Una abundancia de vocaciones que llenan los seminarios de las 91 diócesis y de las congregaciones religiosas masculinas, y más aún, de los noviciados de los institutos femeninos
(Christophe Pierre, Nuncio).- Cuando llegué a México en junio del 2007, los obispos regresaban de la v Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe (mayo 2007). Ahí, ellos presentaron a su Iglesia, bien conocida por su vitalidad religiosa, una fuerte proporción de católicos (84.9%) que la coloca en el segundo lugar mundial con 92 millones de miembros (según el censo de 2010), una práctica religiosa importante particularmente en las zonas centrales del país, una religiosidad popular multifacética que ha impregnado fuertemente la cultura, una abundancia de vocaciones que llenan los seminarios de las 91 diócesis y de las congregaciones religiosas masculinas, y más aún, de los noviciados de los institutos femeninos, un laicado católico comprometido en todos los sectores de la sociedad, muchísimas familias que viven valores tradicionales y que son el orgullo y solidez de esta cultura.
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