Curso del CESEEP sobre ética y participación popular

Las Iglesias brasileñas abogan por el bien común antes de las elecciones generales

Mesas de debate y talleres analizan la crisis de representatividad por la que atraviesa el país

Las Iglesias brasileñas abogan por el bien común antes de las elecciones generales
Curso de Verano del CESEEP en São Paulo CESEEP

Es mucho más que una alegría participar del curso, es una oportunidad fantástica de poder aprender y enseñar, de intercambiar conocimientos

(Luis Miguel Modino, Brasil).- Vivimos en una sociedad donde la preocupación con el bien común es una actitud cada vez menos presente. La política, que debería cuidar de la cosa pública, se ha convertido en un ejercicio al servicio de intereses particulares, donde la ética ha dejado de guiar el actuar cotidiano y la participación popular ha sido sustituida por decisiones unilaterales tomadas por personajes que no tienen en cuenta a aquellos que les han elegido como sus representantes.

Dentro de este panorama cobra especial importancia una reflexión seria, que para quien se dice cristiano, independientemente de su confesión o iglesia a la que pertenece, es una obligación, pues sólo así es posible hacer realidad un mundo mejor para todos y todas, en palabras del Evangelio, el Reino de Dios.

En esta dinámica, el 31º Curso de Verano del CESEEP, Centro Ecuménico de Servicios a la Evangelización y Educación Popular, por sus siglas en portugués, creado en 1982 por obispos, pastores, biblistas y sociólogos, reúne en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, de 9 a 17 de enero, a más de 300 participantes, y tiene como tema de reflexión «Ética y Participación Popular en la Política al Servicio del Bien Común», siendo un buen momento para debatir y buscar caminos que puedan cambiar la actual situación por la que Brasil está pasando.

Como señala Cecilia Franco que, junto con Oscar Beozzo, coordina el encuentro, éste «es un espacio para compartir experiencias que sólo es posible que tenga lugar porque es llevado a cabo en común. Cada cursista, al asumir este proyecto mayor de educación popular, de una presencia ecuménica y de un respeto a la diversidad religiosa, encuentra en el curso un lugar para profundizar y revisar el proyecto común de cambio de la realidad ética y política de nuestro país».

No podemos olvidar que este año de 2018 es un momento decisivo dentro de la historia del gigante sudamericano. Si fuerzas e intereses contrarios no lo impiden, que todo es posible en el actual Brasil, en el mes de octubre están previstas unas elecciones de las que saldrán el futuro Presidente de la República, los Gobernadores de los 27 estados, así como senadores y diputados federales y de cada uno de los estados. Por eso, es importante establecer criterios de reflexión que ayuden a ejercer de modo adecuado uno de los grandes instrumentos de participación democrática, que es el voto popular.

Dentro de esa coyuntura, en esta edición, el curso ha querido ser una ayuda para entender el momento actual, rescatar los pilares del ejercicio de la política, motivar la participación popular y su organización, al servicio del bien común, articular fe y política, exigir un actuar ético por parte de todos los actores políticos y vislumbrar un horizonte de esperanza.

En los últimos años, en una dinámica que se inició en 2013 con las grandes manifestaciones que ocuparon las calles del país, Brasil ha entrado en un clima de enfrentamiento de posiciones políticas, situación en la que han tenido un papel decisivo los grandes medios de comunicación, que apoyaron el golpe de estado parlamentario contra la Presidenta Dilma Rousseff, la posterior represión de los movimientos sociales y el drástico retroceso de los derechos sociales.

Junto con esto, se ha convertido en algo cotidiano el hecho de comprar las voluntades políticas de los representantes públicos, instaurando un clima de corrupción del que es partícipe hasta el propio Presidente de la República, cuyo índice de aprobación ha llegado a niveles tan bajos que eso ha puesto en jaque hasta el propio régimen democrático, siendo cada vez más los que claman por la vuelta de la dictadura militar. A ello se une un sistema judicial que muchas veces se muestra al servicio de intereses partidarios o de grupos de poder.

