Los obispos argentinos reclaman "que nadie se sienta olvidado" en Navidad

«Que los más frágiles se sientan amados y valorados en su inmensa dignidad»

Piden a la población "algún gesto de generosidad con algún hermano necesitado"

"Que los más frágiles se sientan amados y valorados en su inmensa dignidad"
Los obispos argentinos piden "gestos de generosidad" con los necesitados esta Navidad Agencias

Gracias a cada uno por su entrega de cada día para que nuestra querida Argentina sea casa de todos

(C. Doody/Aica).- «Que nadie se sienta olvidado en esta Patria». Esta es la emotiva petición que han hecho los obispos argentinos para esta Navidad. Afirmando que «nos duelen las angustias de muchos» en el país, y reivindicando «ese Dios que ama con predilección a los más débiles y nos llama a cuidarlos», los prelados piden gestos de «cercanía, consuelo y generosidad» con los últimos de los últimos en estas fechas que, dicen, «nos harán más humanos». 

«Que los pobres, los inmigrantes, los pueblos originarios, los ancianos, los niños, los encarcelados, quienes últimamente perdieron seres queridos, los trabajadores, los que buscan trabajo y los más frágiles del pueblo, se sientan amados y valorados en su inmensa dignidad«, puntualizaron.

Los prelados recordaron que la Navidad invita a «tener algún gesto de cercanía, de consuelo y de generosidad con algún hermano solo o necesitado. Eso nos hará más humanos».

«Para los católicos, la Virgen de Luján es la Madre que nos acompaña y nos acerca la ternura del Niño Jesús. En sus brazos dejamos este año que acaba y le confiamos con esperanza el nuevo año. Con afecto de hermanos», concluyeron.

El mensaje de Navidad fue difundido al término de la 178ª reunión de la Comisión Permanente de la CEA, que los días 12 y 13 de diciembre se desarrolló en la sede episcopal del barrio porteño de Retiro.

Texto completo del mensaje de los obispos argentinos 

Queridos/as hermanos/as:

En esta Navidad deseamos descubrir a Dios que se vuelve tan cercano,
que nos abraza con su cariño.
Es ese Dios que ama con predilección a los más débiles
y nos llama a cuidarlos.

Queremos a nuestro Pueblo.
Por eso nos duelen las angustias de muchos
e intentamos comprenderlos y acompañarlos
cuando defienden sus derechos.

Nuestro trato con numerosas personas, nos permite reconocer
los valores de nuestra gente y la reserva espiritual de los argentinos,
que les ayudan a enfrentar tantas dificultades.

Que nadie se sienta olvidado en esta Patria.
Que los pobres, los inmigrantes, los pueblos originarios, los ancianos,
los niños, los encarcelados, quienes últimamente perdieron seres queridos,
los trabajadores, los que buscan trabajo y los más frágiles del Pueblo,
se sientan amados y valorados en su inmensa dignidad.

Gracias a cada uno por su entrega de cada día
para que nuestra querida Argentina sea casa de todos.

La Navidad nos invita a tener algún gesto de cercanía, de consuelo y de generosidad con algún hermano solo o necesitado. Eso nos hará más humanos.

Para los católicos, la Virgen de Luján es la Madre que nos acompaña
y nos acerca la ternura del Niño Jesús.
En sus brazos dejamos este año que acaba
y le confiamos con esperanza el nuevo año.

Con afecto de hermanos.


Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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