"Jorge es un hombre muy cálido en el trato", dice este amigo del seminario

Jorge Delpiano sj: «Cuando Francisco ve claro que algo es lo que Dios quiere, no hay quien lo detenga»

"Es amable, cortés, alegre, chistoso, además de ser muy inteligente, pero tiene un carácter fuerte"

Jorge Delpiano sj: "Cuando Francisco ve claro que algo es lo que Dios quiere, no hay quien lo detenga"
Jorge Delpiano, sj, amigo del Papa Francisco iglesia.cl

No dudo que el Papa ha elegido venir a Chile porque percibe que Dios quiere decirnos algo. A nosotros toca acogerlo

(José M. Vidal).- Cuando el Papa Francisco aterrice en Santiago de Chile el próximo 15 de enero, Jorge Delpiano sj le dará la bienvenida no solo como miembro de la comitiva oficial, sino también como un amigo. Los dos Jorges se conocen desde 1960, y hasta hoy  se siguen carteando sobre temas tan diversos como la formación de los futuros sacerdotes, el papel de los laicos o el diálogo de la Iglesia con el mundo.

¿En qué seminario conoció a Jorge Mario Bergoglio?

Nos conocimos con Jorge Bergoglio en la Casa Loyola, en Padre Hurtado. Hoy es Casa de Retiros Espirituales; en 1960 era casa de Formación de los estudiantes jesuitas en sus 5 primeros años: 2 de Noviciado, y 3 de Humanidades Clásicas.

Yo estaba en 2° año de Noviciado cuando llegó Jorge Bergoglio desde Córdoba (Argentina), para hacer un año de Humanidades Clásicas: como ya tenía una Profesión (técnico en química, me parece), le pidieron un solo año en esta etapa.

¿Cuántos años coincidieron? ¿Eran del mismo curso?

Compartimos, entonces, el año 1960. Pero con muy poco trato personal, dado que estábamos en secciones distintas.

Como parte de las Humanidades Clásicas (estudiábamos latín para leer a los autores latinos, como Cicerón, Virgilio y otros directamente del original; y griego, para hacer lo mismo con los clásicos: Homero, San Juan Crisóstomo y otros).

Pero también teníamos un magnífico curso de Historia de la Cultura, siguiendo desde la Prehistoria hasta finales del siglo XIX; Literatura desde la Biblia en adelante (Literatura Francesa, Española, Inglesa); Redacción y Oratoria.

Entre tanta actividad, no faltaba un espacio para el arte: música clásica, coro, teatro. En una de esas obras dramáticas, fue actor Jorge Bergoglio (no recuerdo el nombre de ese drama; y Jorge Bergoglio era uno de los actores).

¿Cuál era la obra de teatro y qué papel interpretaba el Papa en ella, cuando entablaron amistad? ¿Y su papel?

Yo no tuve ninguna participación en ella: era Novicio y teníamos otras ocupaciones.

¿Mantuvieron la amistad en la distancia? ¿Se siguen carteando?

Tengo recuerdos claros de Jorge Mario, pero la amistad nació varios años después: no en 1960.

Nos vimos en 1965 en Santa Fe (Argentina), porque viajé desde Buenos Aires a hacer allí una investigación pedagógica. Jorge trabajaba en ese colegio, y por ello tuvimos oportunidad de conversar.

Pero fue en 1992 que nació la amistad. Yo viajé en enero a Argentina, porque tenía que dar unos Ejercicios Espirituales en la Provincia de Córdoba. Alojé el primer día en una comunidad jesuita y, después de almuerzo, vi de paso a Jorge Bergoglio.

Nos saludamos, pero sin tiempo para conversar. De vuelta en Chile, le escribí. A fines de mayo, lo nombraron obispo auxiliar de Buenos Aires, y se fijó el 27 de junio para su ordenación episcopal. 

