El obispo de Cuernavaca, en las ruinas de Axiochiapan, 'zona cero' del terremoto

«¡Gobierno federal, no nos olviden!»

El Episcopado mexicano organiza una colecta especial para ayudar a los damnificados

"¡Gobierno federal, no nos olviden!"
Terremoto en México Agencias

Necesitamos estar unidos, necesitamos vivir los valores que no se derrumban... Se han derrumbado y colapsado muchos edificios, muchas casas, muchas iglesias, pero no se ha derrumbado nuestra fe

(Guillermo Gazanini/Agencias).- Axiochiapan es la zona cero. En esta región del Estado de Morelos, dicen los geólogos, se dio el violento choque entre dos placas que sacudieron la corteza de la tierra originado un devastador terremoto cuyas ondas expansivas azotaron la región del país con mayor concentración de población. Tres estados son los más perjudicados, al momento suman más de 233 muertes. En Morelos cayeron 69 personas que quedaron entre los escombros.

La diócesis de Cuernavaca incluye al Estado de Morelos. Prácticamente después del evento sísmico, su obispo, Mons. Ramón Castro, comenzó a recibir las noticias del grado de devastación y cómo se necesitaba la ayuda urgente para salvar al mayor número de personas que pudieran estar entre lozas, concreto y hierros retorcidos, pero también constató la lamentable destrucción del patrimonio religioso que se ha ido sumando al gran número de iglesias y templos de otras diócesis impactadas.

El medio más frecuente para informar a la población han sido las redes sociales que Mons. Castro usa como apoyo para hacer solicitudes ante la emergencia. En un mensaje especial difundido a tarde del 20 de septiembre, dirigió un saludo con el corazón para animar a los fieles en este momento que definió como de «experiencia traumática».

 

 

«Necesitamos estar unidos, necesitamos vivir los valores que no se derrumban… Se han derrumbado y colapsado muchos edificios, muchas casas, muchas iglesias, pero no se ha derrumbado nuestra fe, no se ha derrumbado nuestra esperanza… Esos valores nos pueden sacar adelante… Debemos salir adelante, es cuestión de que pongamos nuestro granito de arena… Es el momento de trabajar, de ayudar y reflexionar».

El obispo finalizaba su mensaje con la bendición no sin antes advertir que todos deberíamos «arremangarnos para levantar piedras, recoger lo que sea y tratar de salir adelante».

Mons. Castro recorrió la diócesis para dar cuenta de las necesidades. Y es que en Morelos se había dado la ayuda de forma gradual, casi a cuentagotas, no copiosa ni abundante como en la Ciudad de México en donde los centros de concentración de víveres tienen excedentes y los voluntarios son de más. En Jojutla, uno de los municipios más devastados, las familias duermen en las calles, no tienen seguridad para habitar sus viviendas ni garantías para salvaguardar su integridad personal.

«Gobierno federal, no nos olviden!» Era la solicitud del obispo tras evidenciar la enorme destrucción encontrándose con la gente sencilla y humilde del sur de la diócesis de Cuernavaca: Jojutla, Galeana, Zacatepec, Tlaquiltenango, Tetecala y Miacatlán, comunidades que, hasta antes del sismo, eran agobiadas por el crimen y la inseguridad, ahora sufrientes por la destrucción acentuando la crisis de la población que, en adelante, debe iniciar la reconstrucción que no será fácil. Además, Mons. Ramón Castro daba a conocer la urgencia para atender y surtir de ayuda humanitaria a las poblaciones de Ocuituco, Tetela del Volcán y Huayepan.

 

 

La otra cara de la moneda es la ruina del patrimonio histórico y religioso del Estado. En Morelos hay 89 templos destruidos de acuerdo a un tuit del mismo obispo, pero las cifras podrían ser más si se toman en consideración las pequeñas capillas y ermitas. El municipio de Tlayacapan tiene al exconvento agustino de San Juan Bautista, monumento de 1534, considerado patrimonio de la humanidad por declaratoria de la UNESCO. De acuerdo con autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el sitio tiene serias afectaciones; sólo por la solidaridad de los fieles, se han podido salvar algunas imágenes y piezas de valor incalculable, pero prácticamente el edificio está al borde del colapso en algunas partes como el coro.

Otros recintos de la llamada ruta de los catorce conventos de la UNESCO también están en grave riesgo. Estos son: la Natividad de María en Tepoztlán (1555), la Asunción de María en Cuernavaca (1525), catedral de la diócesis que había sido restaurada en recientes meses por el notable deterioro debido a grietas y fracturas en su estructura. Gracias a las gestiones del obispo, la Cámara de Diputados concedió 75 millones de pesos para ser administrados por el Ayuntamiento y realizar la primera fase de recuperación.

Otros exconventos impactados son: Santo Domingo de Guzmán en Oaxtepec (1535); San Guillermo en Totolapan (1534); San Mateo en Atlatlahucan (1570); San Juan Bautista en Yecapixtla (1535); Santiago Apóstol en Ocuituco (1534); San Juan Bautista en Tetela del Volcán (1563) y que venía siendo objeto de reparaciones constantes debido a los tremores del volcán Popocatépetl; Santo Domingo de Guzmán en Huayapan (1539) y la Inmaculada Concepción en Zacualpan de Amilpas (1435).

La dura prueba que vive la diócesis de Cuernavaca requiere de la fe firme de los feligreses y solidaridad como signo de esperanza. A eso apeló el pastor cuando advierte que eso jamás se derrumbará. «El valor que tiene el corazón del mexicano, de fraternidad y solidaridad, no se ha colapsado». Y Morelos está de pie, fortalecido por su fe profunda e inspirada por la bravura de sus caudillos que dieron libertad al pueblo de México.

 

Por otra parte, el Episcopado mexicano anunció la realización de una colecta nacional a favor de los damnificados por el terremoto de 7,1 grados que dejó más de 200 fallecidos, para los días 23 y 24 de septiembre.

En un comunicado publicado en su sitio web, los prelados mexicanos alentaron a la solidaridad, «a través de una colecta económica, que podamos promover en nuestras diócesis y comunidades. Sugerimos para tal efecto, el fin de semana del 23 y 24 de septiembre del presente».

Los obispos señalaron que con la actitud de generosidad que se ha visto en los últimos días, se puede constatar que «no hay duda que, cuando sacamos de un mal, la oportunidad para hacer un bien, el corazón se nos renueva y agranda«.

«Nosotros, Iglesia Católica que peregrina en México, seguimos en oración y acción a favor de las víctimas de los sismos ocurridos el 7 y el 19 de septiembre, así como por las inundaciones provocadas por huracanes, y que han afectado fuertemente gran parte del País, principalmente los Estados de: Morelos, Tlaxcala, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Baja California Sur, Estado de México y la Ciudad de México».

Los prelados recuerdan luego que la prioridad sigue siendo «el rescate de las personas atrapadas debajo de los escombros. No cabe duda, que es bello constatar el aprecio por la vida humana, sobre todo cuando se valora y respeta siempre y en todas sus etapas».

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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