La 101 asamblea plenaria buscará renovar los liderazgos eclesiásticos

Retos de unidad y representatividad en la asamblea de obispos de México

Ni el presidente ni el secretario general pueden ser reelegidos por estatutos

Retos de unidad y representatividad en la asamblea de obispos de México
El Papa, con los obispos de México, en Guadalupe

El balance de la visita del papa Francisco jugará un papel fundamental en el destino del organismo colegiado y en las representaciones de las ocho comisiones episcopales

(Felipe de Jesús Monroy, Vida Nueva de México).- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) celebrará la segunda semana de abril su 101 Asamblea Plenaria la cual tendrá como evento principal el proceso de elección interno que buscará renovar los liderazgos al frente de las diferentes dimensiones, comisiones y consejos del organismo.

La CEM es un colegio de animación y representación de los obispos mexicanos ante los desafíos políticos, pastorales y administrativos de la Iglesia de México; en noviembre pasado se celebrarían estas elecciones pero, en razón de la visita del papa Francisco, los obispos al frente del trienio 2012-2015 recibieron la confianza del pleno para conducir extraordinariamente los preparativos del viaje pontificio. Un servicio que, a la postre, provocó tensiones y decepciones, y que pone bajo un detallado y crítico escrutinio principalmente al presidente, al secretario general y al tesorero de la conferencia.

El único de los tres que no puede ser reelecto -por así dictarlo los estatutos de la CEM- es el tesorero general, el obispo de Ecatepec, Roberto Domínguez; sin embargo, el cardenal arzobispo de Guadalajara, Francisco Robles Ortega (presidente) y Eugenio Andrés Lira (secretario) podrían ser reelectos o relevados de su cargo. Este último, sin embargo, tendrá en su evaluación el haber sido prácticamente el único responsable de los aciertos y desaciertos de la visita del Papa en su papel de coordinador general.

El balance de la visita del papa Francisco jugará un papel fundamental en el destino del organismo colegiado y en las representaciones de las ocho comisiones episcopales, sus dimensiones y comisiones de servicio; pues muchas de las decisiones tomadas en la estancia de Jorge Bergoglio en el país fueron disfrazadas de ‘logística’ cuando en realidad reflejaban manipulación, exclusión, luchas y privilegios de la clase política y de algunos liderazgos eclesiales.

El trienio 2016-2018 tiene frente a así un reto gigantesco de unidad entre los obispos ante acontecimientos previsibles: la salida del actual Nuncio apostólico, Christophe Pierre (en los pasillos de la Secretaria de Estado Vaticano se escucha su posible traslado a la representación diplomática de Washington), la recepción de un nuevo enviado pontificio, las sucesiones arzobispales del cardenal Norberto Rivera Carrera (México), el cardenal Alberto Suárez Inda (Morelia), Rafael Romo (Tijuana), Ulises Macías (Hermosillo) y José Luis Chávez Botello (Oaxaca) así como el proceso electoral federal y presidencial del 2018.

Tal como lo comentó el papa Francisco al colegio episcopal en la Catedral de México, uno de los principales retos de los obispos mexicanos es el trabajo sin tentaciones de poder que deseen realizar para fortalecer la fraternidad, las labores conjuntas y colegiadas frente a este horizonte inmediato.

De allí la importancia que los obispos buscarán darle al primer círculo de la CEM. Todo parece indicar que el cardenal Suárez Inda o el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, serán las opciones de alternancia a la presidencia de Robles Ortega. El presidente de la CEM está compelido a desarrollar un discurso conciliador y a trabajar en pluralidad con las dieciocho provincias episcopales para fortalecer la fraternidad episcopal ante la transición del representante diplomático de la Santa Sede. De igual manera, el próximo secretario general deberá defender en público y en privado los intereses de la Iglesia mexicana y saber decir ‘no’ a una serie de presiones que poderes económicos y políticos querrán ejercer para beneficiarse de la aún alta credibilidad de la Iglesia católica.