Yo había sabido poco antes que el Superior General de los jesuitas había pedido que yo me trasladara a Roma, para colaborar en un oficio en la Curia General. Escribí nuevamente a Jorge, contándole de este viaje, y asegurándole que en el aeropuerto de Buenos Aires rezaría especialmente por él.

En su respuesta (en ese entonces no había todavía correo electrónico, todo se hacía por carta), me pidió que saliera de todos modos del avión, porque él iría hasta Ezeiza para conversar los 45 minutos que dura la «escala» del avión. ¡En esa conversación nació la amistad que hoy nos une!

Al despedirnos, me encargó que fuera a rezar a la imagen de la Salus Populi Romani, una imagen de la Virgen María que está en la Basílica de Santa Maria Maggiore, en Roma: es la misma imagen a la que él fue a rezar al día siguiente de ser elegido Papa, y donde acude antes de emprender sus viajes, y al regreso de estos.

¿Qué le cuenta el Papa en sus cartas, si se puede saber?

Lo veo como un interlocutor válido, tanto por la amistad, como porque percibo mucha sintonía con él. Le he escrito cómo veo la formación de los candidatos al sacerdocio: él conoce muy bien el tema, y para mí es uno de los trabajos principales que tengo como Director Espiritual del Seminario de Concepción; le he manifestado mi gusto en el trato pastoral con gente sencilla, dado que soy el Coordinador del Departamento de Espiritualidad de la Diócesis de Concepción; sobre el papel de los laicos y laicas en muchas tareas, y de cómo en el Departamento de Espiritualidad trabajamos a la par, distribuyéndonos las tareas: no soy un «jefe» sino, simplemente, el coordinador; sobre los documentos escritos por él y de cómo ayudan para adecuar a la Iglesia a un diálogo con una cultura diversa. Esto que menciono da una idea del tono de nuestro diálogo.

¿Siempre tuvo esa carisma de líder, que ya reconoce todo el mundo?

Jorge es un hombre muy cálido en el trato. Es amable, cortés, alegre, chistoso, además de ser muy inteligente, pero tiene un carácter fuerte.

Escucha mucho, observa, hace mucha oración. Por eso, cuando ve claro que algo es lo que Dios quiere, no hay quien lo detenga.

Trataron de disuadirlo de su último viaje al Asia: podría no dar los resultados esperados, y eso acarrearía el desprestigio sobre él. Pero entendió que Dios no quería dejar solos a los rohingya, en medio del sufrimiento que viven al verse obligados a emigrar. Y el viaje tuvo buenos resultados.

¿Qué piensa decirle, cuando le vea y le abrace?

No tengo idea, eso no se puede programar. En un trato de amigos hay lugar para lo espontáneo. Además, ni siquiera sé si podré abrazarlo, o si el protocolo no lo permite. ¡Veremos!

¿Teme que pueda fracasar en su viaje a Chile?

No veo por qué pueda fracasar en Chile. Él viene a visitar a los católicos de nuestra patria, y a todas las personas dispuestas a acogerlo. No dudo que ha elegido venir a Chile porque percibe que Dios quiere decirnos algo. A nosotros toca acogerlo.

¿Cree que hablará del tema Osorno? ¿Y de los abusos sexuales del clero?

Sus discursos y sus homilías las prepara él. Probablemente consulta con sus asesores en el Vaticano, pero no dirá una palabra que no sea suya. ¿Si hablará de Osorno o de los abusos sexuales de los sacerdote? No lo sé.

¿Qué palabra de aliento puede decirles a los mapuches?

Que tienen una historia muy digna a sus espaldas; que ya en los albores de la Colonia, el rey de España declaró a Arauco como un Estado independiente, prohibiendo a los españoles cruzar el Bio Bío sin la autorización de los loncos. ¡Con ningún otro pueblo originario de América tuvo esas consideraciones! ¿Qué pasó después? Habría que preguntarlo a los historiadores y al Estado mismo.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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