El teólogo presenta "Brasil, ¿concluir la refundación o prolongar la dependencia?"

Leonardo Boff: «En Brasil, la democracia siempre fue de baja intensidad»

"Las clases opulentas brasileñas, siempre estuvieron "de espaldas para el pueblo"

Leonardo Boff: "En Brasil, la democracia siempre fue de baja intensidad"
Boff

Leonardo no duda en calificar la caída de Dilma Rousseff en 2016 como una maniobra de las clases dominantes para desmantelar "políticas sociales, duramente conquistadas e imponiendo medidas de austeridad"

(Luis Miguel Modino, Brasil).- Una de las capacidades de Leonardo Boff es la de conseguir hacer una lectura social de los acontecimientos, tanto eclesiales como sociales. La actual situación por la que Brasil pasa, ha provocado en los dos últimos años profundas reacciones, recogidas en multitud de libros y artículos.

Uno de los últimos es el libro de Boff, que lleva por título «Brasil, ¿concluir la refundación o prolongar la dependencia?», presentado este 27 de marzo en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, de Itaquera, en la conocida como zona este de São Paulo, dentro de los actos de conmemoración de 90 años de la parroquia y 50 del Documento de Medellín. Conducida por el Padre Paulo Sergio Bezerra, en ella se hace presente la llamada Iglesia Pueblo de Dios en Movimiento (IPDM), que quiere hacer realidad aquello a lo que el Papa Francisco nos llama constantemente, ser una Iglesia en salida, misionera.

Como nos señala Eduardo Brasileiro, miembro de la IPDM, el encuentro ha querido «encender la llama de la formación del pueblo para la construcción del Brasil democrático». No podemos olvidar que la zona este de São Paulo es la mayor periferia de Brasil, concentrando dos millones de habitantes, que sufren en la mayoría de los casos las consecuencia de una crisis que, como recoge el libro de Boff, afecta a los fundamentos de la sociedad brasileña y mundial.

 

 

En esa coyuntura, la reflexión de Leonardo Boff ofrece caminos de esperanza, pues «los momentos de crisis político-social que estamos viviendo nos ofrecen la ocasión de repensar el país«. No podemos olvidar, según el teólogo de la liberación que «la colonización y la esclavitud crearon estructuras mentales que están presentes en nuestras instituciones y en el imaginario, especialmente de las clases dominantes». Esa es una situación que forma parte del ADN brasileño, lo que se traduce en situaciones que vistas desde fuera resultan muchas veces incomprensibles en un país donde seis personas concentran la misma renta que cien millones de brasileños.

Desde ahí, se puede entender una constatación que aparece en la obra, como es el hecho de que las clases opulentas brasileñas, siempre estuvieron «de espaldas para el pueblo, para el cual no había ningún proyecto de humanización e integración». Este modelo social ha tenido como consecuencia que en Brasil, la «democracia siempre fue de baja intensidad y controlada por las clases financieramente dueñas del poder», según Boff.

Por eso, Leonardo no duda en calificar la caída de Dilma Rousseff en 2016 como una maniobra de las clases dominantes para desmantelar «políticas sociales, duramente conquistadas e imponiendo medidas de austeridad que implicaron la pérdida de derechos y el aumento de la desigualdad y de la pobreza». Todo esto se ha transformado en una situación cada vez más caótica, con un gobierno que se mantiene a costa de sobornos a los parlamentarios y al propio sistema judicial que, aliado con el poder, hace la vista gorda.

 


Es necesario «un nuevo pensamiento sobre Brasil y la definición de un proyecto nacional, soberano, autónomo y abierto a la nueva fase planetaria de la Humanidad», que haga posible «una democracia sólida y de cuño social que incluya a todos». Eso sólo será posible, según el autor del libro, en la medida en que se consiga «superar la dependencia histórica y refundar una nación autónoma y soberana a partir de los valores presentes en Brasil: riqueza ecológica, cultura original brasileña y el pueblo creativo, alegre, hospitalario y abierto a las dimensiones del mundo».

Un camino difícil, pero que será posible en la media en que se impliquen aquellos que viven en las periferias, de gente dispuesta a luchar contra el avance de la destrucción del estado democrático y de los derechos de los pueblos en favor del estado neo-liberal. No olvidemos lo que en diversas ocasiones nos ha recordado el Papa Francisco, cuando nos dice que los cambios empiezan desde abajo.

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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