Para él (Romero) su profeta era el pueblo. Supo oír la voz de Dios en el llanto de los pobres, en las familias que perdían injustamente a sus seres queridos
(Israel González Espinoza, corresponsal de RD en Nicaragua).- El obispo auxiliar de Managua, el carmelita descalzo Silvio José Báez Ortega -de viaje pastoral en España- por medio de un videomensaje manifestó que el Beato Monseñor Óscar Arnulfo Romero es un punto de referencia profético para la Iglesia de Nicaragua.
Sus declaraciones fueron emitidas durante la homilía de la misa por el centenario del natalicio de Monseñor Romero celebrada en Managua recientemente, que fue organizada por la Comunidad de Sant´Egidio y la corresponsalía de Religión Digital en el país centroamericano.
La misa por Monseñor Romero, celebrada en la parroquia de San Agustín – enclavada en pleno corazón de la capital nicaragüense- fue presidida por el sacerdote Juan Domingo Gutiérrez Álvarez, y concelebrada por el padre Douglas Guevara de la Diócesis de León-Chinandega. También durante la Eucaristía se hicieron presentes los jesuitas Juan Ramiro Martínez y Juan José Colato Nolasco, en representación de la Compañía de Jesús en Nicaragua.
«La vida y obra de Romero me atrae porque nació (para el cielo) el 24 de marzo y para mí ese día es muy especial, ya que fue en esa fecha que inició mi acercamiento y descubrimiento de mi compromiso cristiano», señaló en entrevista el sacerdote Juan Gutiérrez Álvarez, quien también es director nacional e internacional del «Ministerio «Amigos de Jesús y María» (MAJM).
Durante la homilía, Álvarez remarcó que Romero es un ejemplo luminoso para la Iglesia, que pudo ver que el camino del acaparamiento del poder y la violencia no era el camino para resolver los graves problemas de la sociedad salvadoreña.
«Romero un pastor actual y profético capaz de poder ver el futuro de los pueblos que por el comportamiento de unos cuantos que se consideran líderes quieren quitar y destruir toda esperanza de esos pequeños. Por tanto, es necesario que se les ayude, que se les acompañe y que se le muestre a Cristo no solo el libertador de los pecados, sino la esperanza de un mundo mejor, acción que Romero realizó en bien de la Iglesia y sociedad», señaló el padre Gutiérrez, quién está incardinado en la Arquidiócesis de Managua.
El obispo Silvio José Báez Ortega, quién es un ferviente admirador de Monseñor Romero, manifestó video que el Beato Arzobispo de San Salvador es un «punto de referencia evangélico» para los creyentes, y en particular para quiénes tienen labores de responsabilidad pastoral en la Iglesia.
«Monseñor Romero supo escuchar en los pobres la voz de Dios, y al escuchar a Dios en la oración, escuchaba el llanto de las víctimas de la pobreza, injusticia y la guerra. Monseñor Romero nos muestra que la mística como apertura al misterio de Dios revelado en Jesucristo y la profecía como palabra dirigida por Dios para iluminar la realidad», expresa el obispo carmelita Báez, quién reveló a RD que el ejemplo de Romero marcó sus primeros años de vida vocacional cuando estudiaba en la Universidad Teológica de América Central (UTAC) de San José de Costa Rica.
Báez manifestó que la profecía del Beato Romero nació de una experiencia íntima de su relación con Dios, que a su vez lo llevaba a escuchar el clamor de las víctimas que eran represaliadas durante el régimen de la dictadura militar salvadoreña, por medio de los llamados «escuadrones de la muerte».
«Para él (Romero) su profeta era el pueblo. Supo oír la voz de Dios en el llanto de los pobres, en las familias que perdían injustamente a sus seres queridos. En tantos salvadoreños desalojados de sus propiedades, huyendo de sus territorios a causa de la guerra a tal punto que llegó a pedir en nombre de Dios que se dejara de matar. Oyó la voz de Dios en la realidad dolorosa del pueblo», indicó el obispo auxiliar de Managua.
Otro punto del mismo videomensaje del obispo Báez Ortega emitido durante la Eucaristía en honor a Monseñor Romero de Managua, es que resaltó que la labor profética, pastoral y martirial del Beato Óscar Romero fueron hechas en nombre de Dios, y no en nombre de «cualquier ideología», ya que por una ideología no se da la vida. «Monseñor Romero fue movido por el Evangelio», subrayó.
También destacó que Monseñor Romero era un hombre de una profunda unidad con Dios a través de la oración. Para el obispo Báez, en esa relación íntima con el Creador el Beato salvadoreño fue obteniendo cada vez más un corazón de pastor tal y como lo quería Jesucristo, cercano a los más pobres y desprotegidos.
«Esta síntesis maravillosa entre escuchar a Dios en los pobres y escuchar el llanto del pobre en el corazón de Dios han hecho de este hombre un modelo de espiritualidad cristiana. Son dos cosas de él que no podemos separar, fue lo que hizo Jesús. Monseñor Romero además es un hombre de Iglesia. Y eso no lo podemos ni ennoblecer, ni olvidar ni ignorar«, explicó Báez.
Monseñor Báez recordó también que Romero como hombre de Iglesia nunca quiso que la labor profética de su ministerio pastoral se confundiera con algún apoyo ideológico a grupos de poder, por eso manifestaba en sus homilías que la Iglesia está al servicio de algo más grande que las ideologías humanas: El Reino de Dios.
«Cuando Romero llega a decir, parafraseando a San Irineo: ´La gloria de Dios es que el pobre viva´, se da cuenta que ése es el servicio de la Iglesia. (…) Él quiso a toda costa salvar la identidad de una Iglesia que sirviera a los pobres por amor a Jesús, en fidelidad a Jesús. Iluminada y guiada por la luz del Evangelio. Por eso, murió como mártir», dijo.
Báez también señaló que el ejemplo de Romero goza de gran actualidad en nuestros días, remarcando que la «conflictividad» que tuvo el Beato con el poder político, social y religioso de su época también continúa vigente como un desafío para la labor pastoral de la Iglesia.
Así mismo, señaló que con Monseñor Romero, se debe hacer una relectura del ministerio episcopal y del sentido del ministerio pastoral en la Iglesia. También invitó a los asistentes a la Eucaristía a ver en el Beato salavadoreño un ejemplo de santidad que va más allá de la vida interior, comprometiéndose con -«los predilectos de Dios»- los pobres.
«Por eso dio la vida Monseñor Romero, como Jesús, el buen pastor que da la vida por sus ovejas. Y esperamos por la gracia de Dios, muy pronto pueda ser reconocido santo, por la Iglesia de manera oficial«, finalizó el videomensaje del obispo Báez, que arrancó aplausos entre los asistentes a la Eucaristía.
Por su parte, la joven Hazzel Rodríguez miembro del equipo de comunicación de la Comunidad de Sant´Egidio en Nicaragua señaló que recordar a Romero en Managua es recordar la vida de un hombre de fe y de Iglesia que supo darle voz a los que no tenían voz.
«Recordar al Beato Romero con la celebración de los 100 años nos hace reflexionar acerca del mundo de paz y de justicia que soñamos para nuestras comunidades y pueblos, es hacer honor a su trabajo por la paz. Contamos con la presencia de algunos de los amigos en situación de calle, como símbolo de que Romero quería precisamente esto un pueblo unido donde se le pueda dar voz a aquellos que no tienen voz», puntualizó Rodríguez al finalizar la Eucaristía por la misa de Romero.