El obispo de San Cristóbal celebra la Festividad de la Virgen de Consolación

Moronta advierte contra la «gravísima crisis de orden moral» que mina la dignidad humana

"Es hora de que los católicos hagamos sentir nuestra voz de libertad"

Moronta advierte contra la "gravísima crisis de orden moral" que mina la dignidad humana
Moronta, detrás de un icono de la Virgen de Consolación Diócesis de San Cristóbal

El relativismo ético, con sus variopintas manifestaciones, hace que la persona humana llegue a ser menospreciada

(Diócesis de San Cristóbal).- La Iglesia del Táchira celebró este 15 agosto, en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, la festividad en honor a la Virgen de la Consolación. Miles de fieles peregrinaron junto a la imagen de Nuestra Señora de la Consolación desde la Catedral de San Cristóbal hasta el Atrio de la Basílica en Táriba donde fue celebrada la Misa Pontifical presidida por el Obispo Mario Moronta.

La gran Romería de Nuestra Señora de la Consolación se caracterizó por la alegría y la devoción de los fieles, que en familia mientras peregrinaban elevaban sus suplicas a la Virgen de la Consolación.

«Como Madre de la Iglesia, María se ha hecho presente en nuestra tierra tachirense. Desde hace más de cuatro siglos, cuando se inició la evangelización en estos lares, María se ha hecho presente como estrella reluciente que ha guiado los pasos de la Iglesia. Ella se convirtió en la madre amorosa de todos los tachirenses y de quienes han venido habitando esta tierra», expresó el Obispo Moronta en la homilía.

«Al contemplar el icono de Nuestra Señora de la Consolación y sentir cómo Ella nos ha venido acompañando a lo largo de la historia tachirense, podemos experimentar cómo ella nos recuerda dos cosas fundamentales para nosotros: es nuestra Madre amorosa, la cual nos ha recibido en su regazo. Y, a la vez, ha sido y es la imagen de la Iglesia que en el Táchira está realizando su misión evangelizadora», dijo.

Reflexionando sobre la situación actual advirtió el Obispo que «vivimos en el mundo tiempos borrascosos. Una gravísima crisis de orden moral va minando las bases del respeto a la dignidad humana: el relativismo ético, con sus variopintas manifestaciones, hace que la persona humana llegue a ser menospreciada. No hay, sino que ver las nuevas opresiones contra las que hay que combatir: desde la imposición de una ideología de género que apunta a destruir la identidad personal de todo ser humano hasta el aborto y la eutanasia, simples asesinatos que pretenden ser justificados».

El Obispo también reflexionando sobre la imagen apocalíptica del dragón de las diez cabezas, enumeró los dragones de los cuales deben ser liberados los cristianos en la actualidad: el dragón de la corrupción, del narcotráfico, la violencia, el dinero fácil, el bachaqueo, el contrabando, matraqueo, y «el dragón de la prepotencia de los que se dedican a ofender e insultar a quienes no piensan como ellos y cuando se les responde, entonces apelan a la ley contra el odio».

Insistió Monseñor Moronta en que «es hora de que los católicos y personas de buena voluntad nos reunamos, nos fortalezcamos en compromisos ciertos para hacer sentir tanto nuestra voz de libertad como nuestras acciones llenas de solidaridad, justicia, paz y fraternidad».

Como es costumbre el Obispo impartió la bendición sobre el Táchira con la venerada imagen de la Virgen de Consolación, implorando su maternal bendición.

Para leer entera la homilía de monseñor Moronta, pincha aquí:


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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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