Un prelado cobra 2.350 dólares al mes, cinco veces más que el salario mínimo

El Gobierno Macri gasta 130 millones de pesos en pagar los sueldos de los obispos argentinos

Argentina es el único país de la zona que lo hace, frente a Brasil, Uruguay o Chile

El Gobierno Macri gasta 130 millones de pesos en pagar los sueldos de los obispos argentinos
Conferencia episcopal de Argentina

Buenaventura: "De los 46.000 pesos que recibo, hay un porcentaje que va a un fondo solidario. Hace unos años me tuve que operar de los ojos y la Conferencia Episcopal me ayudó. Lo demás, unos 42.000, son para mantener mi casa, la comida y mi vehículo"

(J. B./Agencias).- ¿Cuánto gana un obispo en Argentina? ¿Por qué es el Estado el que paga su sueldo y no, por ejemplo, el del común de los sacerdotes? La polémica está servida, toda vez que el jefe de gabinete de Macri, Marcos Peña, dio la cifra: en total, 130 millones de pesos del presupuesto público van a parar a la jerarquía. Un obispo viene a cobrar el equivalente a 2.350 dólares al mes, cinco veces el salario mínimo en el país.

Argentina es un país laico que, sin embargo sostiene la manutención de los obispos en virtud del artículo 2 de la Constitución. Y las tensiones entre Gobierno e Iglesia son evidentes, especialmente en pleno debate sobre el aborto. Tanto es así, que la publicación de las cifras responde a una pregunta de la diputada radical Carla Carrizo, quien criticó que, mientras la Conferencia Episcopal critica los sueldos de los funcionarios, «olvida que si como Estado financiamos sus sueldos, ellos son funcionarios públicos«.

El desglose de los 130 millones de pesos es el siguiente: cada obispo diocesano y administrador apostólico, percibe 46.800 pesos, mientras que los auxiliares y eméritos reciben algo menos: 40.950. Argentina es el único país del entorno que financia, de algún modo, a la Iglesia: Brasil, Chile o Uruguay no lo hacen.

 

 

Fuentes consultadas por la Nación, además, subrayan que el presupuesto destinado a la Iglesia no es exclusivamente para las asignaciones por diócesis, sino que ese aspecto representa un, aproximadamente, 50% del total. El resto corresponde a colaboraciones para seminaristas y para lo que se llaman parroquias de fronteras.

Además, desde el Gobierno resaltaron que «no hay discrecionalidad en esto, no se puede no hacer», pues el Estado se encuentra obligado por la Constitución Nacional. «Es impreciso decir que el Estado sostiene a la Iglesia; los 130 millones no representan ni un 7% del dinero que maneja anualmente la Iglesia, a la Iglesia en realidad la sostiene los fieles», reveló una fuente gubernamental.

¿En qué gastan los obispos el dinero? Monseñor Aguer responde: «Mi sueldo lo gasto para darle a los pobres y para pequeñas cosas mías». El prelado, uno de los más críticos con la legislación del aborto y el preservativo, también arremetió contra los fieles, apuntando que «hay una mala educación en los fieles católicos que no aportan en la limosna, la colecta es miserable», lanzó Aguer en dialogo con Nelson Castroen Radio Continental.

Por su parte, el obispo de San Francisco, Sergio Osvaldo Buenanueva, recordó que «lo que recibimos los obispos no es un sueldo. No nos hacen ninguna de las retenciones propias de un salario ni pagamos ganancia. Se trata de una asignación que llega a nombre de los obispos y que, por lo general, se destina al sostenimiento de los obispados». 

«Los católicos sostenemos de nuestro bolsillo la obra evangelizadora de la Iglesia. No está mal que el Estado use de nuestro dinero para ayudar a las Iglesias. Ocurre en la mayoría de los países, incluso los más secularizados y laicos», explicó, y consideró que «sería bueno discutir el sistema actual de la Argentina» que, a su modo de ver, «hoy resulta inapropiado», por lo que opinó que «tiene que ser revisado y adecuado a los estándares actuales de las sociedades modernas», porque además es «fuente de conflicto permanente». 

«De los 46.000 pesos que recibo, hay un porcentaje que va a un fondo solidario. Hace unos años me tuve que operar de los ojos y la Conferencia Episcopal, con ese fondo, me ayudó. Lo demás, unos 42.000, son para mantener mi casa, para la comida y para mi vehículo. Lo que queda va al sostenimiento de los gastos ordinarios del obispado, que son muchos», detalló.

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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