"Una cosa es la autonomía y otra la cooperación" dijo, aclarando la situación que, para él, resulta obvia

Monseñor Lozano, sobre las relaciones Iglesia-Estado: «No se puede separar lo que no está unido”

"Pero es bueno pensar en mejorar el mecanismo y el criterio de las asignaciones económicas que se cuestionan"

Monseñor Lozano, sobre las relaciones Iglesia-Estado: "No se puede separar lo que no está unido”
Relaciones Iglesia-Estado

Se avasalla la libertad religiosa y de expresión de quienes tenemos convicciones de fe, y se desconoce el sentimiento religioso del pueblo. Son ‘ideologías nuevas' con antiguas prepotencias totalitarias con aspiraciones imperiales

(AICA).- El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Eduardo Lozano, dedicó su columna semanal al debate abierto por la relación Iglesia y Estado, y aclaró que «no se puede separar lo que no está unido. Una cuestión obvia».

«Tal vez lo que se pretenda es definir mejor o con mayor claridad el modo de vinculación que se debe dar entre una comunidad de fe (la Iglesia Católica con presencia previa a la Constitución de la Argentina) y el Estado», estimó, y consideró que en este tema «es bueno darnos un momento para el debate y el intercambio de ideas».

«Uno de los argumentos que se esgrimen está ligado a lo económico, cuestionando que el Estado nacional dedique algo de dinero a la Iglesia. Sin intención de desplegar una historia pormenorizada del tema, es bueno recordar que hasta 1822 las comunidades de la Iglesia Católica se autosostenían, cosa que se dificultó cuando el gobierno de ese tiempo decidió expropiar los bienes eclesiásticos», señaló.

El prelado afirmó que «desde entonces hasta ahora el Estado ha ido financiando de modos diversos y a modo de compensación aquella expropiación» y precisó que «ese aporte económico nunca fue significativo ni para el Estado ni para la Iglesia. «Hoy ese monto implica un 0,04 % del presupuesto nacional; podría decirse, casi testimonial».

En este sentido, opinó que «montar un debate nacional sobre este tema desde el marco del presupuesto anual es distraer la atención de los aspectos más importantes a considerar en esa herramienta a votar en el Congreso: las economías regionales, la inflación, las tarifas, las jubilaciones».

Tras indicar que «desde el punto de vista internacional, muchos países han firmado tratados con el Estado Vaticano, Brasil entre ellos en tiempos de la presidencia de Lula da Silva, al que no se puede tildar de conservador», recordó que «la Argentina tiene un ‘concordato’ firmado en 1966. Allí se expresa que los vínculos entre el Estado y la Iglesia se definen con dos palabras: autonomía y cooperación».

«La autonomía se explicita en que ambos designan sus propias autoridades por mecanismos independientes, deciden sus prioridades, conducen sus espacios y comunidades. La cooperación se da en aquello que hace a la búsqueda del bien común, la atención a los pobres, la educación…», ejemplificó.

 

«Un dato no menor es recordar que la Constitución Nacional reformada en 1994 ha incorporado los Pactos Internacionales que reconocen la libertad religiosa -de individuos y comunidades- como integrante de los Derechos Humanos a ser tutelados y garantizados por el Estado. Esta es una mirada superadora de la llamada libertad de culto, ya que tiene en cuenta los estilos de vida y convicciones que no se limitan únicamente a la dimensión interior de la fe», agregó.

Asimismo, afirmó que «con estas breves consideraciones podemos concluir que hablar de ‘separación’ de la Iglesia y el Estado es un debate anacrónico y obsoleto, ya que no estamos en un Estado confesional ni en una Iglesia Estatal».

«Un laicismo agresivo que silencia la integralidad de los Derechos Humanos pretende erradicar (a veces con violencia y actitudes patoteras) la religión de la vida pública, de la educación, la economía, los pobres… Se avasalla la libertad religiosa y de expresión de quienes tenemos convicciones de fe, y se desconoce el sentimiento religioso del pueblo. Son ‘ideologías nuevas’ con antiguas prepotencias totalitarias con aspiraciones imperiales», aseveró.

«Sin embargo, como comentaba al principio, es bueno promover un debate que busque aclarar y mejorar los vínculos actuales teniendo en cuenta los cambios de época y las experiencias de otros países que han avanzado en este sentido», añadió.

Por último, monseñor Lozano consideró que «es bueno pensar en mejorar el mecanismo y el criterio de las asignaciones económicas que se cuestionan. Seguramente por medio del diálogo se puedan encontrar alternativas superadoras».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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