La Iglesia se hace carne y planta su tienda en Amazonia

La voz del Padre José Cortes en Amazonia

¡En cuántas situaciones la Iglesia miró al otro y al diferente con sospecha!

La voz del Padre José Cortes en Amazonia
José Cortes

IGLESIA SERVIDORA DE LA VIDA que asume la misericordia y la compasión de Cristo en relación a todo el ser vivo y a la vida amenazada

(José Cortes, svd).- Una pausa en su ritmo de vida y podrá sentir la respiración del P. José Cortes con sus historias de mundos diversos, en su mirar sobre la Misión a partir de Amazonia. Después de su ordenación sacerdotal en 1986, el P. José Cortes, portugués, ha dedicado la mayor parte de su vida a los pueblos de aquella región.

El concepto de Misión ad gentes ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de los siglos. Cuando se nombra a un misionero, se piensa en alguien en un país distante en lugares inhóspitos, procurando convertir al otro, que no es europeo, y necesita del misionero para su salvación espiritual y socorro corporal.

Esta visión del misionero que se ha ido formando está aun en la mente de mucha gente en nuestra Iglesia. Voy a contar una historia que se ha pasado conmigo y que muestra esta manera de pensar.

La estrella del momento

Hace unos años atrás, durante mis vacaciones, fui contactado por una persona que quería mi presencia en un encuentro de animación misionera. Yo sería la estrella del momento. Tenía que hacer un llamado emocional a la audiencia y convencer a unos de la importancia de abrazar el trabajo misionero, y a otros de su donación para ayudar en la misión, en las tareas cotidianas.

Finalmente, llegó el día del encuentro, y la pieza publicitaria, que era yo, llegó también. Nunca más olvidaré la cara de los promotores del evento cuando me tuvieron delante suyo en carne y hueso. Percibí el tamaño de la decepción igual al tamaño de mi cuerpo y de mi vientre. Para quien no me conoce, tengo que decir que tengo un vientre, digamos, algo aventajado. Pero cómo, no era esa la imagen recomendada.

Un dilema para los organizadores: ¿Qué hacer? Delante de tan angustiante pregunta, me pusieron en medio de la platea, hicieron el show y al final me llamaron al palco para decir que estaba allí, de visita, un padre misionero que por casualidad «estaba bien alimentadito». Y con esta expresión fui llevado fuera del palco e invitado de nuevo a ocupar mi lugar en la platea.

Algunos pasos en el caminar de la Iglesia

Los acontecimientos antes descriptos, nos llevan a la reflexión sobre qué es hoy la misión y cómo debe ser entendida la evangelización.

EL Documento de la Conferencia de los obispos en Aparecida (2007) afirma la naturaleza misionera de toda la Iglesia, que en su misión anuncia Jesucristo, que vino a «proclamar la Buena noticia a los pobres» (Lc. 4,18) y Lo seguimos como discípulos misioneros.

Y ¿cómo entender esta misión, que es de toda la Iglesia y no solo de aquél(a) que sale de su tierra y va para otra tierra? Esta fue la pregunta que nos propusimos responder en un trabajo realizado hace pocos días promovido por la diócesis de Santarém, Brasil.

¡En cuántas situaciones la Iglesia miró al otro y al diferente con sospecha! En esas alturas, los indígenas han perdido la connotación de otros por la irrespetuosidad de su alteridad, siendo vistos y tratados como inferiores, excluidos de las nuevas sociedades coloniales que se formaron a partir de conceptos europeos.

A partir de los años 60 del siglo pasado, la Iglesia en Amazonia, inspirada por el Concilio Vaticano II y por el documento de los obispos reunidos en Medellín, Colombia, comenzó a superar su postura paternalista y su preocupación por la consolidación interna. La nueva postura nace a partir del Documento de SANTARÉM, salido de la reunión de obispos de Amazonia que se realizó desde el 24 al 30 de mayo de 1972.

La opción por el otro

Los obispos de la región perciben la realidad en que se insertan como un lugar «de antiguas y nuevas marginalizaciones, estructuras inadecuadas, importadas y opresivas, desenvolvimiento económico hecho sin o contra el propio hombre, violación de derechos básicos de las poblaciones » (nº 2) donde la Iglesia también toma parte del conjunto del gran proyecto colonizador.

Delante de este cuadro, la Iglesia en Amazonia opta por dos directrices básicas: ENCARNACION EN LA REALIDAD Y EVANGELIZACION LIBERADORA.

La Iglesia local se siente Iglesia misionera, tiene conciencia de eso y hace su opción radical por el otro, respetando su cultura. Por esta razón, dice todavía el documento que «esa encarnación es vital y debe ser, a imagen de Cristo, anterior y subyacente de toda la acción pastoral Exige total integración con la realidad concreta del amazónida y debe ayudar a superar el paternalismo y todo el etnocentrismo y reclama un permanente TESTIMONIO: libre, por un lado, de todo compromiso que no sea el evangelio, y por otro lado, realista, valiente y pleno de esperanza» (nº 3).

La Iglesia se hace carne y planta su tienda en Amazonia

Me gustaría terminar estas reflexiones haciendo referencia a otro documento de los obispos de Amazonia, que reunidos en la ciudad de Manaos, en 1997, han producido uno de los documentos más bonitos sobre la misión de la Iglesia en Amazonia: LA IGLESIA SE HACE CARNE Y PLANTA SU TIENDA EN AMAZONIA.

Dice el texto: «pedimos perdón a Dios, a los pueblos indígenas y a todos los pobres del campo y de la ciudad, porque no conseguimos superar actitudes de omisión, o connivencia en relación a las violencias e injusticias que los pueblos de Amazonia han sufrido. No damos suficiente testimonio de respeto y amor a las diversas culturas y religiones presentes en la región» (nº 10).

En aquel encuentro, la Iglesia se comprometió a ser: IGLESIA DISCIPULA DE LA PALABRA a fin de ser por ella evangelizada; IGLESIA TESTIMONIO DEL DIALOGO, porque sólo el diálogo paciente y humilde con el OTRO ayuda a superar el etnocentrismo, el fanatismo y el proselitismo; IGLESIA SERVIDORA DE LA VIDA que asume la misericordia y la compasión de Cristo en relación a todo el ser vivo y a la vida amenazada, y retoma la convicción fundamental de que Dios no quiso la Iglesia para sí misma, sino en función del Reino de vida, de justicia y de paz.

 

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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