Ante esta situación, el Curso de Verano está siendo un instrumento que ayude a los ciudadanos brasileños a tomar conciencia de la importancia de asumir un trabajo en común que lleve a la reconstrucción de la política como servicio al bien común.

Para hacer realidad ese propósito, el curso ha abordado una serie de contenidos y ha establecido algunas mesas de debate, siguiendo el método de Paulo Freire. Entre los contenidos cabe destacar la aportación de la Diputada Federal Luiza Erundina, quien en su análisis de la coyuntura brasileña ponía de manifiesto las raíces de la actual crisis política por la que el país pasa. Partiendo de ese análisis, el filósofo Manfredo Araújo de Oliveira, abordaba los desafíos que hoy en día deben ser enfrentados a la hora de promover el ejercicio de la ciudadanía dentro de la esfera política.

Un buen ejercicio de esa dimensión política necesita de instrumentos que lo hagan posible. En ese sentido, el Curso de Verano ha propuesto como ejemplos válidos las Escuelas de Formación Política y el Movimiento Fe y Política, en un abordaje que ha sido llevado a cabo por los pedagogos Antonio Geraldo de Aguiar y Teresinha Toledo. Junto con ellos, el jurista Fábio Konder Comparato, ha presentado la actual situación de crisis de representatividad y el conflicto entre los poderes, presente dentro del espectro político brasileño.

El mal ejercicio de la política no es algo que haya nacido en la actualidad, se remonta a los albores de la humanidad y está presente en el Libro Sagrado. Los profetas denuncian constantemente los atropellos a los que el pueblo se veía sometido por parte de poder político y religioso. En ese sentido, el estudio presentado por Sebastião Armando Gameleira, obispo emérito de la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil, en el que abordaba la crítica profética al Rey, al Templo y al Imperio, ha ayudado a los participantes a encontrar en la Biblia instrumentos que fundamentan la actitud cristiana del buen ejercicio de la política.

Una actitud que ayude a implicarse en aquello que contribuya para mejorar la vida social, como es la Campaña de la Fraternidad, que este año va a llevar a la Iglesia de Brasil a reflexionar sobre la Superación de la Violencia, temática presentada por la activista de los derechos humanos Valdineia Paulino.

Las trece mesas de debate han incidido en temas relacionados con el ejercicio de la política, como el sistema electoral en Brasil y las propuestas de reforma política, la gestión municipal, la lucha por derechos sociales, la comisión de la verdad que investigó los abusos de la dictadura militar, el papel de los concejales, las escuelas de fe y política, los partidos políticos, el ejercicio de la política como vocación o la participación electoral.

Otra de las acciones desarrolladas en estos días son los dieciséis talleres en los que se han ido trabajando diferentes aspectos relacionados con la educación popular, como es el arte, las danzas, celebraciones, diálogo ecuménico e interreligioso, poesía, entre otros.

Los participantes, llegados de todos los rincones del país y también de otros países, son en su mayoría laicos pertenecientes a diferentes iglesias cristianas, así como religiones de matriz africana, indígenas… Para muchos no es fácil participar del curso, como sucede con un grupo de diez personas, llegados desde la ciudad de São Paulo de Olivença, estado de Amazonas, próximo a la frontera con Colombia, debido al alto coste de los billetes de barco y avión. A pesar de todo, como reconoce el misionero Isaías Daniel, que coordina el grupo, «es mucho más que una alegría participar del curso, es una oportunidad fantástica de poder aprender y enseñar, de intercambiar conocimientos».

En esta situación por la que Brasil está pasando hoy en día, cobran especial importancia las palabras de Don Helder Cámara, quien en 1971, en plena dictadura militar, por quien tanto fue perseguido, decía: «¡Déjame encender cien veces, mil veces, un millón de veces la esperanza, que vientos perversos y fuertes se empeñan en apagar. Que grande y bella profesión: encendedor de esperanza!».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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