Composición de Carlos Mejía Godoy

Misa campesina nicaragüense, homenaje al Papa en Perú

Posible encuentro del cantautor nicaragüense con el Pontífice

Misa campesina nicaragüense, homenaje al Papa en Perú
Francisco y Carlos Mejía Godoy

En Nicaragua la jerarquía católica nunca vio con buenos ojos la Misa Campesina. En 1976, el obispo de León y presidente del Episcopado en ése entonces, Miguel Salazar prohibió cantarla por considerarla no apta para la liturgia de la Misa

(Israel González Espinoza).- El cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy se podría encontrar con el Papa Francisco este 20 de enero a las ocho de la mañana (hora de Managua) durante el inicio del tercer día del viaje apostólico que realiza el Pontífice latinoamericano está realizando en Perú del 18 al 21 del presente mes, en un periplo que también incluyó a Chile.

Según la prensa peruana, el encuentro se daría en el marco de la invitación que extendiera el nuncio apostólico del país andino, monseñor Nicola Girasoli a la embajada de Nicaragua en Lima para realizar un homenaje al líder espiritual de los católicos.

Marcela Pérez Silva, actual embajadora del gobierno de Daniel Ortega (y viuda del comandante Tomás Borge Martínez) en la legación diplomática de Managua en Lima manifestó a los medios de comunicación peruanos que el homenaje consistirá en la interpretación de cantos de la Misa Campesina Nicaragüense en idioma quéchua, interpretados por distintas agrupaciones musicales del Perú.

Pérez Silva pedirá en el acto una bendición del Papa Francisco para el pueblo nicaragüense. El acto cultural contará con la presencia del autor de la Misa Campesina, Carlos Mejía Godoy.

Aclamada en el mundo, vetada en Nicaragua

La Misa Campesina nicaragüense es una composición artística de nueve canciones elaboradas para ser interpretadas durante la liturgia católica de la Eucaristía por Carlos Mejía Godoy en 1975. Refleja la vivencia de un Dios cercano al sufrimiento y la alegría del pueblo, introduciendo elementos propios de la cultura del país centroamericano como los denominados sones de toros así como marimbas y otros elementos del folclore nacional.

Así mismo, la Misa Campesina se valió de la renovación que supuso para la Iglesia el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Obispos Latinoamericanos de Medellín en 1968 en la que se optó por una opción preferencial por los pobres para mostrar una espiritualidad encarnada en las vivencias de los pueblos del continente, en su mayoría en ése momento subyugados a dictaduras militares represivos, como fue el caso de Nicaragua.

En 1979, la Conferencia Episcopal Española (CEE) le otorgó a Carlos Mejía Godoy el premio ¡Bravo! por la composición artística de la Misa Campesina.

Ése mismo año, varios artistas españoles de fama internacional como Elsa Baeza, Miguel Bosé, Ana Belén y el dúo Sergio y Estíbaliz graban la Misa Campesina en versión pop, que copó las listas de ventas en España, y que consolidó a Mejía Godoy como compositor y cantante.

Del mismo modo, la Misa Campesina fue un aliciente para muchas comunidades católicas que suscribían la opción preferencial por los pobres. Muchos de sus cantos aún se pueden apreciar en cancioneros de misa de países tan lejanos como Chile, México, Perú o España.

Sin embargo, en Nicaragua la jerarquía católica nunca vio con buenos ojos la Misa Campesina. En 1976, el obispo de León y presidente del Episcopado en ése entonces, Miguel Salazar prohibió cantarla por considerarla no apta para la liturgia de la Misa.

Pese a ello, y como todas las composiciones musicales de Mejía Godoy de la época, fueron tomadas como un apoyo para la liberación de Nicaragua, en el que la Iglesia tuvo un papel determinante para que el grueso de la población se organizara y apoyara el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.

Tras el triunfo de la Revolución en 1979, la Misa Campesina empezó a cantarse de manera abierta en las parroquias, aún sin la venia oficial del Episcopado.

Durante la época de mayor conflicto entre la Iglesia y el gobierno revolucionario, el entonces arzobispo Miguel Obando, situado como un opositor radical de la Revolución y del sector más progresista de la Iglesia que apoyaba al proceso, prohibió cantar la Misa Campesina, que fue ratificada por la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede en 1989, bajo el pontificado conservador de Juan Pablo II (1978-2005).

Sin embargo, y pese a la prohibición canónica, en algunas parroquias y capillas administradas por religiosos (que en su mayoría poseen un pensamiento más de avanzada que el clero diocesano), se sigue entonando la Misa campesina.

En 2015, en un reportaje de la periodista Mónica García, titulado «La misa prohibida», el sacerdote Julio Arana, vicario de justicia de la Arquidiócesis de Managua manifestó que la Misa Campesina nunca fue prohibida de manera taxativa por la jerarquía católica nicaragüense.

Según el cura Arana, «algunas personas querían que se cantara la Misa Campesina todos los domingos, en todas las misas».

El sacerdote diocesano, muy cercano al actual arzobispo Leopoldo Brenes explicó que al inicio se permitió cantar la Misa Campesina «como una cuestión folclórica, pero hay que entender que los cantos de la misa de Carlos Mejía Godoy respondieron a una realidad propia de la época, una situación política específica y en el marco de la Teología de la Liberación. Pero la Iglesia jamás ha prohibido que se cante la Misa Campesina. No existe documento alguno que la haya prohibido de forma expresa»; una aseveración que contradice la prohibición vaticana de 1989.

Ése mismo año, el cantante Luis Enrique Mejía Godoy -hermano de Carlos-, le entregó en Roma al Papa Francisco un disco de la Misa Campesina al Papa Francisco con la intención que el primer Pontífice latinoamericano levantara la prohibición eclesiástica contra la composición musical.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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