La represión lanzada por el Gobierno de Ortega ya se ha cobrado más de 350 vidas

El cardenal Brenes insta a la población a refugiarse «ante el acoso armado» de Ejército y paramilitares

Dramático mensaje de un cura desde Masaya: "Es un genocidio. No nos dejen morir, intervengan por favor"

El cardenal Brenes insta a la población a refugiarse "ante el acoso armado" de Ejército y paramilitares
La represión lanzada por el Gobierno de Ortega ya se ha cobrado más de 350 vidas EFE

"No es aceptable pensar que los muertos y las víctimas de la violencia pueden solucionar una crisis política y garantizar un futuro de paz y prosperidad en Nicaragua", afirmó el nuncio

El cardenal de Managua, Leopoldo Brenes, llamó a los habitantes de la ciudad de Masaya a refugiarse en lugares seguros, «ante el acoso armado» de las «fuerzas combinadas» del Gobierno, que atacaron la ciudad después del amanecer para hacerse con el control a las pocas horas.

«Mis buenos Hijos, hombres y mujeres de buena voluntad: ante el acoso armado que en este momento está sufriendo la ciudad de Masaya, exhorto a la población de esta amada ciudad a resguardarse en sus hogares o lugares seguros para evitar una muerte más«, dijo Brenes, en un mensaje emitido por la Archidiócesis de Managua.

Este martes el Gobierno de Nicaragua aisló la ciudad de Masaya y lanzó un fuerte ataque contra la comunidad indígena de Monimbó, una de las que mayor resistencia ha opuesto al presidente Daniel Ortega desde el estallido social de abril, que se ha cobrado más de 350 vidas.

Brenes pidió a los fieles de la Archidiócesis y de otras iglesias hermanas a mantenerse en oración permanente.

 

 

 

 

La iglesia Católica ha tenido un papel determinante en la crisis de Nicaragua, ya que el clero ha caminado literalmente entre las balas en más de una ocasión para salvar decenas de vidas en diversas ciudades que han recibido ataques, incluyendo Masaya en dos ocasiones.

Asimismo el episcopado actúa como mediador y testigo del diálogo nacional entre la Alianza Cívica, que representa a la población, y el Gobierno, que representa a Ortega.

El nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag emitió hoy un emotivo mensaje contra la violencia en Nicaragua y llamó a retomar el diálogo nacional, para superar la crisis sociopolítica que ha cobrado más de 351 vidas.

«Llorando por todos los muertos y rezando por sus familias, hago, con todas mis fuerzas humanas y espirituales, un llamado a las conciencias de todos, para lograr una tregua, y permitir un rápido regreso a las mesas del diálogo nacional, para buscar juntos una solución adecuada y resolver así la crisis», dijo Waldemar, en un mensaje de audio.

«No es aceptable pensar que los muertos y las víctimas de la violencia pueden solucionar una crisis política y garantizar un futuro de paz y prosperidad en Nicaragua», afirmó el nuncio, de origen polaco, y cuya misión inició en junio pasado.

La iglesia Católica ha tenido un papel determinante en la crisis de Nicaragua, ya que el clero ha caminado literalmente entre las balas en más de una ocasión para salvar decenas de vidas en diversas ciudades que han recibido ataques similares, incluyendo Masaya en dos ocasiones.

El 9 de julio Waldemar, así como el cardenal Leopoldo Brenes, el obispo auxiliar de Managua Silvio Báez, y varios sacerdotes, fueron agredidos físicamente por grupos afines al Gobierno, cuando intentaban rescatar a un grupo de paramédicos en la basílica de la ciudad de Diriamba (Pacífico), que estaban sitiados por las «fuerzas combinadas».

El episcopado actúa como mediador y testigo del diálogo nacional entre la Alianza Cívica, que representa a la población, y el Gobierno, que representa a Ortega.

El diálogo se encuentra detenido debido a la fuerte violencia que atraviesa Nicaragua.

La CIDH y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por «asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país», lo que este ha negado.

 

 

 

Por su parte, el sacerdote Augusto Gutiérrez, párroco en Masaya, lanzaba, a través de los micrófonos de la Cope, un angustioso mensaje a la comunidad internacional. «Los paramilitares entraron al barrio, uno de los más grandes de la ciudad de Masaya. Han sido 4 horas de ataque con armamento militar pesado, detruyendo las iglesias. A algunos les han amenazado de muerte, pero hemos dado la cara porque es muy injusto lo que el gobierno está haciendo. Es un genocidio. No tiene otro nombre«.

«Este barrio es de gente humilde, un barrio indígena de gente trabajadora. Desde hace tres meses el gobierno se ensañado contra la población en toda Nicaragua. El gobierno está matando…», ha lamentado el sacerdote entre lágrimas.

«Tiene que haber una ayuda internacional que detenga esta masacre y se salve al pueblo porque esto no es guerra, la gente se defiende con lo que puede. Con piedras y artesanía de pólvora… Esto no puede ser, no pueden seguir gobernando. Estamos en una situación de completa emergencia«, ha resaltado Augusto Gutiérrez.

«Les agradezco mucho a ustedes desde la radio de España y a su gobierno, que no nos dejen morir. Intervengan por favor, hagan algo».

(RD/Agencias)

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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