Explica la necesidad de la "inculturación del Evangelio" en la Amazonía

El obispo de Alto Solimões pide misioneros «con los pies en la tierra»

"Si no estamos en la comunidad, entre la gente, difícilmente podemos escuchar y acompañar"

El obispo de Alto Solimões pide misioneros "con los pies en la tierra"
El obispo Zon, con sus fieles

Muchas veces pensamos que construyendo una capilla ya tenemos una presencia evangelizadora, pero estamos lejos de la realidad, porque en lo que tenemos que trabajar es en la Iglesia, Pueblo de Dios

(Luis Miguel Modino, Fides).- Este año la Iglesia católica celebrará en octubre dos acontecimientos de particular importancia: el Mes Misionero Extraordinario y el Sínodo de obispos para la Amazonia. Teniendo en cuenta estas dos citas, una de las preguntas que aparecen en el documento preparatorio del Sínodo se refiere a las características que deben tener los misioneros en la Amazonia.

La Agencia Fides interpeló al respecto a monseñor Adolfo Zon, que desde 2014 es obispo de Alto Solimões, en Brasil, en un territorio de más de treinta mil kilómetros cuadrados, en la frontera con Perú y Colombia. Zon, oriundo de España, llegó como misionero saverita a Brasil en 1993 y, desde entonces, ha trabajado en la región amazónica.

En una conversación con Fides, el prelado afirmó que entre las características necesarias para todos los misioneros en el Amazonas, debe haber «ante todo la encarnación, poner los pies en esta tierra, quitarse las sandalias, como en el monte Horeb, porque Dios ya está aquí, para escuchar, para conocer las idiosincrasias». El obispo Zon agregó que los misioneros como «canales de la gracia de Dios que pueden ayudar o dificultar la inculturación del Evangelio, por lo que es importante estar allí y estar con este pueblo».

En segundo lugar, el obispo de Alto Solimões hizo hincapié en la paciencia como exigencia: «no podemos sembrar y querer ya los frutos, porque la evangelización es un proceso para que la Palabra de Dios penetre en el corazón de las personas y empiece a trabajar». Como ya lo había dicho, uno de los anteriores obispos de la diócesis de Alto Solimões, en la región «el misionero debe tener paciencia, más paciencia y mucha más paciencia», agregó Zon.

El obispo de Alto Solimões continuó su conversación enfatizando otra necesidad en la vida del misionero, la presencia física: «Si no estamos en la comunidad, entre la gente, difícilmente podemos escuchar y acompañar todo el proceso». En este sentido, el obispo misionero explicó que «muchas veces pensamos que construyendo una capilla ya tenemos una presencia evangelizadora, pero estamos lejos de la realidad, porque en lo que tenemos que trabajar es en la Iglesia, Pueblo de Dios. También es necesario ayudar a la gente a tomar conciencia de que son la Iglesia de Jesús, aquí en este lugar».

«En la Amazonia, dadas las distancias y la dispersión, toda comunidad debe tener esta fe de ser la Iglesia de Dios en ese lugar, debe promover ministerios para mantener la presencia de la Iglesia en esos pequeños lugares, alentar el crecimiento de una Iglesia ministerial, reconocer los talentos de cada persona y ponerlos al servicio de la comunidad», concluyó mons. Adolfo Zon, quien se refiere al Documento de Santarém, publicado en 1972, como algo «muy vivo e iluminador aquí en la Amazonia».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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