Los fieles presentes en la JMJ piden a Francisco que se pronuncie sobre la crisis

Obispos venezolanos piden evitar «la represión violenta» contra manifestantes anti-Maduro

Un millar de personas se tuvo que refugiar en la catedral de Maturín tras los ataques de grupos armados

Obispos venezolanos piden evitar "la represión violenta" contra manifestantes anti-Maduro
Venezuela: casi mil personas debieron refugiarse en una catedral

En Ecuador el femicidio protagonizado el pasado sábado por un venezolano, ahora detenido, contra una ecuatoriana embarazada y madre de dos menores de edad, desató el temor a una oleada xenófoba en el país

El Papa Francisco inicia su primera jornada completa en Panamá, con la crisis de Venezuela en primer plano. Panamá es uno de los países que acoge a más venezolanos críticos con el régimen de Maduro.

Será el primer mensaje del pontífice tras su llegada a Panamá para encabezar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que coincidió con un momento delicado en la recrudecida crisis venezolana: el líder opositor Juan Guaidó se autoproclamó presidente de Venezuela con el reconocimiento de Estados Unidos y otros gobiernos de la región como Brasil y Argentina.

La rápida escalada mientras Francisco volaba desde Roma hasta Ciudad de Panamá, donde aterrizó el miércoles, continuó con el anuncio de Maduro de la ruptura de relaciones entre Caracas y Washington, entre protestas callejeras que dejan al menos 16 muertos.

Por su parte, la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana exhortó a los diversos cuerpos de seguridad del Estado el respeto a los ciudadanos que participan en las diferentes manifestaciones públicas. Considerando que la Asamblea Nacional electa con el voto libre y democrático del Pueblo y que actualmente es el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente su competencias, exigen los Obispos, a los diversos cuerpos de seguridad del Estado el respeto a los ciudadanos manifestantes evitando la represión violenta, las detenciones arbitrarias, tratos crueles y el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas para controlar las manifestaciones pacíficas.

«Asimismo, escriben los Obispos, se les recuerda su responsabilidad individual en la vulneración o violación de los derechos fundamentales que además de constituir delitos sus acciones son imprescriptibles. Por ello, afirman los Pastores, exhortamos de igual manera al pueblo católico y a los hombres y mujeres de buena voluntad a orar por Venezuela en esta hora, para que se restaure el hilo constitucional y logremos un país espiritual y materialmente próspero».

 

Casi 1.000 personas debieron refugiarse este miércoles en el interior de la catedral de Maturín por los ataques de grupos armados que responden al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el marco de una jornada de protestas y represión en distintas ciudades del país bolivariano.

El obispo local, monseñor Enrique Pérez Lavado logró reportar mediante las redes sociale que se encuentran asediados por grupos violentos.

El prelado reportó que los ataques de los oficialistas obligaron a más de mil personas a refugiarse en la catedral Nuestra Señora del Carmen, mientras en las afueras del templo policías disparan a los manifestantes.

La Verdad de Monagas reseña que las autoridades eclesiásticas de Maturín pidieron refuerzo policial para proteger la integridad de los ciudadanos que están dentro del templo.

Asimismo, advierte que hay gente que está asfixiada por el gas lacrimógeno que lanzaron efectivos de seguridad para dispersar lo ocurrido frente a la sede del Psuv Monagas que está a pocos metros de la iglesia.

Trece muertos dejaron disturbios en Venezuela entre el martes y este miércoles en el marco de protestas contra el presidente Nicolás Maduro, informó a la agencia AFP una ONG de derechos humanos.

Las muertes, la mayoría por heridas de arma de fuego, se registraron en Caracas y los estados Táchira, Barinas, Portuguesa, Amazonas y Bolívar, estado fronterizo con Brasil donde ocurrieron saqueos, precisó el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), crítico del gobierno.

En plena crisis, los venezolanos pidieron este miércoles al papa Francisco que se refiera durante su visita a Panamá al delicado momento que atraviesa Venezuela y que apoye la «nueva era» inaugurada tras la autoproclamación del opositor Juan Guaidó como presidente encargado del país suramericano.

«Estamos esperando que el papa nos dé una buena noticia para el pueblo venezolano y que apoye este hecho esperanzador, esta nueva era», afirmó a Efe el venezolano residente en Panamá Víctor Soler, una de las miles de personas que salieron a la calle a recibir al pontífice.

Francisco, el primer papa latinoamericano, llegó a Panamá para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) e hizo un recorrido de varios kilómetros por la capital panameña subido al papamóvil.

