bajo llave e ignorada. Pena para la Iglesia y para Brasil. Las ventajas y las pérdidas serían recíprocas», concluyó.