En la casa del embajador de Nicaragua en Japón

La primera misa de Miguel D’Escoto

Quería celebrarla con el cardenal Obando

Se convirtió en uno de los exponentes de la Teología de la Liberación. Su colaboración con el Frente Sandinista (FSLN) comenzó en 1975 a través del Comité de Solidaridad en los Estados Unidos

Miguel D’Escoto Brockmann, excanciller y de 81 años de edad, participó en la primera misa como sacerdote, después de que el papa Francisco dio su consentimiento para que se le levantara la «suspensión a divinis» que en 1984 le impuso el papa Juan Pablo II y que le impedía, entre otras cosas, dar misa.

D’Escoto, quien había dicho que su primera misa la quería celebrar con el cardenal Miguel Obando, ofició misa el miércoles pasado junto con el padre Antonio Castro, de la parroquia La Merced, en el barrio Larreynaga.

Sin embargo, la misa no se celebró en dicha parroquia, sino en una casa en Carretera Vieja a León, propiedad del embajador de Nicaragua en Japón, Saúl Arana, a quien recientemente le falleció su progenitora.

Según personas presentes en la misa, D’Escoto no tuvo problemas para oficiar misa junto con el padre Castro, a pesar de que desde 1985 no lo hacía, después de la sanción que le impuso el papa Juan Pablo II porque el sacerdote participó como ministro de Relaciones Exteriores en el primer gobierno sandinista de los años ochenta.

D’Escoto nació el 5 de febrero de 1933 en Los Ángeles, Estados Unidos, fue ordenado en Nueva York. En 1961 se convirtió en uno de los exponentes de la Teología de la Liberación. Su colaboración con el Frente Sandinista (FSLN) comenzó en 1975 a través del Comité de Solidaridad en los Estados Unidos.

(RD/Agencias)

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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