El cardenal Jaime Ortega agradeció a Fidel y a Raúl la ayuda del Estado para finalizar la obra

Raúl Castro asistió en La Habana a la inauguración del primer seminario católico en medio siglo

Tiene 46 seminaristas y la piedra inaugural fue colocada por el Papa Juan Pablo II en 1998

Raúl Castro asistió en La Habana a la inauguración del primer seminario católico en medio siglo
Raúl Castro y el cardenal Jaime Ortega en una nota de archivo. Ayer asistieron juntos a la inauguración del Seminario San Carlos y San Ambrosio a 17 kilómetros de La Habana, Cuba.

(Patricio Downes) El presidente de Cuba, Raúl Castro, asistió este miércoles a la inauguración del Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana, junto al cardenal Jaim Ortega. Es elprimero que se construye en la isla enmás de medio siglo y una señal más de la normalización progresiva de las relaciones entre Iglesia y Estado en Cuba. La primera piedra, bendecida por el Papa Juan Pablo II durante la misa que presidió en La Habana el 25 de enero de 1998, fue colocada por el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de esta arquidiócesis, el 3 de octubre de 2005 y las obras comenzaron en julio de 2006.
La Revista Palabra Nueva había anunciado la presencia de autoridades civiles, pero la presencia de Castro superó las expectativas. Así lo señalaron ayer agencias noticiosas y fuentes del Arzobispado de La Habana. Junto al cardenal arzobispo de La Habana , estuvieron el arzobispo de Santiago de Cuba y presidente de la Conferencia episcopal cubana Dionisio García, y el resto de los obispos de la Isla. A ellos se unieron varios obispos de Estados Unidos, México, Puerto Rico, Italia y Nassau, así como representantes de la Santa Sede. Igualmente se espera la presencia de una delegación de la Orden Caballeros de Colón proveniente de Estados Unidos y encabezada por el Caballero Supremo, señor Carl Anderson, informó Palabra Nueva, dirigida por el vocero del arzobispado habanero Orlando Márquez Hidalgo.
La nueva sede donde se formarán los futuros sacerdotes se ubica a 17 kilómetros al sureste de la ciudad de La Habana , tiene capacidad para alojar cien personas y se ha levantado en 22 hectáreas de terreno. De acuerdo con su distribución, que asemeja una herradura, la obra comprende cuatro edificios para estudiantes de Teología y cuatro para los de Filosofía, donde se ubican las aulas y dormitorios, a ello se suma un edificio principal que alberga la Rectoría , oficinas de atención, biblioteca y aula magna; al centro se levanta la capilla central, y completa el complejo un edificio o gran unidad de servicios.
Castro, señalan las agencias, asistió ayer miércoles junto a miembros de su gobierno y religiosos y en la inauguración el cardenal Jaime Ortega, agradeció a Fidel Castro y a su hermano y actual presidente, Raúl Castro, que la obra «haya contado hasta su conclusión con el apoyo estatal, para poder realizarla convenientemente».
«Aquí se sembrará el amor a Dios y a nuestro pueblo en los futuros sacerdotes de Cuba», afirmó el purpurado ante los cerca de 300 invitados, entre ellos los ministros de relaciones Exteriores y Cultura, Bruno Rodríguez y Abel Prieto, y la encargada de Asuntos Religiosos del gobernante Partido Comunista de Cuba, Caridad Diego, además del arzobispo de Miami, Thomas Wenski, y otros prelados. En el acto se leyó un mensaje del papa Benedicto XVI, quien instó a los futuros sacerdotes a ser «siempre auténticos discípulos y misioneros del Evangelio de la Salvación».
El centro para la formación de sacerdotes estaba emplazado hasta ahora en un claustro colonial en el casco histórico de La Habana. El predecesor de Ortega, el cardenal Manuel Arteaga, quiso construir una nueva sede en los mismos terrenos sobre los que se levanta ahora el seminario, pero estos fueron declarados en 1966 zona militar restringida y la obra no pudo concretarse. El proyecto tomó un nuevo impulso con la visita a Cuba en enero de 1998 del papa Juan Pablo II, quien bendijo la primera piedra colocada ahora en una urna a la entrada del edificio, aunque las obras no comenzaron hasta julio de 2006. El complejo tiene capacidad para cien personas, en una superficie de 22 hectáreas, y está adscrito a la Universidad Gregoriana de Roma. Actualmente se preparan en él para el sacerdocio 46 jóvenes cubanos.
La edificación ha sido financiada con donaciones de católicos de Italia, Francia, Alemania, España y Estados Unidos, sobre todo de la Orden de los Caballeros de Colón, organización asistencial cuyo caballero supremo, Carl Anderson, también asistió a la inauguración. Entre los presentes, además del arzobispo de Miami, se encontraban
otros sacerdotes de su archidiócesis y otros representantes de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, así como el nuncio apostólico en La Habana, Angelo Becciu, el obispo de la ciudad mexicana de Yucatán, Emilio Carlos Berlie, y Giovani Battista Gandolfo, de la Conferencia Episcopal Italiana.
Después del acto, Castro y el cardenal Ortega recorrieron las instalaciones del seminario. La presencia del mandatario se produce en momentos en los que la Iglesia ha adquirido protagonismo político en la isla por su mediación en la excarcelación de opositores y otros reos calificados como presos políticos por organizaciones disidentes
y de derechos humanos. Hasta la fecha, 50 presos han aceptado la propuesta de salir de la cárcel y trasladarse a España.
El presidente cubano ya había asistido en 2008 a la beatificación del religioso cubano José Olallo y recibido a varios representantes del Vaticano de visita en Cuba, entre ellos el cardenal secretario de Estado, Tarsicio Bertone, y, en junio pasado, el secretario para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti. Las relaciones entre la Iglesia y el Estado cubano estuvieron cargadas de tensiones en los años siguientes al triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro, con la expulsión de sacerdotes
y la nacionalización de las escuelas católicas. Tras progresivos acercamientos, la Iglesia católica cubana continuó ganando terreno en el país desde la visita de Juan Pablo II, aunque todavía existen puntos de fricción. Entre las principales exigencias de la Iglesia están la posibilidad de abrir de nuevo escuelas católicas, una mayor presencia
en los medios de comunicación estatales y mejores facilidades de visado para religiosos extranjeros.

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