"Imperioso educar a los niños para el amor"

Mons. Lozano: «¡Ojalá todos los niños sean felices!»

"A los que tenemos trato con los niños cotidianamente, Dios que nos confía un tesoro"

Mons. Lozano: "¡Ojalá todos los niños sean felices!"
Día del niño

El obispo de Gualeguaychú se refiere al "drama de la explotación laboral y sexual de niñas, niños y adolescentes. Hay que custodiarlos y estar atentos

(AICA).- «El domingo 21 de agosto se festeja en nuestro país el día del niño. Hace tiempo que vengo masticando algunas ideas sobre los más chiquitos del reino y las quiero compartir con ustedes», manifestó el obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Eduardo Lozano, en su reflexión semanal.

«La niñez -comenzó diciendo- es una etapa importante de la vida. Tanto es así que algunas experiencias marcan huellas que perduran. Los niños necesitan mucho, principalmente de su propia familia, pero también de la escuela, los amigos, la sociedad.

«Desde que comienza a crecer en el vientre materno, el niño precisa que la mamá cuide su salud, lo alimente bien, le cante y exprese su cariño. Hubo varios estudios que analizan la psicología prenatal, y muestran la importancia de estos cuidados.

«Los niños no son todo futuro. También son tiempo presente. Requieren del afecto y el estímulo de su mamá y papá, aliento ante los fracasos, evitando ser sobreprotectores o abandónicos. Hace falta tenderles los brazos para que aprendan a caminar, no dramatizar los golpes cuando empiezan a andar en bicicleta; leerles historias que les ayuden a desarrollar la imaginación», aconseja el obispo y recuerda «como quedan grabadas en la memoria las noches que son acompañadas por las lecturas de un cuento, un momento de oración y bendición en la frente».

Monseñor Lozano pone también su mirada y su corazón en la mamá y el papá. «Muchos niños -señala- nacen en contexto de gran vulnerabilidad, en el que sus padres no terminaron la escuela y no saben leer. ¡Qué importante es alentarlos a dar pasos hacia la alfabetización! Me contaba un docente que se dedica a la alfabetización de jóvenes y adultos acerca de la emoción de una mamá la primera vez que le pudo leer un cuento entero a sus hijos, y la felicidad de ellos».

«Los niños -continúa el prelado con sus reflexiones- deben tener siempre nutrición y cariño, ambos son fundamentales para un desarrollo adecuado. El cariño se manifiesta en las caricias, la mirada, el juego, cantar con ellos haciendo mímica. Ayudarles a incorporar límites es muy valioso para apoyar su autoestima de modo adecuado. Es vital evitar dos extremos: mortificarlos con expresiones como «¡sos un inútil!», «¡no aprendés más!», «sos un burro», así como engañarlos con un mundo inexistente en el cual son siempre ganadores.»

«En los primeros años los niños incorporan valores fundamentales: decir la verdad y asumir las consecuencias, cuidar a los más débiles de la familia, aprender a escuchar y dialogar, valorar los esfuerzos y los procesos, ser responsable según sus posibilidades… Es muy importante también generar y fortalecer vínculos comunitarios en el barrio, en el deporte, la escuela, la comunidad cristiana».

Monseñor Lozano señaló que es muy importante «introducir a sus hijos en la oración desde pequeños, aun antes de comenzar la catequesis, ya que la amistad con Jesús es de lo mejor que nos puede pasar en la vida».

«En toda etapa de la vida es imperioso educar a los niños para el amor. En esto familia y escuela de modo coordinado pueden hacer mucho. ¡Cuántos de los problemas que se dan en la vida matrimonial arrancan en una falla en la infancia! Algunos jóvenes y adultos no saben dialogar, perdonar, comprender, porque no lo hicieron cuando niños. La mentalidad hedonista e individualista también se gesta o se previene en la infancia. Para eso hace falta que papá y mamá digan ¡Presente! Que los docentes, los abuelos, la familia ampliada digan ¡Presente! La ausencia de los adultos genera niños inseguros de sí mismos».

En la parte final de sus reflexiones, el obispo de Gualeguaychú se refiere al «drama de la explotación laboral y sexual de niñas, niños y adolescentes; de quienes son abusados en su propia casa por familiares o vecinos, y son extorsionados emocionalmente. Hay que custodiarlos y estar atentos. El modo en que cuidamos a los niños manifiesta el amor o el desprecio que tenemos por la vida.

«Hace tiempo, hablando con una psiquiatra que trabaja en recuperación de adictos a las drogas, me decía que uno de los desafíos complicados consiste en intentar reconstruir o incorporar conductas o actitudes que los jóvenes no asimilaron de pequeños, como el orden, el respeto, la perseverancia en una tarea…

«La falta de equidad en el principio de la vida arrastra desigualdad de oportunidades y realizaciones. Como si para tocar la guitarra tuviera dos cuerdas menos; o en el truco nunca accedés al as de espada, de basto, o los siete de espada y oro. Algunos siquiera al 3. De verdad que es difícil que tengan las mismas herramientas y posibilidades de desarrollo».

«Por eso -concluyó su reflexión monseñor Lozano- los consagrados, sacerdotes, catequistas, docentes que tenemos trato cotidiano con niños en nuestras comunidades, tenemos que dar gracias a Dios que nos confía un tesoro. Y debemos pedir la gracia de ser responsables con tanto don.+

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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