En ese sentido, la renovación del Consejo de Presidencia y del Consejo Permanente también buscará reflejar las posturas de las diferentes regiones del país, la pluralidad de voces del episcopado nacional y tendría que ser una instancia solidaria ante las denuncias que, por provincia o por diócesis, las Iglesias locales realicen ante situaciones de violencia, crimen organizado, descomposición social, pobreza, depredación del ambiente, abuso de autoridades, entre otras.

Como en otras ocasiones, los obispos de México contarán con la tecnología necesaria para realizar libremente las elecciones de los representativos en las diferentes áreas de trabajo. El sistema de votación electrónica ya ha sido ocupado en otras asambleas y parece ser un sistema confiable -tan confiable como pueden ser sus operadores- pero quizá vendría bien a los obispos de México seguir el consejo de corazón que les ha dado el papa Francisco directamente: «Si tienen que decirse cosas, que se las digan, pero como hombres, en la cara y como hombres de Dios, que después van a rezar juntos, a discernir juntos».

En total, por estatuto, deberán ser relevados 25 obispos de un cargo que han mantenido por dos trienios consecutivos; sin embargo, no se descarta la posibilidad de que obispos que aún tienen oportunidad de un trienio más también sean relevados.

Estos son los cargos y servicios a renovar obligatoriamente:

Tesorero General (Roberto Domínguez, 6)

Dimensión Doctrina de la Fe (José Guadalupe Martín Rábago, 6)

Dimensión Pastoral de la Cultura (Felipe Arizmendi, 6)

Dimensión Pastoral Catequética (José Antonio Fernández Hurtado, 6)

Dimensión Animación Bíblica (Armando Colín Cruz, 6)

Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica (Víctor Sánchez Espinosa, 6)

Cuidado de Bienes Culturales (Carlos Briseño Arch, 6)

Santuarios y devoción popular (Felipe Salazar Villagrana, 6)

Congresos Eucarísticos (Alonso Garza Treviño, 6)

Justicia, paz y reconciliación (Ramón Castro, 6)

Pastoral Indígena (Francisco Guillermo Escobar, 6)

Comisión Episcopal para Vocaciones y Ministerios (José Francisco González González, sustituto)

Vocaciones (José Francisco González González, 6)

Diaconado Permanente (José Trinidad Zapata, 6)

Ministerios Laicales (Eduardo Carmona, 6)

Colegio de Roma (Hipólito Reyes, 6)

CCyAS (Carlos Cabrero Romero, 6)

Comisión Episcopal Familia, Juventud y Laicos (Norberto Rivera, 6)

Vida (Rodrigo Aguilar, 6)

Familia (Francisco Javier Chavolla, 6)

Adolescencia y juventud (Héctor Luis Morales, 6)

Comisión para la Pastoral de la Comunicación (Luis Artemio Flores, 6)

Atención obispos eméritos (Gpe. Galván Galindo, 6); y,

Creación de Diócesis (Juan Espinoza Jiménez, llevaba tres años pero fue nombrado Secretario General de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano CELAM)

En total 25 relevos obligatorios más aquellos propuestos por el Consejo Permanente. La Asamblea, sin embargo, tendrá en los obispos recién creados los apoyos para asumir las comisiones y dimensiones por atender.

Los nuevos mitrados que se involucrarán de manera más activa en la estructura de la CEM serán: José Alberto González (Tuxtepec), Jorge Cuapio Bautista (Aux Tlalnepantla), Fidencio López Plaza (San Andrés Tuxtla), Francisco Eduardo Cervantes Merino (Orizaba), Cristóbal Ascencio García (Apatzingán), Hilario González García (Linares), Gerardo Díaz Vázquez (Tacámbaro), Jorge Estrada (Aux México), Francisco González Ramos (Izcalli), Armando Pérez Talamantes (Aux Monterrey), Gerardo Miranda Guardiola (Aux Monterrey), Felipe Pozos Lorenzini (Aux Puebla), Tomás López Durán (Aux Puebla), Víctor Aguilar (Aux Morelia), Herculano Medina (Aux Morelia) José Hiraís Acosta (Huejutla) y José Fortunato Álvarez (Gómez Palacio)

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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