«Estoy segura de que va a pedir una oración por Venezuela y vamos a dar gracias por todo lo positivo que va a pasar», indicó por su parte Luisa Járica, una venezolana que lleva cuatro años viviendo en Panamá.

El líder del Parlamento de Venezuela se autoproclamó este miércoles presidente encargado del país suramericano en un acto ante miles de seguidores en Caracas por considerar «ilegítimo» el mandato de Nicolás Maduro.

El joven diputado protagonizó el mayor desafío que ha enfrentado Maduro desde que ascendiera al poder en 2013 e inmediatamente después recibió el apoyo de Estados Unidos, Canadá y la mayoría de los países latinoamericanos, entre ellos Panamá.

Efrén Montón, originario de Maracaibo, dijo que espera que la afrenta protagonizada por Guaidó tenga el mismo desenlace que el golpe de Estado de 1958 que acabó con la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.

«Cuando conmemoramos 61 años de aquel 23 de enero de 1958, esperamos los mismos resultados de aquel entonces: ver salir a este régimen que lleva 20 años y que ha convertido en un desastre a este país tan próspero. Por supuesto que espero que pida a Dios por la pronta solución de mi país y que sea de forma pacífica», agregó.

El pontífice, que permanecerá en Panamá hasta el domingo en lo que es su primer viaje a Centroamérica, se ha referido varias veces a la crisis que vive Venezuela desde hace años y ha pedido a las partes que resuelvan el conflicto a través del diálogo y la vía pacífica.

«No es nada fácil para el papa esta situación. Él no es una persona política y tiene que tratar de manejarse entre dos aguas, pero nosotros estamos muy esperanzados y le pedimos a Dios que se aclare esta situación», declaró Carmelo Polito, que emigró de Venezuela hace solo cuatro meses.

Debido a su pujanza económica y a su estabilidad sociopolítica, Panamá ha sido en los últimos años un destino elegido por miles de venezolanos que han huido de la grave crisis política, social y económica en la que está sumida el gigante suramericano.

La joven Adriana Rodríguez lamentó, por su parte, la actitud «imparcial» de la Iglesia Católica durante el conflicto venezolano y pidió al clero de su país «ser más contundente contra la dictadura» de Maduro.

En Ecuador, la Conferencia Episcopal y la Defensoría del Pueblo de Ecuador rechazaron hoy el anuncio del Ejecutivo de crear brigadas para controlar la situación legal de los inmigrantes venezolanos en el país.

Tras un caso de femicidio el pasado sábado en el que está involucrado un venezolano, el jefe de Estado, Lenin Moreno, anunció la conformación de brigadas para controlar la situación legal de los inmigrantes de ese país y avanzó que analiza la posibilidad de crear un permiso especial de ingreso en su nación.

El presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, Eugenio Arrellano, señaló en una rueda de prensa que el racismo y la xenefobia «es la vergüenza de un país porque conduce a desastres sociales».

Y pidió al Gobierno que «no exija a los venezolanos documentos para entrar al Ecuador» puesto que para ellos es difícil obtenerlos.

El sacerdote resaltó que «que entre los inmigrantes más vulnerables destacan los indocumentados, los refugiados los que buscan asilo, los desplazados a causa de los conflictos y las víctimas».

«Es nuestro deber acoger a cualquier persona que pase necesidad», subrayó antes de pedir, por otro lado, a los inmigrantes que «respeten» a Ecuador que los ha acogido así como a los ecuatorianos, sus leyes, cultura y tradiciones.

La defensora del pueblo, Gina Benavides, se mostró preocupada por el «alarmante crecimiento que registra la violencia contra las mujeres en el país y sobre todo la extrema crueldad con la que se viene manifestando».

Y consideró que las medida anunciadas por el Ejecutivo, que incluye la exigencia a los venezolanos de un certificado apostillado de antecedentes judiciales (que aún no entra en vigor), «exacerbaron los ánimos y devinieron en hechos de violencia y xenofobia».

Para ella, las decisiones del Gobierno podrían provocar una «irregularidad migratoria» y dar paso a «la explotación laboral, trata de personas y el trafico ilícito de migrantes».

Por ello, pidió al Gobierno que tome en cuenta el Plan Integral para la atención de flujo migratorio venezolano, creado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana en 2018, que pone acento en los principios de protección y respeto de los derechos humanos.

En la rueda de prensa los titulares de cada institución, pidieron mayor solidaridad, respeto por la vida y combatir todo tipo de violencia y exclusión, así como evitar la propagación del miedo.

El femicidio protagonizado el pasado sábado por un venezolano, ahora detenido, contra una ecuatoriana embarazada y madre de dos menores de edad, desató el temor a una oleada xenófoba en el país.

RD/Agencias

 

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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