De los 14.000 efectivos movilizados para la seguridad del Papa, 10.200 son miembros de las Fuerzas Armadas
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, que no tenía previsto actividades oficiales para hoy, convocó a cuatro de sus ministros para una reunión especial que trató sobre la seguridad durante la visita la próxima semana del papa Francisco, que participará en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Rousseff, que era esperada en una reunión convocada por el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) para tratar la actual coyuntura política, se excusó del compromiso con una carta enviada al presidente del movimiento, Rui Falcao, y dedicó la tarde para abordar el tema de seguridad de la visita papal.
En la reunión, según el servicio estatal de noticias Agencia Brasil, participaron los ministros de Defensa, Celso Amorim; de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota; de Justicia, José Eduardo Cardozo, y de la Secretaría General de la Presidencia, Gilberto Carvalho.
Según la Asesoría de Prensa de la Presidencia, el encuentro realizado en el Palacio da Alvorada, la residencia presidencial, sirvió para «revisar la lista de procedimientos» de seguridad del evento y ultimar detalles de la participación de Rousseff, quien el lunes se reunirá en Río de Janeiro con el papa Francisco.
El plan inicial de seguridad durante la visita que el pontífice realizará a las ciudades brasileñas de Río de Janeiro y Aparecida entre el 22 y el 28 de julio preveía la movilización de 12.000 militares y policías, número ahora elevado a cerca de 14.000, entre los cuales 10.200 son miembros de las Fuerzas Armadas.
El operativo involucra personal del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea; las Policías Civil, Militarizada, Federal y de Carreteras, el Cuerpo de Bomberos, las Guardias Patrimoniales de la ciudad de Aparecida y la Civil Metropolitana de Río de Janeiro, además de la Guardia Suiza, que vela por la seguridad del Papa. (RD/Agencias)


